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martes, 23 de enero de 2018

La fraternidad masónica no es lo que parece.


Si consultamos a cualquier masón, cualquier web o libro que encontremos sobre la masonería este nos hablará de la fraternidad masónica, incluso en el foro masónico asociado a esta web, hemos tenido largos debates sobre el alcance de dicha fraternidad y hemos visto como las personas interesadas en la masonería nos preguntaban sobre como reaccionamos los masones ante distintos escenarios para poner a prueba ese concepto de fraternidad.

Encontramos la idea de la fraternidad como un mito universal, pareciendo que una persona es iniciada en masonería e ipso facto tiene garantizado un trato superior a una amistad y tiene las puertas abiertas de todas las logias y todos los masones del mundo a su disposición en base a esa clausula de hermandad.


Lo cierto, es que sin la fraternidad la masonería no es nada, esto es absolutamente cierto, pero el alcance de la misma hay que matizarlo.

Me cabrean sobremanera los textos y afirmaciones sobre la fraternidad masónica que la presentan como el bálsamo de Fierabrás capaz de permitir la calidez de la hermandad entre personas que tiende a curar todas las dolencias del cuerpo y del alma. Me enfadan los textos que presentan la fraternidad masónica como la sublimación de todas las virtudes humanas, virtudes que ademas son presentadas al alcance de la mano como por una característica que se imprime entre los masones, tan ineluctable como el destino.

Lo cierto es que la fraternidad, al igual que otros conceptos básicos en la masonería es una esperanza, tan frágil, que un suspiro puede deshacerla en el aire, una esperanza que se torna deseo, una luz al final del túnel de nuestras propias vidas masónicas.

La verdad es que la fraternidad existe, y es grande, pero esta no viene marcada de serie, se gana día a día en el trabajo de logia, cada uno de los masones tiene entre los miembros de su logia un hermano y ese sentimiento fraternal crece con el tiempo ( y a veces se malogra). Personalmente tengo hermanos en mi logia que son mas mi familia que mi propia familia natural, que conozco mejor sus vidas que las de mis vecinos y que si pasan quince días sin saber de ellos el teléfono no puede mitigar la sensación del espacio vacío entre nosotros y una llamada o un mensaje no pueden reemplazar su sonrisa y la calidez de mi corazón al sentarme junto a ellos.

Pero ese sentimiento de hermandad, no ha surgido como un hongo después de una lluvia de otoño, ese sentimiento lo hemos sembrado, cultivado, abonado y trabajado durante años y esta es la realidad de la hermandad masónica.

Es majadero pensar que un masón recién iniciado o con poco recorrido en una logia, visite a otra y tenga ese sentimiento de hermandad, evidentemente es bien recibido, disfruta con la visita, ríe y aprende durante la cena o comida, conoce gente nueva y puede que con los años surja el sentimiento fraterno que buscamos.

Entonces ¿Qué nos distingue del club de golf o de la asociación de senderismo?, en el caso que nos ocupa es que en las asociaciones culturales el sentimiento de hermandad es una anécdota y en masonería se fomenta, alienta y se busca.

Quienes me conocen en persona, leyendo hasta el momento dirán… está siendo prudente, ya toca ser imprudente.

Yo cuento un chiste siempre ¿Qué es tolerancia y fraternidad en masonería?, la tolerancia es reconocer que impresentables hay en las logias y la fraternidad es no decir quienes son. Y es verdad, masones impresentables, hipócritas y desagradables también los hay, en mi memoria que para esto es muy larga, hay una lista imponente de personas a las que llamar hermano me provoca dolor de estomago. Pero esto es la condición humana, somos personas con filias y fobias, quizás la diferencia es que en masonería tendemos al perdón y a la empatía, por ello, somos así de extraños.

Tomado de:
http://www.masoneria.es/la-fraternidad-masonica-no-lo-parece/

lunes, 22 de enero de 2018

LA MASONERÍA UNIVERSAL: ¿ES TEÍSTA O DEÍSTA?

LA MASONERÍA UNIVERSAL: ¿ES TEÍSTA O DEÍSTA?
Fernando Laredo Cárter.

"Hace algunos días leía una biografía de George Washington en Wikipedia, donde se resumía en forma magistral la vida del primer Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, y se destacaba su activa participación en la masonería yanqui de aquellos años, y mostraba fotos de un famoso cuadro en que sale con un mandil masónico a las puertas del templo de la sabiduría, con los pies en escuadra y una llana de cemento en la mano derecha. Pero a pesar de lo completo de ese resumen biográfico se deslizaba entre líneas un grave error conceptual teológico."

"Se afirmaba en dicho artículo, varias veces, que aquel ilustre y poderoso hermano era un seguidor de las doctrinas del Deísmo, que era un Deísta. Pero parece que el redactor del artículo en cuestión no tenía claro que es ser Deísta, ni las diferencias con un Teísta. Es cierto que algunas logias masónicas, en particular en Chile, en México y en Francia, se auto califican de Deístas, pero en el 90 % de las logias del mundo anglosajón sus creencias se califican de Teístas."

"Vamos a explicar la diferencia y después vamos a aplicar esas definiciones al caso de George Washington. Un Deísta es un creyente-librepensador que considera que Dios es un ser que creó en universo, pero que no se interesa en la historia del hombre, ni en lo colectivo ni en lo individual. Es un Dios indiferente al destino de la humanidad, pues simplemente echó a andar el mecanismo cósmico y basta. Solo contempla el universo, desde su empíreo por encima del tiempo y del espacio, como un ser trascendente, pero no es un Dios providente ni inmanente al mundo y a la historia del hombre."

"El pensamiento de un Deísta es semejante a la posición teológica de un notable personaje como Albert Einstein, o la de los enciclopedistas franceses del siglo 18, que es el mismo siglo de nuestro ejemplar gobernante norteamericano, que motiva esta columna."

"Por añadidura un Deísta no cree en la inspiración divina de los libros sagrados de cualquier religión, y tampoco hace oraciones al ser supremo, pues es imposible que le escuche y que intervenga en su vida, ya que solamente Dios es el mero gestor de las leyes del cosmos, como una razón impersonal de la existencia. Tampoco cree en avatares, en profetas de Dios, ni en intermediarios angélicos entre Dios y los hombres."

"En cambio, un Teísta es un creyente que considera que Dios, además de ser un creador y ordenador del cosmos, es un Dios providente, que dirige la historia hacia algún fin, aunque sea muy lejano, un Dios misericordioso que escucha a los seres humanos en sus plegarias, y se hace inmanente al mundo, un Dios presente en la vida de cada uno y de los pueblos, aunque desde luego, invisible a la mayoría de los humanos, excepto a los profetas videntes. Un Teísta cree en los ángeles, o en enviados de Dios, que hacen la función de puentes entre el Ser Absoluto y los seres contingentes racionales, para darles a conocer su Voluntad y propósitos, o la misión de cada uno."

"A diferencia del Deísta, que no participa en ninguna iglesia, el Teísta suele participar en alguna congregación religiosa específica o, al menos, no cuestiona su pertenencia y cree que Dios puede ayudarlo a él o a su país en el camino azaroso o doloroso de la existencia terrenal."

"Hecha estas aclaraciones, nosotros afirmamos que, de acuerdo con los datos de aquella biografía de Washington en la Wikipedia, es un masón Teísta, como lo son la gran mayoría de los masones del mundo anglosajón y de los masones latinoamericanos, que en su gran mayoría han sido formado por la iglesia católica, entidad Teísta, como también lo son quienes han sido formados en iglesias evangélicas."

"Es un Teísta, pues aparece rindiendo un especial culto a la Biblia, haciendo su juramento del cargo de Presidente de la Nación Norteamericana poniendo las manos sobre la grande y hermosa biblia de su propia logia masónica. Y porque se conservan oraciones redactadas por él mismo, en las que ruega al PADRE DE LA MISERICORDIA, que envíe su luz para apartar las sombras del camino de su pueblo. Y también se sabe que participó muchas veces en las eucaristías dominicales de la iglesia Anglicana y Episcopaliana de Norteamérica, entidades Teístas."

"Creer en un Dios de Misericordia es ser Teísta, y que, además, ese Dios es mi Padre, y que por lo tanto, yo soy su hijo, o soy su criatura amada, y me escucha, y puede enviarme su luz para mi entendimiento y el de mi pueblo, es creer en un Dios Providente, que puede intervenir en la vida humana, que acompaña a los humanos en su viaje por el devenir del tiempo, y que por lo tanto la historia tiene algún sentido o propósito bajo el control de Dios. Creer de ese modo, es ser un Teísta, no un Deísta."

"La masonería acepta a los Deístas en su seno, como criaturas racionales en evolución, capaces de modificar gradualmente sus convicciones y hacerlas más afines con los principios religiosos originales de la fraternidad."

"Tal expansión de conciencia es la señal del auténtico y sincero buscador de la verdad. La tolerancia masónica es un instrumento pedagógico de conducción espiritual suave hacia la verdad, la que, ayudada por el rito y el simbolismo, y el estudio de los libros sagrados y la introspección, lleva a los adeptos hacia una más elevada concepción de la Divinidad, que el simple Deísmo en que algunos militan."

"Y si no quieren modificar sus convicciones religiosas también se les acepta así, pues el Landmark N° 19 de la institución así lo estipula. Son libres de ser Deístas o Teístas, pero la doctrina global de la masonería está establecida sobre la roca eterna del Teísmo y sobre las Sagradas Escrituras del Judeo-cristianismo, es decir la Biblia; la misma Biblia sobre la cual juró George Washington al asumir su cargo como presidente del gran país del norte."

"Y es el mismo Texto Sagrado sobre el que juraron Bernardo O´Higgins, Arturo Alessandri, José de San Martín y Simón Bolivar, al asumir los cargos que en su momento ejercieron en sus respectivos países, pues todos ellos eran masones y Teístas, y por tanto piedras fundamentales en la construcción de sus respectivas naciones."

Fuente: www.reeditor.com/columna/3741/8/cultura/la/masoneria/universal/es/teista/o/deista

domingo, 21 de enero de 2018

EL G.·. A.·. D.·. U .·. Y EL LIBRO DE LA LEY SAGRADA

EL G.·. A.·. D.·. U .·. Y EL LIBRO DE LA LEY SAGRADA
ALEJANDRO O. DE SALVO

I) INTRODUCCIÓN.

Las dos construcciones simbólicas más importantes que ha elaborado la masonería son: El G.·. A.·. D.·. U.·. y el Libro de la Ley Sagrada.

Y los ritos masónicos más extendidos han hecho propia la naturaleza ontológica con que fueron concebidos ambos símbolos. Con lo cual la espiritualidad trascendente asumida en los mismos se trasladó a sus respectivos rituales y a los trabajos de sus logias. Esto último siempre que las interioridades de los obreros participantes conformen Egrégores que así lo permitan.

Las Grandes Logias sostenedoras de la regularidad masónica, predominantes en el ámbito internacional, transmiten los aspectos sobrenaturales y esotéricos velados mediante el G.·. A.·. D.·. U.·. y el Libro de la Ley Sagrada y, asimismo, reivindican la centralidad de estos símbolos en la práctica del Arte Real.

Distinta es la situación en las estructuras irregulares y en las regulares adulteradas (estas últimas son las que operan bajo una regularidad formal pero en los hechos responden a criterios ideológicos irregulares), en las que los aludidos símbolos han sido vaciados de contenido trascendente, cuando no suprimidos. (No nos olvidemos que en la masonería liberal es normal que se inicie -y también que se exalte al grado de maestro- a personas con convicciones ateas, agnósticas, deístas, panteístas y otras creencias contrarias a la espiritualidad teísta que caracteriza al esoterismo masónico occidental).

De modo que este trabajo ha sido enfocado en exclusividad hacia la masonería regular auténtica, que es la única que nos permite abordar las connotaciones sobrenaturales que plantean los símbolos del G.·. A.·. D.·. U.·. y del Libro de la Ley Sagrada. Y, dentro de esa dimensión espiritual, grabamos nuestra plancha direccionándola al simbolismo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, aunque también buscando que su parte medular resulte igualmente aplicable a los ritos de Emulación, York y Escocés Rectificado, entre otros.

II) EL G.·.A.·.D.·.U.·.

El G.·. A.·. D.·. U .·. es el acrónimo que utiliza la Masonería para denominar al Gran Arquitecto del Universo y generar una alegoría que le permita aludir a Dios sin implicarse en ningún tipo de confesión o religión particular.

Dentro del amplio espectro de opciones de fe que abre la figura del G.·. A.·. D.·. U .·., los rituales simbólicos del R.·. E.·. A .·. A.·. (Al igual que toda la masonería tradicional occidental) incorporaron la creencia en un Principio Superior de Orden Creador y Regulador del Cosmos. Y a partir de esa posición espiritual, desarrollaron las enseñanzas contenidas en este símbolo masónico primordial.

Dicho criterio rector aparece plasmado en distintos pasajes de los citados rituales, en los que se evoca a un Ser Supremo Creador y Proveedor y se ilustra sobre sus vínculos con los seres humanos. 

Por lo tanto, la definición del símbolo queda limitada a una Divinidad Creadora, Providencial y Personal, hallándose vedada la adición de principios teológicos y/o ideas filosóficas que impliquen la imposición de otras verdades incontrovertibles o dogmas.

De manera que se deja librado a cada hermano el entendimiento -para sí mismo- de la figura del G.·. A.·. D.·. U.·., en todo cuanto exceda de los lineamientos teístas planteados en su mínima expresión por las normas rituales.

El G.·. A.·. D.·. U .·., en la tradición masónica, es la fórmula simbólica del logos; y como fórmula simbólica supone una lectura abierta: “El logos es el fundamento mismo de todos los símbolos y de la acción simbólica; el logos es el símbolo por antonomasia, el paradigma de los símbolos; el logos es la reunión de los símbolos en su unidad, aquello por lo que hay símbolos, de igual manera que las letras del libro están reunidas en ese mismo libro...”[1].

El G.·. A.·. D.·. U.·. es la clave en la Logias de San Juan, en las que se trabaja para Su Gloria. En los rituales de Aprendiz, Compañero y Maestro se rinde un homenaje de amor, respeto y admiración al Ser Supremo; siempre que las ceremonias sean correctamente practicadas. Y así, con el aporte de las energías espirituales singulares que cada obrero ofrece al Gran Arquitecto, se imprime y sobre-naturaliza el espíritu colectivo o Egregor de la Logia. (Cuando las tenidas se reducen al plano natural estamos en el marco de una masonería irregular o regular adulterada).

Como fundamentos de los criterios expuestos precedentemente resultará útil analizar los antecedentes que aportan la Declaración de la Gran Logia Unida de Inglaterra del año 1929, en la que en su primer punto estableció: “…«La creencia en el Gran Arquitecto del Universo y en su voluntad revelada serán condiciones esenciales para que se admitan sus miembros»”. Y la resolución de fecha 18 de octubre de 1950, dictada por esa Gran Logia al romper relaciones con la Gran Logia de Uruguay, en la que endureció aún más su postura teísta al declarar que: “«Todo hombre que pida entrar en la masonería tiene que profesar la fe en el Ser Supremo, Dios Invisible y Todopoderoso. A este respecto no se permite ninguna excepción. La masonería no es un movimiento filosófico abierto a todas las orientaciones y opiniones. La verdadera masonería es un culto para conservar y difundir la creencia en la existencia de Dios, que tiene que ser el de una religión monoteísta».” “Por temor a que se le tachara de deísmo, la Gran Logia Inglesa y, detrás suyo, las de Escocia e Irlanda, impusieron la fe monoteísta a sus afiliados y a los iniciados a obediencias vinculadas con ella”. “En conclusión, cabe afirmar que la masonería es religiosa, sin llegar a convertirse en religión ella misma porque no se propone conciliar la fe de los individuos en una religión única, superior o diferente.”[2]

Así el G.·. A.·. D.·. U.·., en las expresiones masónicas relevantes, se erige en un símbolo universal que da cabida a las Divinidades de todas las religiones monoteístas reconocidas, permitiendo de este modo la convivencia fraterna de personas de bien que profesen diferentes cultos y que fuera de la Masonería estarían enfrentadas o, por lo menos, separadas.

Asimismo, G.·. A.·. D.·. U.·. contiene, integra y referencia a todos los demás símbolos y alegorías del Arte Real.

En el Anexo I del presente incorporo un artículo de Fernando Laredo (tomado del sitio Reeditor.com), cuya lectura puede ser de utilidad a quienes deseen reflexionar sobre los alcances Teísta o Deísta que se le suelen dar al G.·. A.·. D.·. U.·. en las distintas vertientes de la masonería internacional).

III) EL LIBRO DE LA LEY SAGRADA.

En la Masonería Regular practicada en Occidente, la Biblia es el Volumen de la Ley Sagrada y también es la primera y la más importante de las Tres Grandes Luces que iluminan simbólicamente a la Logia y a la Franc-Masonería. (Como sabemos, las otras dos Grandes Luces son el Compás y la Escuadra).

Desde la perspectiva masónica la Biblia es un Libro Sagrado que integra el patrimonio de la humanidad. En consecuencia, la masonería desconoce el derecho a reivindicar como propios a los Testamentos, sea por parte del judaísmo, del cristianismo o de otras religiones particulares.

En ese marco de interpretación resulta natural que el Arte Real de occidente haya ahondado en el esoterismo bíblico, dejando los aspectos exotéricos de las Sagradas Escrituras a las religiones tradicionales, encargadas de comunicar la palabra de Dios a las grandes mayorías. (Y es obvio que todos los seres humanos tienen derecho a recibir atención espiritual en la medida de sus capacidades de comprensión y demás posibilidades personales. Por lo que entiendo que corresponde reivindicar la tarea de todas las religiones serias).

De forma que se incurriría en un error si se asimilara a la masonería con las confesiones religiosas mayoritarias, aunque los ritos nacidos en occidente hayan basado sus rituales en el Antiguo y el Nuevo Testamento y considerado a las Sagradas Escrituras un símbolo de Luz Divina, de la que emanan los rayos de la verdadera espiritualidad y de la recta moral.

Así no habrá de extrañarnos que el objetivo de la espiritualidad masónica consista en regenerar la naturaleza dañada por el pecado original (Alcanzar la perfección humana), conformar un templo interior que sea apto como morada del Espíritu Divino (Lograr en esta vida la comunión con el Altísimo) y salvar el alma inmortal para la Eternidad (Regresar a la casa del Padre para vivir en Su compañía).

El aspecto moral, que cobra especial relevancia en el ámbito masónico, también encuentra su criterio rector en el Libro de la Ley Sagrada.

Los mandamientos bíblicos aportan un código revelado de conducta por el que todo masón sensato iluminará su razonamiento y regulará sus acciones.

Para reconocer el vínculo indisoluble que tiene la Masonería Occidental con la Biblia basta con recordar que las palabras ritualistas más importantes han sido tomadas de ese Libro Sagrado y que todas ellas aparecen en los textos bíblicos vinculadas con profundas cuestiones teológicas y morales. En el Anexo II del presente incorporo un excelente artículo del citado Fernando Laredo (tomado del sitio monografías.com), cuya lectura sugiero a todo aquel que desee adentrarse en el estudio de este medular tema).

En las logias azules del R.·. E.·. A .·. A.·. las Sagradas Escrituras se ubican en el Altar Central. Y sobre la Biblia se disponen, entrelazados de maneras particulares, el Compás y la Escuadra; según sea el grado en que se trabaje. En otros ritos, encontraremos las luces mayores sobre la mesa del V.·. M.·..

Faltando esas Tres Grandes Luces, o tan sólo alguna de ellas, la Logia no puede ser abierta y todo ritual realizado desconociendo este requisito es masónicamente inválido.

IV) LA RELIGIOSIDAD MASÓNCIA 
EXPRESADA EN UNA BELLA ORACIÓN.

Enséñame Gran Arquitecto.

Enséñame a mí, Gran Arquitecto del Universo, a usar bien del tiempo que me das para trabajar y a emplearlo bien sin perder nada. Enséñame a mí a sacar provecho de errores pasados sin caer en el escrúpulo que corroe.

Enséñame a mí a prever el plan sin atormentarme, a imaginar la obra sin afligirme, si brota de otro modo. Enséñame a mí a unir la prisa y la lentitud, la serenidad y el fervor, el celo y la paz. Ayúdame al principio de la obra, allí dónde soy el más débil. Ayúdame en el corazón del trabajo que tiene apretado el hilo de la atención. Y sobre todo colma Tú mismo los vacíos de mi obra: Gran Arquitecto del Universo, en todo el trabajo de mis manos deja una gracia de Ti para hablar a otros y un defecto de mí para hablarme a mí mismo.

Guarda en mí la esperanza de la perfección, sin que pierda el corazón. Guárdame en la impotencia de la perfección, sin que yo me pierda en el orgullo. Purifica mi mirada: Cuando haga daño, no estando seguro que haya sido malo y cuando haga el bien, no estando seguro que haya sido bueno: Gran Arquitecto del Universo, jamás me dejes olvidar que todo saber es vano, salvo allí donde existe el trabajo. Y que todo trabajo es vano, salvo allí donde existe amor. Y que todo amor es hueco si no me vincula a mismo y a otros como a Ti: Gran Arquitecto del Universo, enséñame a rezar con mis manos, mis brazos y con todas mis fuerzas.

Recuérdame que la obra de mis manos te pertenece y que me incumbe devolvértela con generosidad. Que si realizo algo por el solo gusto del provecho, como un fruto olvidado me pudriré en otoño. Que si hago algo por únicamente gustar a otros, como la flor de la hierba me marchitaré por la tarde. Pero si lo ejecuto para el amor de la bondad, quedaré con la bondad. Y el tiempo de hacer el bien en Tu gloria, es inmediato.

Amén[3]

V) CONCLUSIÓN.

El análisis simbólico del G.·. A.·. D.·. U .·. y del Libro de la Ley Sagrada da lugar a hermosas y profundas meditaciones, que dejo libradas a las reflexiones individuales de los QQ.·. HH.·.

Lo que si haré es compartir las conclusiones principales que extraje del estudio de los mencionados símbolos.

En lo personal considero que para poder aprovechar el carácter iniciático y esotérico que propone la Auténtica Masonería resulta imprescindible poseer:

* Fe en un Ser Superior Creador, Providencial y Personal. 

* Convicción de poder entrar en comunión con el Espíritu Divino en esta vida. 

* Esperanza de salvar el alma para la eternidad.

* Amor al G.·. A.·. D.·. U .·., a los seres humanos y a la humanidad.

* Comprender que la verdadera masonería es de naturaleza religiosa (Sin llegar a ser una religión) y que por ello se trabaja AL.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U .·.).

Y, asimismo,:

* Aceptar que la espiritualidad y la moralidad masónica se esconden en la dimensión esotérica del Libro Sagrado.
* Poseer un profundo auto-conocimiento.
* Sostener un elevado desempeño moral,
* Observar los rituales,
* Conocer el simbolismo,
* Emplear un plan de trabajo eficiente destinado a: Regenerar nuestra naturaleza dañada; Entrar en comunión con el Espíritu Divino y Salvar nuestra alma.

[1] Javier Otaola. Razón y Sentido, la Metáfora Masónica.
[2] Extractado de: José A. Ferrer Benimeli (Universidad de Zaragoza), “El Gran Arquitecto del Universo”, en José A. Ferrer Benimeli (dir.) Masonería y religión: convergencias, oposición, ¿incompatibilidad?, Madrid, 1996, pp. 49-55.
Contenido tomado de la página Web: Museo Virtual de la Historia de la Masonería.
http://www.uned.es/dpto-hdi/museovirtualhistoriamasoneria/9religion_y_masoneria/es%20el%20GADu%20un%20dios%20masonico.htm

Publicadas por cosmoxenus abbif

http://masoneriateista.blogspot.pe/2017/03/el-g-d-u-y-el-libro-de-la-ley-sagrada.html

sábado, 20 de enero de 2018

Vicio y Virtud


VIRTUD

Vamos a definir el significado Filosófico y el origen de la palabra VIRTUD; y vemos que viene de la Lengua Latina “VIRTUS-UTEM”. voz que se interpreta como la Activi­dad, la Capacidad o el Poder de todas las cosas y sus causas, para mani­festarse a la vista o para producir determinados efectos; es la Actividad o la Eficaciaque se demuestran en cualquiera acción tendiente a Conservar o restablecer a la Salud; indica también, a los factores que propor­cionan la Fuerza, el Valor y el Vigor propios del hombre potente y de Criterio Firme; es la Potestad, el Poder o la Facultadintelectual, para ejecutar a conciencia, las obras humanas; es asimismo, la Rectitud, la Integridad y la Probidad, que determina a la BONDAD DE VIDA; igualmente significa, la Disposición, el Hábito y la Costumbre del individuo para llevar a cabo siempre, Buenas Acciones o ejecutar buenas obras; es la consumación de los actos, con estricta sujeción a los mis sanos razo­namientos. o bien tomando en cuenta el mejor proceder de la conciencia humana; es también el firme propósito del hombre para oponerse a los VICIOS o a las Bajas pasiones.

Por lo tanto, es precisamente la VIRTUD, una de las cualidades que se requieren, para que sea admitido a iniciación el candidato, y que ade­más, existan los antecedentes de que sea LIBRE PENSADOR, que tenga VOLUNTAD PROPIA, así como que sepa demostrar una DISCRECION ABSOLUTA, estos tres preceptos de la Ética Masónica, constituyen las principales condiciones que nuestra Institución requiere para franquear sus puertas a los Profanos que deseen participar de las enseñanzas im­partidas por el gran número de Hombres INDEPENDIENTES que forman la Logia;

También debemos tomar muy en cuenta, que el Masón que no acepta a las VIRTUDES como una norma de su conducta, que no propaga sus tendencias Morales, y que no hace de ellas el único y firme apoyo de su vida INTIMA, PRIVADA Y SOCIAL, y que además, guiado por ese hecho, se separa de su estricta y rígida observancia, desde ese momento demues­tra que ABANDONA SU MISION y deja de cumplir con los Sagrados Principios que JURO PROPAGAR ante el ARA.

Resulta que la VIRTUD, en todas sus acepciones, es lo que constituye a la SALUD, a la FUERZA y a la BELLEZA del Alma, al igual que puede comparársele con el hábito, con la inclinación y con la dispo­sición de la Conciencia Humana, para PENSAR, para EJERCER, y para OBRAR con justicia durante todos nuestros actos dentro de la Vida Social, siempre que haya necesidad de aplicar el Criterio de conformidad con los más Sanos, Imparciales y Equitativos RAZONAMIENTOS
VICIO

En primer lugar, la palabra vicio, proviene del latín “vitium”,que lo define como una "excesiva afición a algo, especialmente si es perjudicial", como una "mala costumbre, el hábito de obrar mal" y como una "cosa a la que es fácil aficionarse", por supuesto, el significado social que se le ha dado a la palabra vicio se ha ido ampliando para incluir muchas otras acepciones; como la mala condi­ción del alma de las personas para inclinarse a abusar de determinadas cosas; es el acto de ejecutar una acción, frecuentemente o en demasía, es la afición por determinadas costumbres, que incitan a excederse en el goce de los deleites, es el gusto o la manía, que provoca excesivo apego hacia las cosas que perjudican a la salud, es la libertad ilimitada, para adoptar las tendenciosas o malas costumbres, es la tendencia que incita a procurar cualquier perjuicio en contra de nuestros semejantes, es el acto de consumar alguna acción con perversidad; es el estado inconsciente que convierte al hombre en un ente despreciable; es también la degeneración producida por el uso excesivo del alcohol, de los juegos de azar y de las drogas enervantes

El vicio es un mal que debemos combatir en nosotros mismos y en los demás. Por lo tanto, y en consecuencia, es muy justo conocer en detalle, cuáles son esos sentimientos que emanan de nuestra conciencia, para procurar huir de las malas tentaciones, de las perversas costumbres, y de los hábitos que pervierten todo instinto de moralidad en el hombre para poder apartarse del camino; que de una manera directa, conduce a la humanidad hacia los vicios.

Por otra parte, vicio es también lo opuesto a la virtud y filosóficamente, la masonería considera que cada uno de nosotros es un ser imperfecto; el hombre en su imperfección y utilizando las herramientas del libre albedrío, tiene la alternativa de elegir entre el bien y el mal, entre virtudes y vicios.

Nosotros como masones, pulimos nuestra piedra bruta, nuestra piedra natural, nuestra personalidad con el estudio de la simbología masónica en una disciplina hermética y ritualista con la finalidad de acercarnos a la verdad, con la finalidad de tender al perfeccionamiento humano dentro de nosotros mismos e irradiándolo y aplicándolo al mundo externo y cotidiano.

Finalmente, considero propicio recordar a todos, tener siempre presente uno de los tantos conceptos que dice, la masonería es una organización iniciática, esotérica, filantrópica, de carácter universal, conformada por hombres libres y de buenas costumbres, que practican un sistema de moralidad perfectamente definido, enalteciendo la práctica de las virtudes para lograr una transformación próspera de su personalidad, alejándose progresivamente de los Vicios que destruyen al hombre.

http://masoneriapcbo.blogspot.pe/2013/03/vicio-y-virtud.html

viernes, 19 de enero de 2018

11 curiosidades que no sabías sobre la masonería

11 curiosidades que no sabías sobre la masonería



El día de hoy en El Blog del masón les traemos un top sobre las 11 cosas que no sabías sobre la masonería. Hay un gran número de mitos y de leyendas sobre la orden masónica pero aquí te traemos un poco de luz al respecto. No se necesita ser masón para tener cultura general y ya sea que pertenezcas o no a la asociación masónica, este artículo te servirá para tener algún tema de conversación en las comidas familiares, con amigos o en el trabajo. Finalmente la masonería es un tema que apasiona y que divide opiniones, lo cierto es que siempre despierta algo de curiosidad en quienes escuchan sobre ella.

Antes de comenzar me gustaría aclarar lo siguiente:

- En este artículo no encontrarás palabras, signos, tocamientos o medio alguno de reconocimiento entre los masones.
- Se trata de un artículo que busca brindar información para los lectores.
- Lo que aquí se describe siempre se encuentra respaldado por investigación seria y vivencias de miembros pertenecientes a la fraternidad masónica.

1. No es una sociedad secreta.


Si bien es cierto que la masonería en sus inicios surgió como una agrupación gremial que tenía como objetivo la cooperación entre sus miembros y un alto nivel de secrecía, hoy en día ya no es así. En primer lugar porque los templos masónicos se encuentran a simple vista, las Logias masónicas usualmente colocan una escuadra y un compás afuera de sus templos para identificar que ahí se trabaja la masonería. En segundo lugar porque las actividades que realiza la orden masónica no tienen por qué ser secretas, se realizan colectas, desfiles, eventos filantrópicos, conciertos, obras de arte y demás eventos culturales en los que masonería juega un papel muy importante y tercero porque la masonería no es nada que se deba esconder ya que nada malo se realiza al interior. Lo cierto es que por tradición y por costumbre, los rituales masónicos y los trabajos regulares se realizan a puerta cerrada, manteniendo así un ambiente de membresía. Todos pueden aspirar a ser masones, pero no todos lo consiguen, es parte de la naturaleza de la orden misma.

2. Surge en el siglo XVII.


La masonería como organización surge a inicios del siglo XVIII sin embargo ya había logias masónicas en Gales, Escocia, Irlanda e Inglaterra desde 1600. A pesar de ello la masonería como institución ve sus orígenes (tradicionalmente) con la fundación de la Gran Logia de Londres y que después se convertiría en la Gran Logia Unida de Inglaterra, madre de la masonería mundial. Por otro lado, existen muchas teorías, en su mayoría conspirativas, que sitúan a la masonería en otras épocas y con orígenes bastante remotos, sin embargo son especulaciones un tanto absurdas derivadas de la cultura popular más que de hechos comprobables.

3. ¿Templarios, egipcios, el génesis?


Debemos recordar que en la sociedad Europea del siglo XVIII todo lo que tuviera que ver con la cultura egipcia estaba de moda, sobre todo porque era el lugar de la tierra del que más leyendas provenían, esto permeó en la masonería, llegando a haber teorías de que los rituales masónicos provenían de los egipcios, algo similar sucedió con los templarios, tiempo después en el siglo XIX, la sociedad europea volteó a las leyendas de caballería de la edad media y la masonería una vez más se intentó datar en aquellas épocas con teorías (como la de nacidos en sangre) de que los masones realmente somos herederos de los templarios, a ciencia cierta no hay evidencia real que lo compruebe o lo niegue, incluso la famosa capilla Rosslyn en Escocia fue alguna vez desmentida en sus supuestos elementos masónicos y que los mismos fueron añadiduras de la familia propietaria del sitio para atraer a más turismo y destacar entre los masones de la zona. Algo similar sucede con el génesis y demás teorías sobre los orígenes de la masonería, algunas personas llegan a hacerse ideas tan locas como que el mismo Jesús de Nazaret fue masón ¡Ridiculeces!

Lo cierto es que la masonería como institución surge a partir de los gremios de constructores y se establece como masonería especulativa organizada hasta el siglo XVIII en las islas británicas, cualquier otra teoría es eso nada más, teorías y especulación.

4. No es una religión ni una secta.


Muchas personas señalan que la masonería es una religión, sin embargo no es así. La masonería no ofrece un camino para la salvación a través de la práctica de una doctrina, no hay un cielo para masones aunque algunos tienen la idea del eterno oriente, no hay dioses masónicos, existe el término genérico de G.A.D.U. que engloba a todas las creencias religiosas y no religiosas, no exige a sus miembros la práctica de una doctrina, invita a vivir como un ciudadano útil para la sociedad, no impone creencias, impulsa la libertad de pensamiento, en otras palabras la masonería no pertenece a ninguna religión o secta ni es una religión o secta por sí misma.

5. Hay masones en todo el mundo.


Es así, la masonería está presente en todos los países del mundo, agrupa a personas de todas las creencias, razas, ideas y preferencias y tiene una estructura independiente de organización en cada jurisdicción del mundo. Se trata de un grupo de personas comunes y corrientes que se reúnen una vez por semana para tratar de ser mejores personas, eso es. NADA MÁS.

6. No todos los masones son ricos y poderosos.


Una teoría ridícula que leo a menudo es la que dice que la masonería te da poder y riqueza. La verdad es que no, usualmente vemos hermanos que laboran en oficinas de grandes corporativos y hermanos que venden ropa en algún negocio familiar, en ambos casos trabajan en la misma logia masónica. La masonería no regala dinero, no te paga, simplemente es un espacio para compartir ideas entre las personas, un sitio para ser iguales. De este modo no importa si tienes un ferrari estacionado detrás del volkswagen de tu hermano afuera de la Logia, somos todos iguales.

7. Hay masones famosos.


A pesar de todo, hay hermanos que en su vida profana destacan y no por ser masones, que quede claro. Son personas comunes que realizan tareas especiales y que destacan en lo que hacen, algunos de ellos tanto que se vuelven famosos, dentro de ellos hay miles de nombres y están esparcidos por todas partes, lo que yo diría es que si buscas fama no la vas a encontrar en la masonería. Realiza tus actividades de manera correcta y listo, con el tiempo tendrás el reconocimiento que quieres, pero la masonería no te lo va a dar, creeme.

8. Hay mujeres masonas.


Uno de los temas que hemos tocado en El Blog del Masón es la existencia de las masonas. No podemos negar que existen y que trabajan de manera incansable en su perfeccionamiento, del mismo modo que lo hacemos los hombres. Lo cierto es que para la masonería masculina regular y reconocida por la United Grand Lodge of England, la masonería femenina no está reconocida, se trataría (a sus ojos) de una irregularidad. Sinceramente son tiempos de cambio los que se viven en el mundo y cada vez son más los hermanos que reconocen en las damas un agente de cambio en la masonería y que podrían ser el giro que necesita la institución, quizás lo sabremos algún día o quizás no, si deseas más información te invito a visitar este enlace con el tema.

9. Logias exclusivas de afroamericanos.


La masonería es cambiante, tiene variantes derivadas de los movimientos sociales, políticos y culturales de cada país. A raíz de estos movimientos han surgido asociaciones paramasónicas y logias específicamente diseñadas para responder a un momento histórico especial. Es el caso de las logias prince-hall, de las cuales hablaremos más a fondo en un nuevo artículo, por lo pronto me limitaré a decir que son logias en donde tradicionalmente sólo se les permite ingreso a personas afroamericanas y que tienen una manera peculiar de trabajar la masonería.

10. No hay plan de dominación global.



Otro de los temas que me encuentro mucho estos días es el tema del supuesto plan de dominación mundial que tenemos los masones. Siempre que lo leo me causa mucha risa. Si la gente que dice todo eso viera la desorganización interna que viven algunas partes de la masonería entendería que no existe tal conspiración. Aunque claro, siempre está el necio que dice que eso sucede en esferas a las que no tenemos acceso. Honestamente son tonterías, la masonería no tiene ni tendrá jamás un plan de dominación global porque en sus ideales no cabe esa idea, les repito, ¡ser masón no da poderes!.

11. Hay filantropía en la masonería.


Una de las partes más bellas de la orden masónica es la de regresar algo de lo mucho que se nos ha dado y entregarlo a quienes más lo necesitan. Desde actividades de recaudación de fondos vendiendo objetos o comida, hasta campañas de recolección de víveres a gran escala, la masonería ha demostrado que también podemos amar a la humanidad afuera de nuestros templos. Algunos hermanos ayudan más que otros, como los Shriners, de quienes ya hablamos en otro artículo. Lo cierto es que no importa la forma en la que se ayude, lo importante es hacerlo desde nuestra trinchera y con mucho amor.

Les agradecemos por todo su apoyo, este proyecto se realiza con mucho esfuerzo para que tengan contenido de calidad disponible en su idioma.

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¡Saludos!

https://elblogdelmason.blogspot.pe/2016/07/11-cosas-que-no-sabias-sobre-la.html

jueves, 18 de enero de 2018

La "espiritualidad" masónica , entre la Razón y la Tradición 4 de 4

La "espiritualidad" masónica , entre la Razón y la Tradición
4 de 4


4.-La espiritualidad de la Masonería (5).

"Aquel hecho psicológico que posee la mayor fuerza en un ser humano, obra como ' Dios' el lugar de la divinidad parece estar ocupado por la totalidad del hombre". C.G.Jung

La Masonería supone, a mi juicio, una actitud "religiosa" ante la vida y ante el Universo; desde luego, así es en sus ritos tradicionales, pero incluso admitiendo al masón que se defina a sí mismo como estrictamente ateo, incluso en su rito moderno aunque en éste pierda parte de su carga espiritual; si bien la Masonería no es, desde luego, una religión, por cuanto no se presenta como un camino de salvación, sino como un método de crecimiento personal y de aumento de la consciencia. En ese sentido puede compararse con el yoga o la meditación trascendental. Salvo en el rito francés moderno, sólo practicado mayoritariamente por el Grande Oriente de Francia y el Grande Oriente de Bélgica, en todos los demás ritos masculinos o mixtos, los trabajos de la Logia se abren a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo, al símbolo espiritual por antonomasia de la Masonería, el Triángulo con el ojo en su interior, el símbolo de la consciencia del Universo, que cada masón puede completar o identificar con su propia confesión o con ninguna. Libre de cualquier interpretación confesional, es más no es esencial, aunque sí posible, su identificación con un principio existente (6): sería el "Dios perspectiva" de Ortega; el punto de fuga que da fondo al cuadro de la Logia, no es casualidad que esté representado por un ojo o por una G ("GNOSIS")(7); es el Dios desconocido de los atenienses, o el Dios de Jacob, y de Israel; es el Dios estético, es el Dios de las Iglesias o el Dios de "la Umma", es el "Logos" de Plotino, el "Gran Programador del Universo", "el Gran Relojero" que dijo Voltaire, o el "Artifex" de Zenón, el "Deus sive Natura" de Spinoza (8). Es un Dios sobre el que no se hace teología en Logia, porque la Masonería no se propone a sí misma como una "Orto-doxia", sino como una "Orto-praxis". Esa ortopraxis llevará implícita una o varias teorías u opiniones (doxa), pero su bondad se verá en sus frutos y no en el equilibrio conceptual de unos u otros dogmas. Tan es así que, como hemos dicho, en el seno de la Masonería liberal existe una importante tradición ritual que desde 1.877 ha venido trabajando en un rito puramente humanístico en el que se ha suprimido la referencia al Gran Arquitecto del Universo, para mantener el sentido simbólico puramente constructivo del ritual masónico. Esa supresión no es una supresión dispositiva, sino meramente metodológica, prueba de ello que fue propuesta en su día por el Pastor Desnos. Precisamente esa supresión pretendía hacer desaparecer cualquier equívoco que permitiera ver a la Masonería como una Religión en competencia con otras Religiones positivas y por otro lado, ampliar el "ecumenismo" filosófico y espiritual de las Logias mediante la práctica de un humanismo ético abierto a todos. Esta extensión tenía como contrapartida la pérdida de la intensidad espiritual que mantenía la invocación al Gran Arquitecto del Universo.

En todo caso, la pluralidad de ritos no tiene porqué verse como una pluralidad antagónica, sino que puede integrarse en una visión complementaria, que de hecho se gestiona mediante la existencia de los Colegios de Rito y a través las diferentes Obediencias. El momento de la unidad se reserva para los Organismos Interobedenciales y para el derecho de visita que, con unas u otras condiciones, se pueden reconocer las diferentes Logias.

La raíz del árbol de la Masonería está en la concepción constructiva del hombre, en la metáfora vital del cantero con sus herramientas simbólicas, la escuadra, el compás, el mazo, la piedra trabajada constantemente, la disciplina operativa del Taller, la relación de fraternidad y solidaridad, la consciencia planetaria que nos sugiere la decoración de la Logia, como un microcosmos, el culto a la palabra y la administración del silencio en la práctica del rito. Sobre todo esto se añade en la tradición mayoritaria la invocación del Gran Arquitecto del Universo como el "OM" yóguico, como la perspectiva absoluta. Esa actitud de respeto a la "perspectiva", la orientación no dogmática del método masónico, la esencial vinculación de la Masonería como los valores de libertad de conciencia y su llamada a la fraternidad más allá de las diferencias de religión ha hecho que la Masonería haya colisionado con diferentes integrismos religiosos, fundamentalmente el católico-romano, y el islámico. Esto ha producido además una consecuencia muy significativa: la Masonería ha desarrollado actitudes públicas muy diferenciadas en los países de cultura religiosa protestante respecto de aquellos otros de cultura católico-romana. En aquellos, la importancia de la religiosidad privada, el principio del libre examen, y la relativización de las estructuras eclesiásticas hacía más fácil la relación mutua entre el cristianismo y el humanismo masónico. No hay nada, por sí, en el método masónico que sea incompatible con el Evangelio, sino que puede perfectamente integrarse la fe cristiana con el método masónico. No hay, sin embargo, tampoco nada que obligue a ello y que puedan integrarse en la Logia hermanos de diferentes religiones. El escritor Rudyar Kipling tiene un hermoso poema dedicado a su Logia madre en el que hace referencia a la fe diferente de distintos hermano (9).

Siendo esto así, es cierto que en los países latinos en los que se ha producido históricamente la tensión clericalismo-anticlericalismo las diferentes obediencias masónicas se han visto enfrentadas a la jerarquía católico-romana. Han influido en ello factores históricos como la lucha por la unificación italiana y la posición política e incluso militar del Papado a favor de la defensa de los Estados Vaticanos, durante el siglo XIX, factores ideológicos como el debate sobre la separación de la Iglesia y el Estado o la Enseñanza Pública, en la que relevantes masones en ejercicio de responsabilidades políticas y de su propia ideología política han identificado ésta con un valor masónico, lo cual es desde luego una verdad a medias. Por otro lado, la Iglesia católico-romana con la que se ha enfrentado la Masonería, en el pasado, se parece más a lo que representa en la actualidad el cisma del Obispo Lefèvre que a cualquier otra cosa. Hay que tener en cuenta que para estos católicos, tipo Lefèvre, incluso la famosa reunión en Asís convocada por el Papa Wojtila, que no es precisamente un librepensador, fue un acto inspirado por la Masonería.

El único "reproche "desde este punto de vista que cabe hacerle a la Masonería es que considera al catolicismo-romano como una religión más, lo que algunos considerarán inevitablemente ofensivo, pero no mantiene como institución , en su conjunto, una actitud de hostilidad frente a ella especialmente desde el Concilio Vaticano II, aunque cada masón puede pensar de la Iglesia Católica lo que considere oportuno y conozco en esto opiniones para todos los gustos. Hay muchos católicos que participan en la vida de las Logias (10), como hay muchos católicos que siguen su propia conciencia respecto a cuestiones en las que el Vaticano ha planteado alguna interdicción. En el seno de una sociedad abierta las relaciones entre la Masonería Institución y la Jerarquía católica pueden y deben ser respetuosas y deportivas -"fair play"-. Hay muchos puntos en común, respecto de los cuales puede incluso haber colaboración, y respecto a aquellos que no lo hay tampoco son de tal naturaleza que no permitan una coexistencia discrepante pero leal, como la que se da entre otras instituciones e instancias colectivas. Esto tampoco es óbice para que tanto católicos como masones ejerzan con libertad y a título personal la crítica y la libertad de expresión que deseen ejercer, y es de esperar que esta cuestión no de lugar a un aburrido debate como el que su día se produjo entre cristianos y marxistas sobre sus respectivas compatibilidades, debate que a mi juicio no tiene sentido desde el momento en que la masonería no se define a sí misma como un "ismo" sino como un método, no como un sistema de creencias sino como un metasistema.

Hay que destacar, por ejemplo, en relación con el tema de las tensiones masónicas, Iglesia Católica en España y en Francia la importante labor de investigación histórica realizada por autores y profesores que reúnen en sí además de condiciones de investigadores e historiadores la de sacerdotes católicos y en alguno de ellos, la condición de miembros de la Compañía de Jesús, lo que no deja de desconcertar a algunos masones e irritar a ciertos fundamentalistas católicos. Así, el profesor Ferrer Benimelli, de la Cátedra de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza y el profesor Pedro Alvarez Lázaro de la Universidad de Comillas en Madrid, o el historiador Rodríguez de Coro de la Fundación Sancho El Sabio de Vitoria. Esta abierta actitud de investigación y esclarecimiento histórico ha sido vista con recelo y malevolencia por algunos representantes de actitudes tradicionales del catolicismo v.g.: Ricardo de la Cierva (11), José Antonio Vaca de Osma , pero sin embargo ha ayudado enormemente a una desmitificación y a una consideración objetiva del tema y, en definitiva, a una valoración más razonable y ajustada de la importancia cuantitativa e incluso cualitativa de la Masonería. Esa lúcida investigación histórica ha desmontado las especulaciones fantasiosas tanto de los apologetas como de los adversarios de la Institución que han sido proclives, por diferentes razones, a querer ver la mano de la Masonería en todos los acontecimientos. Unos por un deseo de agrandar la importancia de la Institución con la que identifican sus valores e ideales. Otros, por afán de exagerar la peligrosidad de su adversario y de galvanizar fuerzas en contra. La verdad de los hechos es más modesta y la importancia pública de la Masonería como tal es mucho más reducida de lo que pretenden unos y otros y no puede ser de otro modo por cuanto que la Masonería no tiene una estructura ordenada a la acción, es demasiado plural y amorfa como actuar coordinadamente en función de un objetivo público, además de que su finalidad nunca puede ser esa, a pesar de que en determinados países (Francia, España, Portugal) haya podido actuar como un catalizador de opinión, pero siempre en medio de una sociedad abierta y en interrelación con otros grupos formadores de opinión. (Partidos, intelectuales, Iglesias, prensa, ...). Lo que sí puede constatarse es la frecuencia con que individuos, que en un momento o en otro de su vida han sido iniciados en Masonería, aparecen como protagonistas de importantes acontecimientos o de obras artísticas o científicas. Incluso personas con acreditada animadversión a al Masonería tienen que reconocer este dato. Evidentemente, son muchas más las que llegan a cierta excelencia profesional o personal sin siquiera haber oído de la Masonería. La Orden de los canteros libres no se propone como un "único camino" ni siquiera como el "mejor camino" o el "camino exclusivo", no compite tampoco con las religiones, ni ofrece salvación de ninguna clase. Es por lo tanto absurdo siquiera plantear la afiliación como una cuestión de "doble pertenencia" respecto a las religiones positivas ; es como si se planteara la misma cuestión respecto al "Yoga", o la meditación trascendental, o las artes marciales, o el "Tai chi"... Todos estos "caminos" de autosuperación surgen de una experiencia humana de carácter práctico (la cantería, la lucha, la meditación, ...) en los que el hombre ha descubierto una posibilidad y un método de "transformación" personal. Es más, la mayoría de las actividades humanas hechas con una determinada actitud afectan al individuo que las realiza, de modo que la acción que éste lleva a cabo frente al mundo exterior, vuelve como un "boomerang" y actúa también sobre el autor, haciendo verdad el principio masónico: "Lo que tú haces, te hace".

Javier Otaola Bajeneta

Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica Española
Autor del libro: "La Masonería Hoy, Razón y Sentido". Editorial Haranburu.1996 San Sebastián. 

Citas:

(1)- Cit. por Nancy Friday en My Mother, My Self. Glasgow. 1982 (6ª). pag 363. En el mismo sentido el trabajo de Margaret Hennig y Anne Jardim The Manegerial Woman. New York. 1977

(2)- Patrocinio Ríos Sánchez.- El Reformador Unamuno y los protestantes españoles. CLIE. Barcelona, 1993

(3)- Edgard Morin. Colloque 1986."Raison,Rationalisme,Rationalité".Grand Orient de France.Paris.1986.

(4)-Schevaller de Lubitz. Esoterismo y simbolismo.La inteligencia del corazón.-Barcelona,1992.

(5)- Jean Pierre Bayard.- La Spiritualité de la franc- maçonnerie. de l´Ordre initiatique traditionnel aux Obediences. 1.982. Ed. Dangles

(6)- Giuliano di Bernardo. Filosofía de la Masonería. Barcelona. 1991. Pags 235,236: " ...no es esencial ( aunque sea posible para cada masón en particular) que el Gran Arquitecto del Universo sea concebido como un principio realmente existente. En efecto, si lo trascendente tiene la función exclusiva de garantizar la objetividad de los valores intencionales del hombre en sus opciones éticas, no es necesario que el G.A.D.U. se entienda como una realidad ontológicamente dada, sino que es suficiente que se entienda como principio regulador de orden ético, expresión del anhelo de trascendencia que radica en el hombre, en su tensión moral. Esto no excluye por otra parte que el masón individualmente pueda identificar el G.A.D.U. con el Dios de su fe religiosa, dotado de una imprescindible realidad ontológica, origen y fin de toda la realidad ( y no sólo garante de la dimensión ética del hombre)."

(7)- Aunque esto nada tiene que ver con la "tesis" de autores como Ricardo de la Cierva que suponen el secreto de una fe gnostica auspiciada por la Masonería. La polisemia del simbolismo masónico puede interpretarse en clave gnóstica como puede interpretarse en clave cristiana, o incluso agnostica o como pura psicogogía ( Espinar Lafuente)

(8)- Tristan Muret. " Une origine stoïcienne du Grand Architecte de L´Univers". Le Maillon. nº 38 Mai. 1992.

(9)- Rudyar Kippling: "La logia madre".

(10)- Entre otros tengo que mencionar al querido hermano Antonio Blanco Ruiz que me ha permitido leer el borrador de lo que será su libro Católico Masón ( 8.4.94) en el que relata y explica su propia experiencia intelectual y espiritual como católico y como masón , experiencia que en su caso conjuga , a mi juicio, lo mejor de cada una de esas dos tradiciones.

(11)- Ricardo de la Cierva.- El triple secreto de la masonería. Orígenes, Constituciones y rituales masónicos vigentes nunca publicados en España.- Toledo, 1994 Que viene precedido, casi como un grito de guerra, por una cita de León XIII "Quede bien claro que lo primero que debéis procurar es arrancar a los masones su máscara para que sea conocido de todos su verdadero rostro". En este libro deja en el aire el autor, además de su manifiesta inquina a la masonería , de la cual es muy dueño, porque la simpatía y la antipatía son libres, las consabidas y maliciosas sospechas de complots, y contubernios masónicos sin los cuales ciertos integrismos no pueden entender el declive de sus propias posiciones., respecto de estas imputaciones sí cabe a mi juicio hacerle reproche por cuanto que como intelectual esta obligado al deber moral de decir verdad, toda la verdad...no solo medias verdades, y a ser responsable de sus juicios.

http://www.vrijmetselaarsgilde.eu/Maconnieke%20Encyclopedie/EMAP~1/Espagne/GLSEspagne/Otaola1.HTM

miércoles, 17 de enero de 2018

La "espiritualidad" masónica , entre la Razón y la Tradición 3 de 4

La "espiritualidad" masónica , entre la Razón y la Tradición
3 de 4


3.- La "tradición" en Masonería.

"La Tradición representa ahora el pensamiento mas antiguo bajo el régimen nocturno y está basado en el conocimiento simbólico y en la no-distinción entre el hombre y el Cosmos". Gilbert Durand

La Iniciación es un acto personal, pero que se desarrolla de acuerdo con un ritual y en el seno de una organización iniciática, que encuentra su fundamento en una tradición que se remonta varios siglos en el pasado. En un sentido simbólico y virtual se remonta a una fecha "antigua e inmemorial"; quizá el primer efecto de ese aumento de la consciencia que pretende la Iniciación sea el hacernos conscientes de nuestra condición de "herederos". El masón es lo contrario de un Adán que debe descubrir todo por sí mismo, que acaba de llegar y quiere descubrir el Mediterráneo.

El primer paso de un masón iniciado es por lo tanto "hacerse cargo". Hacerse cargo de la vida de su Logia, de su Obediencia, de la Orden; hacerse cargo de su país, del momento en que se encuentra, hacerse cargo de la situación de la Humanidad, hacerse cargo de sí mismo en definitiva, hacerse cargo de la obra realizada, con todas sus imperfecciones y sus aciertos para seguir el trabajo emprendido.

Ese "sentido de la obra" es así, consecuencia directa de la Iniciación, y lleva consigo implícito un cierto sentido de la tradición, un saberse sucesor de otros hombres, que antes que nosotros se plantearon las mismas preguntas que nosotros, que ensayaron algunas respuestas, quizá fallidas, quizá parcialmente satisfactorias, pero cuyo trabajo no ha sido en vano, ya que su esfuerzo está de alguna manera enterrado en la obra. La metáfora constructiva que la masonería nos propone, nos permite ver ese "logos" constructivo en cualquier rincón del planeta, en cualquier época, desde el paleolítico, con sus grandes construcciones de menhires como Stonehenge, o en las ruinas romanas y griegas, en el románico mediterráneo o en las catedrales góticas, o en la arquitectura funcional de Nueva York. Pero no sólo en la arquitectura exterior actúa el "logos" constructivo, sino también en la arquitectura interior de los hombres y de los pueblos, las sociedades y los Estados. No se trata de una mera ilusión edificante, ya que los horrores del siglo XX (Auschwitz, Gulag e Hiroshima) nos han curado de toda inocencia, pero no nos han hecho perder la esperanza. No vamos a porfiar sobre el sentido circular o lineal de historia, sobre el "fin" o la inacababilidad de la misma, en todo caso, aunque sólo sea en un sentido fragmentario y limitado, podemos ver grandes ciclos, en la tarea del hombre por ordenar en cierto modo su convivencia, las formas jurídicas y políticas responden también a un diseño más o menos consciente; no ha sido un proyecto necesariamente claro ni ha estado exento de vacilaciones, dudas y alternativas, pero en nuestra memoria colectiva queda el recuerdo de los avatares que han agitado Europa, tras el fracaso e los cuales se ha ido depurando el valor, quizá más elemental, pero por ello más esencial de nuestra propia autodeterminación como individuos. Esa experiencia histórica de entusiasmo y decepción nos ha hecho pasar, por las guerras de religión en el S. XVI, las dos Guerras Mundiales, Revoluciones, campos de concentración y luchas ideológicas totalizadoras.

Pero ,"a pesar de todo", la vida individual y colectiva nos parece cargada de sentido. No se trata quizá, ya, de un sentido inercial que nos transmitía inocentemente la familia, la escuela y la parroquia, sino de un sentido más trabajado, casi heroicamente adquirido por decisión propia, construido con nuestras propias manos, con aquellas herramientas que otros han hecho útiles para nosotros, y nosotros hemos escogido como propias.

En una "sociedad abierta" ninguna adhesión será válida si no está ganada a través de la conciencia individual de cada uno. La libertad nos enseña a poner todo en tela de juicio, a discernir entre las opiniones; salvo que optemos, como algunos, por ponernos unas orejeras bien ceñidas, que no impidan mirar a izquierda y a derecha, nos veremos obligados a dar cuenta y razón de nuestros actos, primeramente ante nosotros mismos, y a continuación ante cualquiera que nos interpele para ello porque le reconozcamos ese derecho de interpelación: ¿Quizá nuestros hijos?

Esa tradición, que la Masonería quiere ser, como realidad intelectual, organizativa e histórica tiene su fundamento práctico y metodológico en la existencia de una forma específica de transmisión del Método Masónico.

La Masonería no es una doctrina y no es tampoco una Institución didáctica, pero sí es un METODO:

1.- Es un método de especulación intelectual y moral y especulación, especulación que aquí significa reflexión, de acuerdo con el sentido etimológico de la palabra especulum/espejo, mirarse en el espejo es lo mismo que reflexionar.

2.- Es un método también de relación personal entre hombres y mujeres libres que hacen de la Logia un Centro de Unión entre personas de diferentes edades, biografías, horizontes, biografías, horizontes ideológicos y religiosos.

Este Método se ha creado, reelaborado y conservado mediante una tradición iniciática que se transmite de generación en generación. La comprensión de ese método supone la adquisición y la interiorización de una serie de conocimientos que hemos de ir incorporando gradualmente a nuestra práctica masónica en el seno de la Logia.

La Transmisión de esos conocimientos se realiza mediante la instrucción masónica.

La misma etimología de la palabra "in-strucción" nos advierte de su relación con la "cons-trucción".

"Ins-trucción" significa la acumulación de materiales necesarios para el trabajo de edificación. En el seno de la Logia todo está previsto como una mutua y constante Instrucción. , aunque haya una figura específicamente destinada para la instrucción de los aprendices: el 2º Vigilante, el Tercer Mallete o la 3ª Luz del Taller.

La instrucción en masonería se lleva a cabo siguiendo tres principios o criterios que a todos nos obligan:

1.- El deber de transmisión.

La unión y la intensidad de la relación fraternal de una Logia se funda en la participación de todos los hermanos en el lenguaje común de los símbolos, que nos permiten a todos comunicarnos, a pesar de nuestras diferencias, generacionales, o filosóficas.

El deber de transmisión tiene dos caras o facetas.

De un lado la asunción por parte de los hermanos mas veteranos de que son depositarios de unos conocimientos que no les pertenecen, sino que están en sus manos para ser cabalmente transmitidos a los hermanos masónicamente mas jóvenes.

Por otro lado los hermanos jóvenes, los aprendices, deben asumir su papel de aprendices trabajando y excitando sus propia curiosidad, su deseo de aprender, de conocer el origen, el sentido y la finalidad de los Rituales y de la Simbología masónica.

Pero también alcanza a los demás aprendices la obligación de transmitir aquello que han aprendido, compartiendo su propia comprensión del Aprendizaje a los demás aprendices, y mostrando a la Logia, con palabras y acciones la interiorización del simbolismo del Primer Grado, así citando a Gilbert Alban podemos decir:

"Así en los límites autorizados por los grados masónicos todo masón tiene el deber de transmitir lo que sabe a los Masones que no saben todavía.

Este acto concreto de fraternidad es una transmisión. Y esta transmisión es directa, de hermano a hermano, de generación a generación. La tradición masónica no tiene otro fundamento material que esta transmisión masónica".

2.- Pureza.

La pureza de la transmisión significa la lealtad de cada masón para con la integridad y la riqueza del "thesaurus" masónico recibido, es decir: los mitos, símbolos, rituales, costumbres, y las virtudes morales e intelectuales veneradas tradicionalmente entre masones.

Esa lealtad nos obliga a ser cuidadosos con el simbolismo masónico, a preservarlo de cualquier profanación y frivolización, en definitiva a tomarlo en serio, sin caer por ello en ninguna clase de pesadez enfadosa.

3.- Modernidad.

La forma bajo la cual el "thesaurus" se transmite de una generación a otra, depende de la modernidad de la transmisión. Desde los orígenes de la Orden, esta forma ha variado según variaban los estilos del "discurso intelectual" de cada momento: ideas, conceptos, corrientes de pensamiento, tipos de cultura profana, lenguaje, vocabulario. Hoy este discurso es el que corresponde a "este tiempo", por cuanto que es el lenguaje de hoy en el que nos podemos entender los hombres y mujeres de hoy, "el espíritu permanece, pero la letra cambia sin traicionar al espíritu".

El compromiso de la Masonería con la Modernidad nos exige discernir, sin equivocarnos, lo sustantivo de lo adjetivo, lo esencial de lo accidental, el trigo de la paja, las vigas y columnas maestras de lo que es simple obra de mampostería.

El sentido de la tradición en Masonería nos debe llevar a una valoración cabal de la Historia de la Orden. Lo mismo que cada Rey puede decir que tiene la edad de sus Dinastía, cada masón puede decir que tiene la edad de la Orden. Pero esa valoración nunca puede ser una adoración acrítica del pasado, hecha de nostalgia y de idealización. Por otro lado el otro extremo debe ser también evitado, Modernidad no puede significar la simple búsqueda de la novedad. La tradición nos permite una comunicación fluida y natural entre el Ayer y el Mañana, para hacer de cada Hoy una realidad plena, madura, asentada en el pasado pero abierta al horizonte del futuro. En este equilibrio entre errores extremos tenemos que tener siempre presente el símbolo del compás que permite, con sus dos brazos, delimitar un espacio "justo y perfecto" entre dos extremos.

4.- Oralidad

El eje de la transmisión masónica ha sido desde el mismo origen de las Grandes Logias, la palabra. La transmisión masónica asegura su autenticidad y su secreto precisamente descansando en la oralidad. La palabra, dicha de hermano a hermano, tiene además una fuerza y un calor que multiplica su eficacia comunicativa, dando a la transmisión masónica todo su valor, no sólo como adquisición de conocimiento sino como incorporación a una Tradición, a una cadena de hermanos y hermanas de la que formamos parte como un eslabón más.

No podemos olvidar que se ha ido produciendo un importante trabajo escrito desde 1721 hasta nuestros días, desde las Constituciones de Anderson, y el Discurso de Ramsey, y que hay una pléyade de importantes escritores masónicos a los que ya hemos citado: René Guenón ( representante de la masonería metafísica y tradicionalista), Paul Naudon, Oswald Wirth, Jean Mourgues y Paul Beresniak ( representantes del pensamiento liberal en masonería), Giuliano di Bernardo, Espinar Lafuente, y el mismo Roger Levedère ( pasado Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica Española ) ; sin embargo es preciso insistir en que el corazón, el núcleo, la médula de la tradición masónica es la transmisión oral, directa, de persona a persona. No se puede transmitir el método masónico por correspondencia o a distancia, y ello porque el conocimiento masónico no es sólo un conocimiento intelectual sino una vivencia.

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martes, 16 de enero de 2018

La "espiritualidad" masónica , entre la Razón y la Tradición 2 de 4

La "espiritualidad" masónica , entre la Razón y la Tradición
2 de 4

2.- Razón, Racionalismo, Racionalidad.

"Se ignora contumazmente que un exceso de racionalidad es un déficit de racionalidad". Adorno

La "iniciación", tal y como se practica en Masonería, es un instrumento de razón, hablamos en logia de las herramientas de razón, para provocar un aumento general de la consciencia del individuo. Por otro lado, es conocida la vinculación de la Masonería especulativa moderna con la "Aufklärung", en Alemania y con el "Enlightment", en Gran Bretaña, es decir, con el fenómeno ilustrado, en general, en Europa.

Pero esa vinculación no puede simplificarse haciendo de la Masonería una variante del librepensamiento o del racionalismo militante y globalizador de algunos episodios de la historia de la Masonería. En realidad la Masonería es más. Para empezar, existen dentro de las varias tradiciones rituales de la Masonería, una que conecta con una versión particular de la Ilustración en Alemania: "Los iluministas". En el origen del rito escocés rectificado, se encuentra la personalidad deWillermoz y los iluministas bávaros que han mantenido, aunque sea con carácter minoritario, en activo, un rito caballeresco y templario que puede perfectamente definirse como un rito cristiano o crístico. A esto se añade la importantísima trayectoria de la Masonería, anglosajona, especialmente la de las Islas, que se ha centrado exclusivamente en los ritos, digamos más litúrgicos, casi bíblicos, rehuyendo aquéllos que daban cabida en el seno de las logias a formas de debate intelectual; coincide esto cabalmente con la predisposición de la mentalidad inglesa, en todo contraria a cualquier forma de intelectualismo.

Esta particularidad de la Masoneria inglesa le ha permitido un enorme desarrollo y la práctica de una gran actividad relacional ("convivial") y al mismo tiempo, una notable actividad comunicacional, al margen de los importantes trabajos históricos de la logia de investigación "Quatuor coronati".

Nada hay, por lo tanto, en la historia de la Masonería de los países anglosajones que pueda coincidir con el estilo de las llamadas masonerías latinas. Ninguna resonancia o similitud con la imagen prototípica del masón en los países de mayoría católica: Francia, Italia, España, Portugal y Bélgica.

Para entender esta divergencia hay que contextualizar cada una de las respectivas historias nacionales, y hacerse cargo, por ejemplo de la importancia que desde el punto de vista sociológico ha tenido en cada país el peso de su respectiva historia eclesiástica, en definitiva, cómo el fenómeno de la Reforma anticipó y generalizó en el propio ámbito de la sociedad civil, las actitudes de autonomía individual y libre examen, frente a cierto colectivismo y autoritarismo paternalista más propio de los países católicos. Esta diferencia provocó en los países protestantes una retirada de lo religioso a la esfera íntima y el mantenimiento consensuado de ciertas prácticas religiosas de carácter tradicional por su valor nacional (Iglesia de Inglaterra, países luteranos) y en cambio, en los países católicos provocó una radicalización del debate entre clericales y anticlericales, fruto de la resistencia de la jerarquía Católico-Romana a retirarse de su posición de hegemonía en la configuración de la moral social, al plano de la conciencia íntima frente a las corrientes de pensamiento que querían liberar a la "cívitas" de influencia eclesiásticas directas.

En este contexto se explica la identificación de la Masonería con corrientes anticlericales.

Esa identificación corresponde a un periodo de la historia europea en que en efecto, la Iglesia Católica jugó a la contra de la Modernidad: contra la Declaración Universal de Derechos del Hombre y del Ciudadano, contra el liberalismo, contra el socialismo, contra el laicismo y la separación del Estado y la Iglesia contra la libertad de cultos en los países católicos, incluso contra el uso de las lenguas vernáculas en el culto, contra el matrimonio civil, contra la independencia de la Ciencia, contra el Evolucionismo, contra el psicoanálisis, contra los métodos anticonceptivos y contra el aborto, también contra las técnicas de fertilización artificial, contra las relaciones sexuales prematrimoniales, contra la libertad de opción sexual, contra el nudismo, contra el divorcio, contra el trabajo independiente de la mujer, incluso... contra el Ecumenismo.

Posteriormente, esta situación ha ido en gran parte corrigiéndose, más por la fuerza de las circunstancias que por una espontánea revisión de su propios postulados, de tal modo que hoy en día la Iglesia jerárquica en su predicación hace un uso alternativo de sus propios dogmas, según los casos, sin derogar específicamente ninguno, pero subrayando, bien, uno, bien otro, sin atender a que sean contadictorios entre sí.

En todo caso, la libertad efectiva de que gozan hoy en día los ciudadanos europeos hace más libre la adhesión a las diferentes iglesias y permite, de hecho, un espacio de diálogo civil y laico en que las iglesias no interfieren directamente, a pesar de que a su voz sea, como la de otras instancias sociales, oída, sino escuchada, por todos.

En este nuevo escenario no tiene sentido el mantenimiento de "clichés" ya superados, aunque es bueno que, con deportividad, mantenga cada uno sus propias convicciones y entre ellas, aquella historia, aquella tradición con la que se identifica.

Todo este "introito" viene para explicar que en masonería, "racional" no está reñido con "espiritual" y que "librepensamiento" no implica, como temía Unamuno (2), no pensar libremente de todo, incluso de lo más subjetivo e invisible.

Podemos utilizar para analizar al triple fórmula: racionalidad, racionalización, racionalismo, las definiciones elaboradas por Edgard Morin (3):

Racionalidad.-

Detecta Morín dos caras en la racionalidad. El lado constructivo y el lado crítico. En el aspecto constructivo, la racionalidad sería "la tendencia, a elaborar sistemas coherentes de ideas o teorías, de cara a establecer relaciones adecuadas entre el espíritu humano y la realidad que estudia, es decir, "una relación descriptiva o eventualmente explicativa". En este concepto va explícita la condición empírica de la racionalidad, es decir, su carácter relacional respecto a la experiencia, con la comprobación, y el cotejo de lo pensado y su aplicación práctica.

Racionalización.-

"Es igualmente una visión coherente pero además con intención totalizante y globalizadora, es decir, que trata de comprender el universo a partir de un sistema de ideas, pero que selecciona los datos de la realidad que confirman su teoría y rechaza los otros". Podría decirse mediante un concepto de Popper, que la racionalización rechaza someterse a "falsación" y busca sólo la "verificación". En estos supuestos sólo un cataclismo puede "falsar" la teoría, y en aquellas racionalizaciones de carácter religioso, ni siquiera un cataclismo.

Racionalismo.-

Para Morín el racionalismo puede definirse a la vez como visión del mundo y como ética. Visión del mundo que postula una adecuación perfecta, o casi, entre lo racional y lo real", y como principio ético sería aquel que propugna que "las acciones humanas pueden y deben ser racionales en sus principios, en su conducta y en sus finalidades".

En este triángulo ¿cuál es la posición que representa la Iniciación? ¿cuál es la actitud frente a la razón que se decanta del simbolismo y del ritual masónico?

Ya hemos dicho que hay algunas variantes entre los diferentes ritos, pero atendiendo al rito escocés antiguo y aceptado, al rito francés moderno y al rito Schroeder, como bases de la Masonería liberal y como eje de la Masonería europea continental, se percibe perfectamente la filiación Ilustrada de la actitud masónica: "Sapere aude!". Reivindicación del fuero de la conciencia individual, pero al mismo tiempo contemplación del valor de la tradición. La racionalidad masónica es, a mi juicio, una propuesta del todo idéntica a la razón-vital de Ortega y Gasset. Se trata de una racionalidad que se aproxima a la definición de Morín de racionalismo, por que en realidad va más allá del aspecto puramente cerebral o consciente de la racionalidad, por cuanto que pretende inducir una "inteligencia del corazón"(4), o utilizando otra terminología, la razón masónica pretende comprender no sólo las razones "claras y distintas" a las que se refería Descartes, sino también "las razones del corazón que la razón no entiende" a las que se refería Pascal. La razón masónica es una razón que pretende ser sabiduría, es decir, que pretende hacerse cargo no sólo de esa parte iluminada y consciente del yo, sino también de la parte oscura de lo inconsciente y arquetípico que subyace en nosotros, de lo emotivo además de lo intelectual: "La razón discursiva no nos conduce hasta el fondo de las cosas". ( Bernard d´Espagnat).

http://www.vrijmetselaarsgilde.eu/Maconnieke%20Encyclopedie/EMAP~1/Espagne/GLSEspagne/Otaola1.HTM