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martes, 25 de abril de 2017

EL HINDUISMO

EL HINDUISMO

Ninguna religión es sencilla de comprender o debe ser subestimada en cuanto a su dogma, historia, estructura y feligreses. Todas son complejas y exigen a los creyentes un determinado sacrificio personal, que van desde el tener que orar varias veces al día hasta evitar comer ciertos tipos de animales. El hinduismo no es la excepción y aunque para un occidental puede llegar a ser verdaderamente complicado comprender una fe tan ancestral. En este presente trabajo trataremos de acercar al lector occidental a esta religión, una de las centenares que existen en la India y Asia, pero que sin duda alguna es una de las más reconocidas a nivel mundial, aunque sea sólo de nombre. Ahora bien, definir hinduismo no es una tarea fácil, o al menos no tanto como cuando sucede con el Cristianismo, Judaísmo o Islamismo. En sí, se trata de una religión que abarca creencias desde que sus escrituras más antiguas, o sea los Vedas, se crearon, hasta la fecha actual. Religión en la cual se honra a dioses como Shiva, Visnú o Sakti, por tan sólo citar a algunos, pues según señalan algunas fuentes, el hinduismo tiene alrededor de más de 330 millones de dioses…

EL HINDUISMO

Antes que nada, la palabra “hinduismo” es una invención europea exportada por los ingleses a todo el mundo. En realidad cuando se habla de este mal llamado hinduismo, hablamos de un conglomerado de muchísimas creencias, como ya dijimos, pero que conforman diversas religiones y sectas, las cuales se han creado a lo largo de varios miles de años. ¿Cómo empezó todo?, pues como era de esperarse, el hinduismo tiene también sus inicios en mitología desde luego. Obviamente un trabajo acerca de la historia de este conglomerado de creencias y religiones nos llevaría varias páginas, por tanto trataremos de ser lo más breves y concisos posible, omitiremos algunas cosas, pero nada como para confundir o tergiversar. Empezaremos diciendo que actualmente el hinduismo tiene alrededor de unos 700 a 800 millones de feligreses. Se cree que todo empezó hace 3500 años, cuando los arios cayeron sobre las actuales Pakistán e India, invadiéndolas, esparciéndose y asentándose. Estos trajeron algunas creencias de Irán y Babilonia, las cuales al parecer se mezclaron con las existentes en la India. Otros investigadores prefieren decir que ya desde antes los indios veneraban a unas piedras sagradas, los Sivalinga. Al parecer todo esto fue conocido y trasmitido de modo oral por varias generaciones. Si es que existió alguna fuente escrita, no se conoce o no se han descubierto datos acerca de que se haya producido antes un gran cambio. Decimos esto pues alrededor del año 900 a.n.e. estaban listos los escritos conocidos como los Vedas, los cuales contienen himnos, oraciones y alabanzas. En total son cuatro: el Rigveda, el Samaveda, el Yajurveda y el Atharvaveda, los cuales llegaron a tardar varias décadas, inclusive siglos en concluirse. Como vemos, ahora esta creencia o “creencias” que conformaban el llamado hinduismo en occidente, ya tenían sus correspondientes libros sagrados. Luego se agregaron los Brahamanas y los Upanisads (Upanishads). Los primeros hablan acerca de los ritos y sacrificio, su significado, importancia y trascendencia, y tal parece que datan del año 300 a.n.e. Los Upanisads son los libros que se encargan de dar respuesta a toda acción o pensamiento según el dogma que compone las creencias del hinduismo. No se precisa su fecha pero tal parece que es entre el 600 al 300 a.n.e.

Aquí se hace mención a algunas conocidas doctrinas tales como el samsara y el karma, esta última característica es la tendencia a creer de que todo lo que se padece en esta vida es consecuencia, premio o castigo, de lo que se hizo en la vida anterior, los hindúes creen en la inmortalidad del alma. También se tiene a los libros como los Puranas, que reúnen mitos acerca de los dioses y héroes hindúes, entre las cuales se encuentran la célebre epopeya del Ramayana y el Mahabarata. Otro de los asuntos vitales de esta religión, es su relación con las clases sociales de la India, un país con varios millones de seguidores en el hinduismo, fe que exigía una inexorable jerarquización de los grupos sociales. Veamos; según cuenta la mitología, había cuatro castas principales asimismo basadas en las partes del cuerpo de Purusa, la figura paternal en los orígenes de la humanidad: el brahmán era su boca, de sus dos brazos fue hecho el rajanya, de sus muslos el vaisía y de sus pies producido el sudra. Los primeros, los brahmanes eran la casta sacerdotal superior, seguida de la clase gobernante o guerrera, luego la clase de los mercaderes y agricultores, así como la sudra, la última de todas, representaba a la clase de los trabajadores. Como vemos la comparación va desde la parte de arriba del cuerpo a la de abajo. Con el tiempo se llegaron a incrementar algunas otras clases tales como los parias y los intocables. Este sistema de castas más allá de clasista es racista, pues los tres primeros grupos son considerados arios, los últimos no. Por otra parte es un régimen del cual el hindú promedio no intenta salir, generando que millones queden en la pobreza por generaciones. A todo esto entonces, ¿qué sentido tiene ser hindú?, al parecer buscar la liberación de aquellas “vidas constantes”, el fin del viaje del alma, el Nirvana, para unirse al individuo o entidad suprema, Brahmán o Brahm. Con esto hemos tocado el asunto de los dioses. Como hemos ya citado, el hinduismo parece tener millones, y aún entre los principales, la cifra no es nada pequeña, sin embargo lo reduciremos a tres: Brahma, el creador, Visnú el preservador y finalmente Siva. Están casados con Sarasuati, Laksmi y Sati respectivamente. Sin embargo Brahma, a pesar de que aparentemente es la deidad principal, recibe muy pocas alabanzas o templos dedicados en su nombre, y más bien algunos como Shiva es más conocido, inclusive a nivel internacional. Pero aquí viene lo complicado: esos millones de dioses para los hindúes, son sólo manifestaciones de la idea de Dios, es decir que en realidad son monoteístas, creen en una sola divinidad verdadera la cual puede tomar o bien la forma de una mujer sensual, un ser de varios brazos, o hasta de un elefante. Esta noción de un “Dios”, expresada en múltiples formas, genera no pocas veces largas confusiones con respecto a la interpretación que los estudiosos occidentales puedan mostrar por esta religión.

Los dioses hindúes, al igual que otras culturas como en el caso del Éufrates y el Nilo, están estrechamente relacionados al entorno natural de sus creyentes, en particular hacia el río Ganges, el cual al parecer existía en el espacio, en la Vía Láctea, y que descendió de los cielos gracias a la complacencia del dios Shiva, para poder dar vida en la tierra firme y seca. Ganga, de donde deriva el nombre Ganges, era otro dios por supuesto, y al parecer su misión en la tierra era además, purificar al maharajá Sagara, quién había perdido unos 60 mil hijos, cuyas almas debían también pasar por la misma limpieza. Gracias a esta gesta, además el dios llevó la civilización a la India. Es por eso que los hindúes creen que este río tiene la habilidad para limpiar las almas, purificarlas, liberarlas y hasta sanarlas. Al Ganges se llevan flores, y otras ofrendas, y el creyente recibe del sacerdote el tilak o la mancha de pasta roja (también amarilla) en la frente. Luego los hindúes entran a bañarse, a orar y hasta a beber sus aguas con el fin de obtener paz, redención o bendición. Hay que tener en cuenta que es tan sagrado que la mención acerca de que los hindúes toman el agua debe ser tomada como cosa seria, pues el río está muy contaminado, lo cual no parece importarles. Allí también se llevan algunos cadáveres, para que el alma del difunto tenga plena felicidad en su viaje. Reiteramos que los seguidores de esta fe creen en la inmortalidad del alma, siendo una creencia adoptada desde tiempos de Babilonia, y que se manifiesta en muchas religiones del mundo. A propósito, y para terminar de incrementar las coincidencias, los hindúes también creen en el Infierno. Finalmente y para redondear, las creencias de las “manifestaciones” del dios único o Ser supremo, que a veces pueden ser de animales, han llevado a que los hindúes tengan respeto hacia monos o vacas, evitando matarlos o comerlos bajo ningún tipo de circunstancia. Lo curioso es que millones mueren de hambre, pero en sus corrales pueden tener la suficiente cantidad de ganado vacuno para nutrirlos. De todas maneras, aquellas reces permanecerán intactas debido a la total entrega y la convicción de los hindúes con respecto a su fe, la cual no ha dejado de generar muchas controversias, sobre todo en el mundo occidental…[1]

[1]Agud, Ana, y Francisco Rubio (traducción del sánscrito, introducción y notas): La ciencia del Brahman: once Upanisad antiguas. Madrid: Editorial Trotta, 2000. ISBN 978-84-8164-367-1; Coomaraswamy, Ananda Kentish: Los Vedas: ensayos de traducción y exégesis. Madrid: Sanz y Torres, 2007. ISBN 978-84-96808-74-4; De Palma, Daniel (edición y traducción): Upanisads (con prólogo de Raimon Panikkar). Madrid: Siruela, 2001. ISBN 84-7844-292-8; Díez de Velasco, Francisco: Introducción a la historia de las religiones. Madrid: Trotta, 1995/2002 (tercera edición revisada y aumentada). ISBN 978-84-8164-564-4; Enterria, Álvaro: La India por dentro: una guía cultural para el viajero. Mallorca: José J. Olañeta Editor, 2006/2007 (tercera edición). ISBN 978-84-9716-490-0; Flood, Gavin: El hinduismo. Madrid: Akal Cambridge, 1998/2003. ISBN 978-84-8323-032-9; Ilárraz, Félix G., y Óscar Pujol (edición y traducción del sánscrito): La sabiduría del bosque. Antología de las principales Upanisads. Madrid: Trotta, 2003. ISBN 978-84-8164-594-1; Kramrisch, Stella: La presencia de Siva. Madrid: Siruela, 2003. ISBN 978-84-7844-679-7; Martín Diza, Consuelo: Upanishad con los comentarios advaita de Śankara. Madrid: Trotta, 2001 [2.ª edición: 2009]. ISBN 978-84-8164-453-1; —, Bhagavad Gita con los comentarios advaita de Śankara. Madrid: Trotta, 1997 [6.ª edición: 2009]. ISBN 978-84-8164-545-3; —, Brahma-sutras. Con los comentarios advaita de Śankara. Madrid: Trotta, 2000. ISBN 978-84-8164-385-5; —, Conciencia y realidad. La Mandukya Upanisad con las karika de Gaudapada y los comentarios de Śankara. Madrid: Trotta, 1998. ISBN 978-84-8164-269-8; —, Discernimiento. Estudio y comentario del tratado Drig-Driśya-Viveka de Śankara. Madrid: Trotta, 2006. ISBN 978-84-8164-843-0; —, Gran Upanisad del Bosque con los comentarios advaita de Śankara. Madrid: Trotta, 2002. ISBN 978-84-8164-548-4; Störig, Hans Joachim: Historia universal de la filosofía. Primera parte: La sabiduría de Oriente. Capítulo primero: La filosofía de la India antigua. Madrid: Tecnos, 1995. ISBN 978-84-309-2636-7; Vyasa, Bhagavān: Los Vedas. Madrid: Ediciones Ibéricas, 1982 (1.ª ed., 5.ª imp.). ISBN 978-84-7083-093-8

https://factoriahistorica.wordpress.com/2011/09/09/el-hinduismo/

lunes, 24 de abril de 2017

Las bodas homosexuales de la Edad Media aceptadas por la Iglesia

Las bodas homosexuales de la Edad Media aceptadas por la Iglesia

No hace falta perderse por horas en los textos bíblicos ni acudir cada semana a misa para conocer las bases de la moral cristiana. Basta con mirar alrededor y preguntarse críticamente por el origen de cada uno de los juicios de valor que operan en el seno de la sociedad para enterarse de todo lo que resulta aceptado, deseable o prohibido para la religión más popular del mundo. 

Sin advertirlo demasiado, el cristianismo se difundió a lo largo y ancho del globo; no sólo como un credo con su propio cuerpo mitológico, también como un sistema ético que hoy funciona de rasero y determina qué es bueno y malo para la mayoría de las personas.


Cualquiera sabe que bajo la categoría de pecado, se agrupan aquellas prácticas que resultan opuestas e indeseables para los preceptos de cultos que tienen una deidad como figura central. En el caso del cristianismo y sus distintas vertientes, uno de los pecados más penados es la lujuria, definida como el deseo incontrolable por poseer y experimentar algo, con especial énfasis en el plano sexual. 

Según los textos bíblicos, el deseo exacerbado del placer y la excitación corresponden a una conducta impura e indigna de Dios, mucho más si se trata del adulterio, mantener relaciones sexuales antes del matrimonio o con un fin únicamente placentero; mas ningún acto resulta más repugnante para la moral cristiana que las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, una práctica denigrada a depravación y tachada de antinatural. Es común asociar la figura eclesiástica con el conservadurismo y la cerrazón hacia la diversidad de orientaciones y preferencias sexuales; sin embargo –y por más increíble que parezca– no siempre fue así.


Durante la Edad Media, cuando la influencia de este credo se apoderó del pensamiento y la vida de Europa, existió un rito particular que demuestra que el pensamiento del catolicismo contra la homosexualidad era radicalmente distinto en esta época: se trataba del adelfopoiesis (unión entre hermanos), una ceremonia litúrgica consentida por la autoridad eclesiástica entre personas del mismo sexo, especialmente hombres.

El acto ritual tenía como objetivo “hermanar” a dos hombres uniéndolos de por vida, en un espacio preparado para tal fin y con la presencia optativa de un sacerdote. Ante el altar, ambos leían versículos de la Biblia con pasajes sobre el valor de la amistad y, acto seguido, eran rodeados con un lazo mientras sostenían una vela. Después de seguir con más oraciones, intercambiaban besos y la ceremonia finalizaba con una plegaria a Dios para mantener viva la unión entre ambos.


A pesar de la poca información y la negativa de la Iglesia para tratar el tema con apertura, las interpretaciones más precisas sobre el adelfopoiesis apuntan a que nació como un contrato religioso que rayaba en lo civil con el fin de preservar los bienes materiales entre familias, utilizando la fraternidad como principio moral: cuando dos hombres con parentesco directo se mantenían solteros en su madurez, la tradición dictaba que debían formar una unión económica similar a la familia donde ambos aportaran en su manutención y compartieran sus bienes. 

No obstante, con el paso del tiempo la ceremonia tomó un carácter distinto y, gracias a su flexibilidad, fue aprovechada por personas con preferencias homosexuales para unirse a través de la Iglesia, siempre so pretexto de su utilidad original. El rito que nació como una muestra de amor fraternal, compasión y lealtad –valores centrales del ascetismo cristiano– se transformó inesperadamente en un nicho que consintió las relaciones sentimentales entre individuos del mismo sexo mucho antes de la aparición del concepto moderno de homosexualidad.


En el fondo y desde un punto de vista crítico, es posible que la naturaleza de esta antigua ceremonia coincida con el objetivo primordial de las ceremonias que utilizamos en la actualidad para legitimar una relación de pareja. Más que responder a una etapa de apertura sexual y tolerancia, la adelfopoiesis era una forma común de asegurar la propiedad. Se trata del denominador común de los rituales de matrimonio modernos, moldeados por la influencia religiosa y delineados a través de las instituciones civiles que sirven para tal fin. 

http://culturacolectiva.com/bodas-homosexuales-de-la-edad-media-aceptadas-por-la-iglesia/

domingo, 23 de abril de 2017

LA REVOLUCIÓN CULTURAL DE INGLATERRA DURANTE EL SIGLO XVIII

LA REVOLUCIÓN CULTURAL DE INGLATERRA DURANTE EL SIGLO XVIII

A fines del siglo XVIII, Inglaterra pasaba por uno de sus mejores momentos. La era la Ilustración había calado hondo en los corazones de millones de europeos y Gran Bretaña no podía ser la excepción. Tierra innata de grandes científicos e inventores el ámbito de las letras, las humanidades y el arte no podía quedar de lado. Empecemos con la filosofía. En este ámbito destaca John Locke, filósofo de los whigs inglés y creador del liberalismo de la modernidad. Se le puede considerar también el padre de los filósofos europeos y que marcaría profundamente el pensamiento de los ilustrados durante todo el siglo XVIII. Para Locke el humano es un ser con razón, y que puede llegar a respetar ciertas leyes consideradas leyes morales. No vamos aquí a detallar su pensamiento, pues tardaríamos muchos párrafos; sólo diremos que él inspiró los no muy lejanos: Contrato Social de Rousseau, los Derechos Humanos y la Independencia de Estados Unidos. Ni hablar de la Revolución Francesa y los ilustrados galos en general. Pese a que pueda sonar contradictorio, Locke tuvo más repercusión en Francia que en Inglaterra y esto se debió a la natural necesidad del pueblo galo de un poco más de “libertad”…

LA REVOLUCIÓN CULTURAL DE INGLATERRA DURANTE EL SIGLO XVIII

También debemos citar a David Hume, escocés, aunque con una gran alma británica. Publicó su célebre Tratado sobre la naturaleza humana con tan sólo 26 años, y es otro de los pilares de la filosofía del siglo XVIII. También fue historiador, y entre sus obras podemos citar por ejemplo a la Historia de Inglaterra; aunque su narrativa, para algunos, no es imparcial a juzgar por sus juicios, por lo cual le quita bastante crédito. Otro escocés, pero británico, de fama mundial e histórica y que no podemos soslayar y amigo de Hume, era Adam Smith, considerado el padre de la economía moderna. Su obra, “Investigación de la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones”, le tardó unos diez años y apareció en 1776. La teoría allí expresada es considerada la base y madre del liberalismo económico, prácticamente forjando las bases para transformar la economía en una ciencia. Habló de capital, crédito, comercio, banca, el estatus quo económico mundial, haciendo un análisis histórico y a futuro. Su frase “laisser faire” o “dejar hacer”, en referencia a que el comercio y el capitalismo en ascenso no debían tener intervención estatal es considerada una máxima para los liberales económicos. No en vano tal pensamiento es un cliché del inglés del siglo XIX e inicios del siglo XX, sino lo es hasta hoy en día. Tampoco debemos soslayar al inglés Ephraim Chamberscreador de la Cyclopaedia (o Diccionario Universal de las Artes y Ciencias), publicada en 1728. Toda un hito para la época y considerada la madre de todas las enciclopedias, incluida la francesa de décadas posteriores.


La sociedad inglesa estaba cambiando, y a todas luces era la más gloriosa de todas en el mundo. Rica, prospera, a menudo alejada de los problemas de la Europa continental por típicos asuntos fronterizos al ser una isla. Llena de clubes, donde se podía asistir a concursos, conciertos, recitales y demás. Era el centro de moda de los teatros, la música, la actuación, ópera, literatura y otras artes. Todo este entorno atraía a personajes de varias partes de Europa y el mundo, uno de ellos fue Haendel, nacido en Alemania pero más tarde naturalizado inglés, quién se mudó a Londres donde sus obras alcanzaron gran reconocimiento. Las óperas italianas tenían también gran éxito y él se encargó de componer algunas suyas. Sin embargo, la competencia hizo que se marchara a Irlanda, donde escribió una obra maestra llamada El Mesías. Sus ingresos, según su testamento, estuvieron destinados a un orfanato en Londres. De la música debemos irnos a la literatura. El poeta Alejandro Pope, quién escribió sus célebre Ensayos sobre el criticismo, estableciendo reglas para distintos géneros literarios, así como varias hojas dedicadas a crítica y teoría literaria. Esto le convirtió en un exponente del ámbito y un escritor rotundo de la sátira. Otro de los representantes de aquella época fue el sátiro irlandés Jonathan Swift, muy conocido por sus Viajes de Gulliver, que en su tiempo él las escribió con el fin de que sea una sátira política, pero que hoy en día, por cosas de la historia, es más un cuento dirigido al público infantil. Después también tenemos a los ensayistas que publicaban sus trabajos acerca de literatura o política en diarios como “El espectador” donde dos amigos eran los dueños: Addison y Steele. y también clubes donde se hacían discusiones constantes sobre las ciencias humanas, religión y política. El director del club El Espectador era Rogelio Coverley, también gran novelista.


Así entonces llegamos a Daniel Defoe, inglés, el célebre escritor de Robinson Crusoe. Su vida, como la de muchos hombres de la letra, fue bastante sufrida. Sobre todo, tuvo que adolecer malos negocios que lo dejaron endeudado, y luego de pasar varias penurias y un tiempo en la cárcel, decidió dedicarse al periodismo, convirtiéndose en ser uno de los primeros en el mundo en ejercer dicha disciplina. Fundó su periódico llamado La Revista, de tan solo cuatro páginas pero considerado el precursor de los diarios modernos. La célebre novela que lo haría inmortal recién llegó a su cabeza cuando tenía unos sesenta años, al conocer a un marino escocés Alejandro Selkirkquién le narró sus aventuras pero no quiso que el protagonista llevase su nombre. Daniel entonces le puso Robinson Crusoe, un nombre que él había visto en una lápida en sus tiempos de juventud mientras se escondía de las autoridades. De la literatura nos vamos ahora hasta la pintura. Hasta esta época, llegado el siglo XVIII no habían existido pintores ingleses destacados. Uno de los primeros fue William Hogarth. Nacido en un hogar muy pobre, se dedicó a realizar desde decorados pasando por algunos grabados hasta llegar a sus típicos cuadros en los que retrataba una historia, episodio tras episodio. Algo así como una historieta plasmada en gigantescos cuadros. Tuvo una serie: Casamiento a la moda, donde refleja las bodas por interés. Prácticamente era una tragedia llevada a los pinceles. Debido a esta honestidad en su arte, tuvo pocos clientes. Uno de los preferidos de los cortesanos era Josué Reynolds, algo así como el mimado de los nobles. Fundó la Real Academia en Inglaterra en el año 1769, y fue él su primer presidente. Pronto se convirtió en el mejor retratista que tuvo Londres. Como había estudiado en Italia, se notaba claramente sus influencias latinas renacentistas. Richard Wilson fue otro gran pintor inglés instruido en Italia que pintaba paisajes, aunque no tuvo mucho éxito pues había más campo para el retrato por aquella época. Otro gran paisajista fue Tomás Gainsborough, aunque también se defendía en el retrato llegando a ser un adversario de Reynolds, sobre todo de senderos y árboles, como los elementos favoritos. Probablemente fue uno de los pintores ingleses más emocionales, y es considerado el padre del paisaje inglés. Uno de sus seguidores fue John Constable, quién perfeccionó el arte paisajístico. Aunque hay que admitir, que al menos en esta etapa de despegue de la pintura en Inglaterra durante el siglo XVIII, el retrato, siguió teniendo la ventaja. Entre otros debemos también señalar a William Blake, poeta y pintor, y a propósito de sus óleos, eran bastante extraños, sus dibujos parecían mal hechos, aunque intencionalmente porque era su estilo, y no llegaron a gustar mucho a los de la corte. Ahora debemos volver otra vez a las letras. El inglés Samuel Johnson publicó el Diccionario, una obra sin precedentes a juzgar por el fin de su creación; mejorar el lenguaje y la correcta pronunciación de la lengua. Fue un escritor dedicado de novelas, ensayos y críticas. Uno de sus mejores amigos fue Jaime Boswell, quien escribió La vida de Johnson, en honor de Samuel. Fue otro escritor de pulcro estilo, dedicado y entregado a la obra de su vida. Al igual que Oliverio Goldsmith, quien escribió una obra fundamental de la época “El vicario de Wakefield”. A todo esto hay que sumarle la algarabía en los teatros, cuyo esplendor no se veía desde la época de Shakespeare. ¿Nombres?, sobran: Drury Lane, Haymarket, Covent Garden, entre otros. Goldsmith por ejemplo, creó algunas obras para el ámbito teatral. Esto generó que surjan actores y actrices famosos, tales como Sara Kemble, especialista en interpretaciones de personajes de Shakespeare. Otro gran dramaturgo y escritor fue Richard Sheridan, famoso entre la nobleza londinense por sus aventuras románticas creadas en especial para ser llevadas a escena. Comedias y otros géneros le valieron ser famoso entre el Club Literario del doctor Samuel Johnson, creador del Diccionario. Además de escritor, Richard también fue administrador del Drury Lane, un famoso teatro londinense. Más tarde dirigió su mirada a la política.


Hemos entonces podido analizar todo este gran despertar cultural de Inglaterra, el cual no debe ser interpretado de modo casual, pues los ingleses solo respondían a un fenómeno socio-cultural de la época: la Era de la Ilustración. Y por supuesto no podemos cerrar este capítulo sin dejar de mencionar una soberbia obra: la Enciclopedia Británica. Sus fundadores originales fueron Andrew Bell y Colin Macfarquhar, contando con el asesoramiento de muchos sabios e intelectuales más de la época. Fue publicada por primera vez entre 1768 a 1771 en Edimburgo. Como ha quedado claro, durante la Era de la Revolución y Napoleónica, Inglaterra volvería a recuperar, muy rápidamente como podemos analizar, su estatus de gran potencia. A este país, le esperaba un glorioso siglo XIX, con sus propios aciertos y fracasos…[1]

[1]Bermudo, J.M. La Filosofía moderna y su proyección contemporánea. Barcanova. Barcelona 1983; Russell, B. Historia de la Filosofía Occidental. Espasa. Madrid 1984; Touchard, J. Historia de las ideas políticas. Tecnos. Madrid, 1988

https://factoriahistorica.wordpress.com/2011/09/03/la-revolucion-cultural-de-inglaterra-durante-el-siglo-xviii/

sábado, 22 de abril de 2017

Las mujeres que murieron trágicamente por fabricar relojes con radiación

Las mujeres que murieron trágicamente por fabricar relojes con radiación

¿Podrías dormir sabiendo que fuiste el responsable de la muerte de decenas de inocentes?

Es difícil pensar en la falta de humanidad que debe existir en una persona (o en varias) para cargar con el peso de los cadáveres de individuos cuyos rostros o almas jamás fueron conocidos. Es posible mencionar a Hitler y su falta de remordimiento al mandar asesinar miles de judíos y arrestar millones; al genocidio de las culturas prehispánicas por parte de los europeos –quienes los veían como salvajes– o la crudeza con la que el presidente Truman determinó lanzar bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, asesinando a miles de ciudadanos.

¿Habrán podido dormir con la culpa o dentro de sus mentes existió un consuelo mayor que los hizo justificarse hasta el final?

Una historia de inicio de siglo nos recuerda esa negligencia hacia los inocentes en nombre del dinero. 
Durante la primera mitad del siglo XX una controversia acaparó los espectaculares y presentaba a un grupo de mujeres que peleaban contra la Radium Luminous Material Corporation (RLMC), empresa que las contrató para realizar un trabajo que tuvo como consecuencia la muerte de un gran número de ellas.


El suceso llamó la atención del mundo y las jóvenes fueron llamadas “Las chicas radioactivas”. Su importancia histórica es mucho más grande de lo que se cree.

Alrededor del año 1910 se descubrió la radioluminiscencia, una forma de crear luz permanente en la oscuridad, la cual –como su nombre indica–, usa radiación ionizante para funcionar. Aunque la empresa sabía que era peligroso tratar con materiales radioactivos, entre 1917 y 1926, reclutó alrededor de 70 mujeres para que entraran en contacto directo con la sustancia y así pintar los números y las manecillas de relojes que se verían en la oscuridad. La RLMC pensó que nada sucedería, pero pronto comenzaron a sufrir las consecuencias irreversibles.


A pesar de que los químicos y expertos de los niveles más altos de la empresa usaban trajes especiales, máscaras y demás objetos aptos para tratar con el radio, las mujeres no tenían ni siquiera guantes para manejarlo. Para pintar los relojes se utilizaba una mezcla de polvo de radio, agua y pegamento; para darle fineza a los pinceles –que se desgastaban rápidamente– los mojaban con saliva. 

Debido a que el empleo era frustante y ellas ignoradas por la empresa, para divertirse se pintaban las uñas con la sustancia sin saber que se ponían en mayor peligro. De hecho, se dice que más de mil empleados estuvieron expuestos a ese tipo de daño y no existe un número exacto de las muertes que causó.


La diversión no duró demasiado; algunas de las chicas comenzaron a sufrir de anemia y de una condición llamada “quijada de radio”, una enfermedad que daña por completo los huesos de la quijada, hace que las encías sangren y que el paciente sea propicio a desarrollar tumores malignos en la estructura ósea de la mandíbula. No tardaron mucho en darse cuenta del origen del problema, así que comenzaron a demandar respuestas de sus jefes y las personas involucradas.


Grace Fryer fue la primera que se atrevió a demandar a la empresa en enero de 1928, mas no encontraba un abogado que creyera su historia o que entendiera por completo los daños de la radioactividad. Mientras tanto, otras dos mujeres comenzaron juicios que se llevaron a cabo en sus hogares debido a que no podían moverse de cama ni levantar los brazos para prestar juramento. Fue cuando Fryer y otras cuatro mujeres se les unieron y la prensa las llamó “Chicas radioactivas”. Poco después también fueron conocidas como “las muertas vivientes”, debido a que era inevitable que murieran.


Distintos expertos, científicos y catedráticos trataron de denigrar a las mujeres y disminuir su credibilidad al afirmar que habían contraído sífilis, una enfermedad de transmisión sexual que también degenera el cuerpo, pero el proceso no duró demasiado. Las pruebas eran demasiado contundentes y por miedo a tener un castigo grave, la empresa decidió hacer un acuerdo con las mujeres. A cada una se le entregó lo que actualmente sería alrededor de 140 mil dólares y ocho mil 400 anualmente, además de que la RLMC pagaría cualquier gasto médico.


Todo suena a final feliz, pero no fue así. Tan sólo durante el proceso, 12 mujeres fallecieron y aquellas que estaban en cama no tardaron mucho en perecer. Después del caso, las trabajadoras se desvanecieron poco a poco. La tragedia marcó un punto crucial por dos factores: mostró que las empresas estaban dispuestas a poner en riesgo la vida de sus empleados (desde entonces se ha prestado atención especial a los derechos de los trabajadores y las leyes de seguridad). El segundo fue que finalmente los trabajadores podían demandar directamente a las empresas por abuso laboral y recibir compensación por daños.


Los líderes de las empresas pagaron pero nunca aceptaron por completo sus homicidios en tercer grado, ¿habrán podido dormir en los años siguientes? 

Lo más probable es que sí. La falta de moral y humanidad en las personas es mucho más común de lo que a la gente le gusta pensar. Es parte de la condición humana. Las mujeres no recuperarían sus vidas jamás y ante el avance de la radiactividad en sus cuerpos, no hubo nada más que hacer al respecto.

http://culturacolectiva.com/las-mujeres-que-murieron-tragicamente-por-fabricar-relojes-con-radiacion/

viernes, 21 de abril de 2017

EL ARRIANISMO

EL ARRIANISMO

Arrio sostenía que Jesús fue creado por Dios como el primer acto de la Creación, que Jesús fue la coronación gloriosa de toda la creación. Entonces, el arrianismo, es la opinión de que Jesús fue un ser creado con atributos divinos, pero no divino en y por Sí mismo. La naturaleza de Jesús era el problema más complejo de los primeros siglos del cristianismo, como lo revelan las discusiones teológicas. En los primeros siglos del cristianismo se planteaba el problema de la relación del Hijo y de Dios. A esto se le llamó las disputas cristológicas…

EL ARRIANISMO

En la Iglesia cristiana primitiva se creía que Cristo había preexistido como Hijo de Dios ya antes de su encarnación en Jesús de Nazaret, y que había descendido a la Tierra para redimir a los seres humanos. Esta concepción de la naturaleza de Cristo trajo aparejados varios debates teológicos, ya que se discutió si en Cristo existía una naturaleza divina o una humana, o bien ambas, y si esto era así, se discutió la relación entre ambas, fundidas en una sola naturaleza, completamente separadas: Nestorianismo, o relacionadas de alguna manera.


El encarnacionismo prendió fuertemente en el mundo gentil, y especialmente en el occidente del Imperio romano. Arrio había sido discípulo de Pablo de Samosata, un predicador oriental del siglo III, y creía que Cristo era una criatura, la primera criatura que había sido formada por el Creador antes del inicio de los tiempos. Según Atanasio de Alejandría, éstas son algunas de las enseñanzas arrianas, citadas en su obra Discurso contra los arrianos:

“Dios no siempre fue Padre” sino que “hubo un tiempo en que Dios estaba solo y aún no era Padre, pero después se convirtió en Padre.” “El Hijo no existió siempre;” pues, así como todas las cosas se hicieron de la nada, y todas las criaturas y obras existentes fueron hechas, también la Palabra de Dios misma fue “hecha de la nada” y “hubo un tiempo en que no existió” y “Él no existió antes de su origen”, sino que Él y otros “tuvo un origen de creación”. Pues Dios, dice, “estaba solo, y la Palabra aún no era, ni tampoco la Sabiduría. Entonces, al desear darnos forma, Él hizo a cierto ser y lo llamó Palabra, Sabiduría e Hijo, para que pudiera darnos forma por medio de Él.”

Atanasio de Alejandría, Primer discurso contra los arrianos

Finalmente, en el Primer Concilio de Nicea del año 325 se aprobó el credo propuesto por Atanasio de Alejandría, y la cerrada defensa de la naturaleza divina del Hijo de Dios hecha por Atanasio consiguió incluso el destierro de Arrio. Cuando éste fue perdonado el año 336, murió en misteriosas circunstancias probablemente envenenado. La disputa entre partidarios de la Trinidad, arrianos y los llamados “semiarrianos” iba a durar durante todo el siglo IV, llegando incluso a haber emperadores arrianos, el propio Constantino I el Grande fue bautizado en su lecho de muerte por el obispo arriano Eusebio de Nicomedia. Ulfilas, obispo y misionero, propagó el arrianismo entre los pueblos germánicos, particularmente los visigodos, vándalos, burgundios y ostrogodos. Después del Concilio de Constantinopla del año 381, el arrianismo fue definitivamente condenado y considerado como herejía en el mundo católico. Sin embargo, el arrianismo se mantuvo como religión de algunos pueblos germánicos hasta el siglo VI, cuando Recaredo I, rey de los visigodos, se bautizó como católico en el año 587 e impuso el catolicismo como religión oficial de su reino dos años después, tras el III Concilio de Toledo del año 589. En Italia, las supervivencias arrianas en el Reino longobardo persistieron hasta muy avanzado el siglo VII y el rey Grimoaldo(662-671) puede considerarse como el último monarca arriano del Reino y de Europa[1].


Tras la celebración en 325 del Concilio de Nicea, resurgió con fuerza en la propia Constantinopla la idea de arrianismo gracias al apoyo de su obispo, Eusebio de Nicomedia, quien logró convencer a los sucesores del emperador Constantino para que apoyaran el arrianismo y rechazaran la línea ortodoxa aprobada en Nicea y sustituyeran a los obispos nicenos por obispos arrianos en las sedes episcopales de Oriente…[2]

[1]Richard E. Rubenstein, When Jesus Became God, Harcourt, San Diego, 1999, pág. 139; José Orlandis, Historia de la Iglesia: iniciación teológica,, Ediciones Rialp, 2002, pág. 67; José Orlandis, La conversión de Europa al cristianismo, Ediciones Rialp, 1988, pág. 93.
[2]El arrianismo es el conjunto de doctrinas cristianas desarrolladas por Arrio, presbítero (anciano) de Alejandría, probablemente de origen libio, así como por algunos de sus discípulos y simpatizantes. Uno de los primeros y probablemente el más importante punto del debate entre los primeros cristianos fue el tema de la deidad de Cristo. El arrianismo fue condenado como herejía inicialmente en el Primer Concilio de Nicea (325) y, tras varias alternativas en las que era sucesivamente admitido y rechazado, fue definitivamente declarado como herético en el Primer Concilio de Constantinopla (381). No obstante, se mantuvo como religión oficial de algunos de los reinos establecidos por los godos en Europa tras la caída del Imperio romano de Occidente. En el Reino Visigodo de Toledo pervivió hasta el III Concilio de Toledo (589), durante el reinado de Recaredo I. El arrianismo es definido como aquellas enseñanzas atribuidas a Arrio opuestas al Dogma Trinitario determinado en los dos primeros concilios ecuménicos y mantenido en la actualidad por la Iglesia Católica, las Iglesias Ortodoxas Orientales y la mayoría de las Iglesias protestantes. Este término también se utiliza en ocasiones de forma inexacta para aludir genéricamente a aquellas doctrinas que expresen negación de la naturaleza divina de Jesús

https://factoriahistorica.wordpress.com/2011/08/30/el-arrianismo/

jueves, 20 de abril de 2017

Razones por las que es necesario recordar la lucha de las mujeres

Razones por las que es necesario recordar la lucha de las mujeres

“Los hombres me explican cosas, a mí y a otras mujeres, independientemente de que sepan o no de qué están hablando. Algunos hombres. Todas las mujeres saben de lo que estoy hablando. Es la arrogancia lo que lo hace difícil, en ocasiones, para cualquier mujer en cualquier campo; es la que mantiene a la mujeres alejadas de expresar lo que piensan y de ser escuchadas cuando se atreven a hacerlo”, afirma Rebecca Solnit en su libro “Los hombres me explican cosas”.

Es también que por eso el 8 de marzo más que una celebración, se conmemora al grupo de obreras a quienes les arrebataron el aliento mientras exigían mejores condiciones de vida, aquellas mujeres que sufrieron las atrocidades de las guerras, y a todas las que se arriesgaron y fueron más allá del lugar que la sociedad les “permitía”. 

Es una recapitulación histórica de todos los retos, logros y también de los tropiezos, es preguntarnos qué hacemos para mejorar nuestra condición, y demostrar nuestra igualdad en una sociedad habitada, en su mayoría, por mujeres, pero controlada por hombres. Es mandar a volar los estereotipos de quedarse en casa al cuidado del hogar y tener lista la cena, de ir a misa cada domingo, vestir recatadas y no opinar sobre fútbol. 


Darnos cuenta que esa igualdad inicia con cosas tan sencillas, como hacer y decidir lo que deseamos, y no quedarnos calladas ni limitarnos sólo porque lo dicen los demás; es vivir y ser libres de hablar, reír, fumar, tomar, tener relaciones sexuales y gritar sin ser criticadas; tener acceso a oportunidades y ser tomadas en cuenta en todos los ámbitos. No guardar silencio, solidarizarnos y exigir justicia por todas aquellas que aún no han parpadeado y viven reprimidas, repudiar la violencia, el acoso y el maltrato en todas sus expresiones.


Cabe reconocer que ha existido un cambio positivo en cuanto la inclusión y reconocimiento de los derechos de las mujeres; sin embargo, falta aún mucho por lograr para llegar a la cumbre de la igualdad, y vivir en un país donde el Congreso de la República esté conformado por la misma cantidad de hombres como de mujeres, para que podamos caminar libremente en la calle sin escuchar absurdos intentos de piropos que lejos de halagar, dan asco.

Hoy es más que necesario cambiar el casete rallado que vive en la mentalidad de las mismas mujeres, y nos priva de defendernos, de actuar, según nuestras creencias. Hoy debemos salir y hacer lo que nos dé la gana, vestirnos para nosotras, tomar nuestras decisiones, cumplir únicamente nuestras expectativas, aceptarnos y amarnos. 


miércoles, 19 de abril de 2017

LA TUMBA DE ALEJANDRO MAGNO‏

LA TUMBA DE ALEJANDRO MAGNO‏

Situada entre la Puerta de Isthar y los Jardines Colgantes de Babilonia se encontraba el Palacio Real de Nabucodonosor II, donde casi 3 siglos después de su construcción falleció a falta de un mes para cumplir 33 años y tras 12 días de convalecencia, Alejandro Magno. A mediados de mayo se había dirigido a los pantanos del oeste para mejorar el sistema de canales en medio de un calor sofocante y con la zona infestada de mosquitos. Aquí pudo contraer la malaria, con la que coincidían sus síntomas, aunque más tarde surgió el rumor del envenenamiento…

LA TUMBA DE ALEJANDRO MAGNO‏

Por Vir Covi

A su vuelta a la ciudad y mientras comenzaba los preparativos para una expedición a Arabia cayó enfermo con golpes de fiebre recurrentes que por el día descendían súbitamente, pero pronto los episodios febriles se hicieron más intensos. A principio de junio su vida estaba claramente en peligro, por lo que el día 9 (o 12) se despidió de sus hombres uno a uno tendido en su camastro y con signos de reconocimiento con los ojos y las manos pues había perdido la voz. Al día siguiente falleció, comenzando inmediatamente las disputas sucesorias. La infantería era partidaria de la proclamación como rey de Filipo Arrideo, el hermanastro de Alejandro del que se decía era retrasado, mientras que la caballería lo era del hijo póstumo de Alejandro y Roxana, con la esperanza de que fuera un varón, por lo que llegaron al acuerdo de que si era así ambos serían proclamados reyes.


Mientras, el general Pérdicas se proclamó regente, comenzando los enfrentamientos con los sátrapas o gobernadores (pues a su muerte sus generales se habían repartido el Imperio), recelosos de su autoritarismo mientras él realizaba los preparativos para el traslado de su cuerpo embalsamado a Egipto, como había sido el deseo de Alejandro. El general Ptolomeo era el gobernador de Egipto, quien consciente de que hacerse con todo el Imperio era imposible se encargó de asegurar sus territorios como sátrapa mientras que por otro lado Olimpia reclamaba el cadáver de su hijo desde Macedonia por lo que Pérdicas queriendo contar con su apoyo, obligó a un vidente a decir que la nación que custodiara el cadáver del Alejandro jamás sería conquistada, por lo que el ejército macedónico acordó enviarlo a Macedonia. Casi un año después estaba listo su magnífico carruaje funerario donde se acomodó su cuerpo embalsamado dentro de un sarcófago de oro y su armadura iniciando el viaje, pero de camino a Macedonia, Arriedo, que se había aliado con Ptlomeo, desvió el cortejo a Menfis, noticia que llegó a Pérdicas una semana después.


Furioso atacó Egipto en la primavera del 321 a.C. con tantas pérdidas entre sus hombres, arrastrados por el Nilo o devorados por los cocodrilos, que sus propios oficiales le asesinaron y aliaron con Ptolomeo. Se cree que Ptolomeo se apropió de una tumba preparada para el faraón Nectanebo II pero que había huido a Etiopía unos años antes durante la invasión persa a Egipto, una capilla en un templo subterráneo a 12 metros de profundidad, pero años después su hijo Ptolomeo II trasladó el sarcófago a la nueva capital, Alejandría, y esta primera tumba alejandrina sería reemplazada por un magnífico mausoleo en el centro de la ciudad en el año 215 a.C., cuando Ptolomeo IV la instaló en un enorme recinto sagrado llamado Soma (o “cuerpo” en griego), santuario más famoso del mundo antiguo pues Alejandro era adorado como un dios. En el año 89 a.C. Ptolomeo XI ordenó fundir su sarcófago de oro para pagar a los mercenarios sustituyéndolo por otro de alabastro, tras lo que su muerte ahogado se consideró un castigo de los dioses. Julio César lloró ante su tumba y Octavio tras vencer a Cleopatra y pedir que sacaran su momia del sarcófago para rendirle honores, en un descuido le rompió la nariz.


Se sabe también que Calígula ordenó su asalto para ponerse su coraza y que el último emperador en rendirle honores fue Caracalla y aunque sobrevivió a varios saqueos y un gran terremoto y tsunami, de los que al parecer su cadáver resultó ileso, se perdió definitivamente su pista durante el turbulento ascenso del cristianismo a finales del siglo IV como religión oficial del estado, lo que convirtió el paganismo en herejía y por lo tanto perseguible. Algunos creen que en este momento su momia fue arrojada a los perros. Pero un cuerpo momificado proveniente de Alejandría en la época en que el cristianismo se alzaba sobre el paganismo, fue sacado de la ciudad rumbo a Venecia, donde descansa en una cripta dentro de la Basílica de San Marcos. Para algunos son los restos de San Marcos, el evangelista, el fundador de la comunidad cristiana de Alejandría, aunque antiguos escritos aseguran que su cuerpo fue quemado por los paganos, y para otros se trata del cadáver embalsamado de Alejandro, misterio que solo analizando los restos se podría resolver, conociendo al fin de qué murió y cómo era…[1]

[1]Fuller, J.E.C (1963). Batallas decisivas del mundo occidental y su influencia en la historia. Barcelona, Luis de Caralt; National Geographic Society (1967). «Lands of the Bible Today». National Geographic Magazine 1967 (12); Kinder y Hilgemann (1972). Atlas histórico mundial. Madrid. Ediciones Istmo. Bosworth, A. B. (2005). Alejandro Magno. Madrid: Akal Cambridge. ISBN 978-84-460-2308-1; Caratini, Roger. Alejandro Magno; Cosmelli Ibáñez, José (1983). Historia Antigua y Medieval. [37ª Edición]. Argentina: Editorial Troquel. ISBN 950-16-6348-5; De Santis, Marc G. (2001). At The Crossroads of Conquest. Military Heritage. Volumen 3, No. 3: 46-55, 97 (Alexander the Great, his military, his strategy at the Battle of Gaugamela and his defeat of Darius making Alexander the King of Kings); Guzmán Guerra, Antonio & Gómez Espelosín, Francisco Javier (2004). Alejandro Magno. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 84-206-5865-0; Hammond, N. G. L. (1992). Alejandro Magno. Rey, general y estadista. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 84-206-2723-2; Lane Fox, Robin (2007). Alejandro Magno. Conquistador del mundo. Traducción de Maite Solana. Colección El Acantilado 155. 960 páginas. Barcelona: El Acantilado. ISBN 978-84-96834-25-5; Renault, Mary. The Nature of Alexander; VV.AA. (1999). Nacimiento, hazañas y muerte de Alejandro de Macedonia: contenido de su vida, sus guerras, sus proezas. Introducción Carlos García Gual, traducción Carlos R. Méndez. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 84-249-2000-7.

https://factoriahistorica.wordpress.com/2011/09/15/la-tumba-de-alejandro-magno%e2%80%8f/

martes, 18 de abril de 2017

EL JAINISMO

EL JAINISMO

En el siglo VI a. C., la India era una región de fuertes contrastes en los ámbitos político, social y religioso. En el reino de Magadha, que se había afianzado en la llanura de la oriental del Ganges, surgieron dos nuevas religiones, el jainismo y el budismo, como reacción frente a los abusos de la religión imperante, el brahmanismo, que había permitido a los sacerdotes dominar todos los aspectos de la vida social…

EL JAINISMO

Mucho más tarde, durante los primeros siglos de la era cristiana, que asistiría al auge del hinduismo en la India, una rama avanzada del brahmanismo que, con el tiempo, ha permanecido como la religión dominante en este país. El brahmanismo, que nació de la fusión del vedismo y de las religiones prearias, se había convertido hacia el siglo VI a. C. en una revisión formalista, centrada en ritos cada vez más complejos. Por ejemplo, la costosísima ceremonia del caballo, que duraba varios meses y debían cumplir los reyes para legitimar su poder, representaba una sangría para las arcas reales. Sin embargo, hacía esta época, se dio lugar a un reformismo religioso a través de nuevas corrientes de pensamiento.


El jainismo y el budismo coincidían en muchos aspectos. Predicaban la no violencia y una vida ascética como medio para encontrar la salvación; se oponían a los sacrificios humanos y animales, y cuestionaban el sistema de castas que, favorecido por el brahmanismo, había fortalecido su rígida estructura con la especialización de los oficios y abierto un foso insalvable entre ricos y pobres. El movimiento jainista contaba con una larga historia antes de la aparición de su profeta Mahavira o Vardhamana, que significa “el que crece”. Según la tradición jainista, cuando Mahavira apareció sobre la tierra se habían pasado antes por ella 23 profetas. Sus adeptos iniciaron el cómputo del tiempo el año de su muerte y lo llamaron Jina, “el victorioso”, el hombre que había dominado sus dos anteriores y alcanzado otro superior. Su doctrina, luego denominada jainismo, era una religión moralista. Defendía la idea de un mundo eterno que no está dirigido por un dios alguno, sino por leyes naturales y morales.


Aunque en una gran existencia de un ser o seres trascendentes, el jainismo considera que la intervención directa de lo sobrenatural y de los dioses no afecta la vida del hombre. Éste se perfecciona por los actos que realiza lo largo de su vida y su destino está sujeto al karma, los resultados de su conducta. A su muerte, el individuo renace en otro cuerpo, hasta que tras sucesivas vidas, alcanza la perfección y se disuelve en lo absoluto. El jainismo ha llegado a nuestros días sin apenas variaciones doctrinales desde el cisma ocurrido a principios de la era cristiana, motivado por las diferentes interpretaciones que se dieron sobre la desnudez absoluta. De ahí surgieron dos tendencias monásticas: los digambara, que adoptaron como el que indumentaria “ya el aire”, y los swatambara, que visten de blanco…[1]
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[1]Díez de Velasco, Francisco (1995/2002 (tercera edición revisada y aumentada). Introducción a la historia de las religiones. Madrid: Trotta. ISBN 978-84-8164-564-4; Flood, Gavin (1998/2003). El hinduismo. Madrid: Akal Cambridge. ISBN 978-84-8323-032-9; Pániker, Agustín (2001). El jainismo: historia, sociedad, filosofía y práctica. Barcelona: Kairós. ISBN 978-84-7245-484-2.

https://factoriahistorica.wordpress.com/2011/08/26/el-jainismo/

lunes, 17 de abril de 2017

¿Por qué las antiguas civilizaciones construían pirámides?

¿Por qué las antiguas civilizaciones construían pirámides?

La biblia ha sido tachada una y otra vez como una colección de relatos mitológicos. Sin embargo, dentro de sus líneas existen historias épicas, llenas de fantasía; imposible de resistirse a ellas. Una de las más famosas, se encuentra en el libro del Génesis, el relato de la Torre de Babel. El texto, tiene como propósito explicar por qué la humanidad tiene diferentes lenguas. De acuerdo con este, un grupo de personas –pertenecientes a las generaciones posteriores a la gran inundación– decidieron construir una edificación que llegara al cielo. Dios se sintió amenazado por su determinación y para evitarlo decidió complicar su comunicación, dándoles diferentes idiomas y esparciéndolos alrededor del mundo; evitando el termino de la edificación y la unión de la raza humana.

Nunca existió dicha torre, pero la historia ha sido conectada con diferentes edificaciones de culturas antiguas, que tenían una función similar a la de las pirámides en otras civilizaciones.


Las pirámides siguen ocupando un lugar en las mentes contemporáneas. Conocerlas en fotografías o en persona es impactante. No precisamente por pensar en la manera en que fueron construidas, sino por la perfección estructural que las ha mantenido íntegras por cientos de años. Existen diferentes versiones: desde las primeras edificaciones en Mesopotamia, las egipcias, las Mesoaméricanas. Chinas, en España, Nigeria, Sudan y hasta en India. Todas con un significado diferente, y aunque estén lejos de parecerse al de la torre de Babel, tienen algunas coincidencias. 


Cuando se habla de este tipo de edificaciones, lo más común que se menciona es la manera en la que la arquitectura habla de una civilización. Crear las pirámides en cualquiera de las culturas, significaba demostrar poder intelectual y social. Si algún extranjero visitaba las ciudades en las que se encontraban dichas piezas, se sentiría frente a una fuerza desconocida que le recordaría a las grandes montañas; figuras que durante mucho tiempo estuvieron relacionadas con dioses y beneficios para la humanidad.


De acuerdo con distintos historiadores, los diseños de las pirámides no fueron creadas a partir de la imaginación, sino que eran un intento humano de simular la plenitud y grandeza de las montañas y volcanes que los rodeaban. Debido a que en sus costados siempre se encontraron alimentos convenientes para algunas épocas, se pensaba que en la cima había una conexión más fuerte con los entes que mandaban lluvias, sol, tormentas y hasta explosiones volcánicas. Así, las pirámides se convirtieron en parte de las ciudades y aunque visualmente representaran prosperidad, las civilizaciones les dieron múltiples significados.


Los egipcios las creaban como tumbas para los grandes regentes y fueron diseñadas basándose en unas estructuras llamadas mastabas (pirámides rituales primitivas), que se construían poniendo piedras en sucesión ascendente. Las que se crearon en Mesoamérica (incluyendo las mexicanas) eran centros ceremoniales dedicados a los dioses. Tener una conexión casi celestial gracias a la altura, conectaba a los sacerdotes con los dioses, o al menos eso pensaban. Lo mismo sucedía en India y China.

La forma piramidal no fue concebida como perfecta; era sólo la manera más fácil de crear construcciones. Cuando se notó que la técnica podía llegar cada vez más al cielo, comenzaron a perfeccionarse. Los beneficios arquitectónicos fueron un accidente. La forma triangular permitía un mejor flujo de aire, la lluvia se deslizaba dentro de canales cercanos, además de sirvier como excelentes puntos de referencia para cualquier visitante. 


Su majestuosidad ha sobrevivido guerras, muestra de que desde tiempos inmemorables la humanidad ha encontrado formas de ser su propio Dios. Contrastando con superficiales mentes modernas que aseguran que su creación requirió ayuda de aliens e, incluso, se han atrevido a decir que empatan a la perfección con algunos cuerpos celestes, lo que las convierte en obras sobrenaturales. Esas declaraciones son absolutamente falsas y solamente opacan el logro humano y el ingenio que se requirió para crear dichas estructuras.


Las pirámides son símbolos de logros de distintas civilizaciones. Sus diseños parecidos a las montañas no demuestran la existencia de un Dios sobre la humanidad, sino que esta tiene el poder crear majestuosas y complicadas obras. Algún día esas figuras desaparecerán y las montañas se transformarán, pero se habrán encontrado nuevas formas de dejar una marca permanente de la divinidad humana.

http://culturacolectiva.com/por-que-las-antiguas-civilizaciones-construian-piramides/

domingo, 16 de abril de 2017

EL CONCILIO DE TRENTO

EL CONCILIO DE TRENTO

Sumergida en el caos espiritual generado por la Reforma Luterana, la Iglesia Católica se encontraba, iniciado el siglo XVI, en una encrucijada. Distintos sectores, fuera y dentro de la Iglesia, demandaban una reforma dentro de la misma institución, para hacer frente a los cambios que se vivían en materia espiritual en toda Europa. Un contraataque, una Contrarreforma. ¿Quién hubiera podido imaginar que sería el papa Paulo III, elegido en 1534, quien reformaría la Iglesia? El mismo papa inmensamente rico que se había hecho construir un suntuoso palacio decorado por los Carracci con alegorías paganas…

EL CONCILIO DE TRENTO

Sin embargo, desde la época del Concilio de Letrán, el cardenal Farnesio había sido atraído poco a poco por la idea de reforma. Cuando se sentó en el trono de San Pedro bajo el nombre de Paulo III, anunció inmediatamente su intención de convocar un concilio el 2 de junio de 1536. Más de 10 años tuvieron que pasar para que el concilio se efectuara. Durante esa década, el papado intentó fortalecer la posición de la Iglesia de formas contradictorias, al tiempo que surgía un espíritu renovador basado en el humanismo y las nuevas órdenes religiosas, también se reinstituía el arcaico cuerpo de la Inquisición.


De hecho, la oscura fama del Santo Oficio se debe a este período de gran persecución hacia los infieles, herejes, y protestantes. Cuando se tacha de “medieval” a las torturas de la Inquisición se lo hace pensando más bien en la Inquisición del Renacimiento y la Edad Moderna que en la que se desarrollaba en la Edad Media. Finalmente se fijó el Concilio de Trento, una elección ingeniosa: la ciudad era italiana y no se hallaba muy lejos de Roma, pero quedaba dentro de los límites del Imperio Romano Germánico, y con esto la Iglesia esperaba poder convocar al debate a los mismos reformistas, para poder eventualmente negociar con los protestantes y poner fin al cisma religioso. Sin embargo, cuando el Concilio de Trento inició sus sesiones el 13 de diciembre de 1545, no se hallaba presente ningún protestante. Y ya estaba muy claro, desde el inicio, que el concilio no sería un concilio de unión, sino de reforzamiento del sector de la Iglesia fiel a Roma. 18 años duró esta tempestuosa asamblea, que finalizó el 4 de diciembre de 1563. Transferida de Trento a Bolonia, dos veces suspendida, la segunda interrupción duró 10 años, y dependiente de los azares de la política renacentista. La obra del Concilio de Trento revestía a la vez un carácter doctrinal, teórico y propio de los letrados, y uno pastoral llevado a la práctica con los creyentes. Ya en las primeras sesiones, los padres conciliares enfrentaron la ardua tarea de fijar los puntos del dogma impugnados por los reformistas.

El Concilio de Trento fijó los siguientes puntos:

– La Iglesia católica reconoce el valor de la tradición y se reserva el poder de interpretar las Escrituras, en contrario a la libre interpretación de la Biblia que esbozaron los protestantes.

– Aunque la justificación es obra de la gracia de Dios, el hombre puede prepararse para la gracia o rechazarla; y las buenas obras son el complemento necesario de la fe, los protestantes promulgaban que la salvación del alma venía de la mano de la fe, y no de las obras como ofrendas y peregrinaciones.

– Los 7 sacramentos son de institución divina frente al rechazo protestante de los sacramentos cristianos.

– La misa es un verdadero sacrificio, que actualiza el de Cristo en la cruz. En la Eucaristía, Cristo está realmente presente, bajo las apariencias de pan y vino, su cuerpo y su sangre, los protestantes no creían en esta trasmutación de Jesús.

– La Iglesia es esencialmente jerárquica y el sacerdocio de institución divina, los protestantes criticaron la situación espiritual de privilegio y la intermediación de los sacerdotes entre Dios y el creyente.


Toda esta enseñanza doctrinal planteada en el Concilio de Trento fue resumida en una profesión de fe aprobada por el entonces papa Pío IV al finalizar las sesiones y así se impuso a todo el clero. En el aspecto pastoral, el Concilio de Trento se propuso revisar y reformar los casos de abusos relacionados con la vida del clero y de los obispos. Al menos los más escandalosos. Así, los párrocos y obispos debían residir en el lugar que poseían a cargo, los obispos debían predicar y hacer que sus sacerdotes prediquen, esto puede sonar simple ahora, pero en aquel entonces los obispos no eran sino príncipes terratenientes de escasa ocupación, en todo caso, ninguna ocupación espiritual. Los conventos fueron obligados con rigurosidad a la clausura efectiva, los matrimonios debían ser públicos. Es pertinente preguntarse si el movimiento de la Iglesia romana durante el siglo XVI fue una “reforma católica” o una “contrarreforma”. Si se considera que sus raíces eran tan profundas como las del Protestantismo, y que nada debían a Lutero, hay que hablar de reforma católica. Pero si se tiene en cuenta que fue necesaria la presión de los reformadores para que finalmente se produzca un cambio, hay que reconocer que se trataba de una Contrarreforma…[1]
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[1]Venard, M.: Los Comienzos del Mundo Moderno, El Mundo y su Historia, Editorial Argos, Barcelona, 1970. / Martin Luther: Disputatio pro declaratione virtutis indulgentiarum, 1517 / Concilio de Trento, Documentos del Concilio de Trento.

https://factoriahistorica.wordpress.com/2011/08/26/el-concilio-de-trento/

sábado, 15 de abril de 2017

Asesinatos, violaciones y robos cometidos por los peores hombres en nombre de Dios

Asesinatos, violaciones y robos cometidos por los peores hombres en nombre de Dios

El actual ocupante de la silla papal en el Vaticano, Francisco, tiene un pasado que pone en entredicho muchas de las ideas preconcebidas por la sociedad sobre la bondad y la moral de los representantes eclesiásticos. De hecho, la Historia está plagada de episodios oscuros y la Iglesia católica no está exenta de ellos, ni en el pasado ni en el presente, sin importar cuán “progre” sea el actual Obispo de Roma y máxima autoridad de la Iglesia católica.

En el imaginario religioso, el Papa es el Vicario de Cristo en la Tierra, sucesor del apóstol Pedro. Así lo cree la comunidad católica, así ha sido por cerca de 2 mil años. Se trata de un título y un puesto de suma responsabilidad, que, se supone, ostenta un representante ejemplar de la conducta moral y ética del dogma. Pero está claro que también es un título político y de poder, por lo que polémica, desde el nacimiento de este ministerio hasta nuestros días, ha sido más bien común. Excesos como asesinatos, violaciones o robos, todas estas acciones condenadas por los mismos mandamientos en que se basa esta religión, son un ejemplo claro de ello.


Hay que decir que fuera de estos excesos, el Papa, como Jefe de Estado del Vaticano también a contradicho con su actuar los principios que el mismo Cristo reprobó con respecto a las riquezas. Se supone que Jesús nació en un pobre pesebre y se desempeñó como humilde carpintero, pero los sumos pontífices viven rodeados de riquezas, opulencia y tesoros. Por ejemplo, fueron los que recibieron los extensos terrenos del Imperio romano, producto de la “Donación de Constantino”, documento plagiado por el papa Esteban II en detrimento de los reyes francos. El papado en tiempos medievales incrementó su patrimonio producto de la venta de indulgencias (perdón de un pecado a cambio de dinero). O sin ir más lejos, la Inquisición no sólo sirvió para exterminar a herejes o brujas, sino también para quedarse con el patrimonio de los acusados.

Así de contradictorio es que sean los dueños de grandes tesoros del arte del Renacimiento, y propietarios del Banco Vaticano (Instituto para las Obras de Religión), el cual hasta 2012 tenía un patrimonio de más 86,6 millones de euros. Como dato curioso, este banco estuvo ligado a mediados del siglo XX con el lavado de dinero de la mafia ítalo-norteamericana. En realidad, los excesos del Sumo Pontífice no son exclusivos de un período histórico específico. Por ello a continuación se presenta una lista de los 10 papas más infames de la historia de la humanidad.

Sixto III (432 a 440)


Fue acusado de haber violado a una religiosa y también de cometer incesto. Mandó a prisión a su acusador, a quien posteriormente él mismo envenenó. Se cree que fue un Papa hereje que abrazó postulados acordes a la secta nestoriana. Fue beatificado antes de la creación de la Congregación para la Causa de los Santos.

Juan XI (931 a 935)


Se cree que fue hijo del papa Sergio III, según el historiador Liutprando de Cremona. De acuerdo con testimonios y cronistas de la época, cometía incesto con su propia madre. Reinó en el período pontificio conocido como “pornocracia”, que se caracterizó por la fuerte influencia de las cortesanas en los asuntos papales. Literalmente significa: “gobierno de las prostitutas”. 

Inocencio III (1198 a 1216)


Inocencio III fue quien llevó a cabo la cruzada albigense o la matanza de los cátaros, movimiento religioso catalogado como herejía por la Iglesia católica. Sólo en la ciudad de Béziers se cree que murieron asesinados 20 mil cátaros a manos de las tropas papales. Suyas son infames palabras como: “Despojad a los herejes de sus tierras. La fe ha desaparecido, la paz ha muerto, la peste herética y la cólera guerrera han cobrado nuevo aliento”.

Gregorio IX (1227 a 1241)



Cruel y septuagenario Papa cuya promulgación de la bula Excommunicamus autoriza la creación de la Santa Inquisición. Esta institución hizo acusaciones sobre herejía que llevarían a miles de seres humanos a sufrir tortura y morir en la hoguera. Cientos de sacerdotes dieron rienda suelta a su sadismo por más de seis siglos gracias a esto. Se estima que, sólo durante la inquisición española, más de 32 mil personas fueron víctimas de las cruentas medidas, sin contar los que murieron en prisión.

Clemente V (1305 a 1314)


Junto al monarca francés Felipe IV ideó la matanza contra la orden del Temple, a fin de quedarse con sus tesoros y tierras. Clemente V fue además un gran mentiroso, ya que redactó una lista de acusaciones ficticias contra los templarios como fundamento para desatar una persecución sobre ellos. Las imputaciones incluían acusaciones tan absurdas como que los templarios adoraban a los gatos o se besaban en el ano. El mismo Dante Alighieri le reserva a este Papa un lugar en el infierno en su Divina Comedia.

Clemente VI (1342 a 1352)


Cuando el papado estaba situado en Avignon (Francia), tenía su cámara de suplicios particular bajo palacio para disfrutar los gritos de las personas torturadas que se colaban hasta el trono papal. Amante del lujo y los excesos, también fue un libertino al que le gustaba tener varias amantes, permitiendo este tipo de goce carnal a sus súbditos y seguidores.

Inocencio VIII (1484 a 1492)



Autentificó la brujería bajo la bula “Sumnis desiderantes affectibus”. Sistematizó la tortura durante la Inquisición, creó los parámetros de la aplicación de los suplicios y organizó un vergonzoso tarifario en el que los supuestos herejes también debían pagar multas con dinero o bienes tras las acusaciones, en su gran mayoría tanto ridículas como falsas.

Alejandro VI (1492 a 1503)


Rodrigo Borgia fue un regordete Papa amante de los placeres de la carne. Asesino desde los 12 años, amante de las intrigas desde adolescente, ya de adulto compró el voto de varios cardenales para erigirse como Sumo Pontífice. En el máximo poder eclesiástico mandó a perseguir a enemigos reales e imaginarios. Tuvo más de 10 hijos reconocidos, solía participar de orgías organizadas por su propio hijo César, activamente o como un voyeur. Coleccionista de amantes adolescentes o acaudaladas viudas, también solía llevar prostitutas a los salones papales. Además, manejó la vida marital de su hija Lucrecia, con quien se cree cometió incesto. Murió, por error, envenenado con arsénico por su hijo César.

León X (1513 a 1521)


León X fue un hedonista, amante del dinero y el lujo. La máxima que representa mejor a este pontífice es “todo tiene su precio”. Creador de las indulgencias o Taxa Camarae, un tarifario católico para avalar la corrupción tanto de los creyentes como de los sacerdotes. Una indulgencia era el perdón de una culpa o pecado a cambio de una suma de dinero para la Iglesia, una “entrada al cielo”, cuyo valor incrementó las arcas del papado.

Paulo IV (1555 a 1559)


Uno de los papas más crueles y sedientos de sangre de toda la historia de la humanidad. Sádico desde joven, fue un inquisidor que aprendió a sentir placer por la tortura. Odiaba todo lo que, según él, era “impuro”. Fue así que mandó a quemar a cientos de herejes, homosexuales y judíos. En su bula Cun nimis absurdum pregona que los judíos son esclavos por naturaleza, por lo que los mandó a encerrar en un ghetto. También mandó a quemar miles de libros que “podían nublar el poder de la Iglesia”.

Fuentes

Traidores a Cristo, de René Chandelle (Ediciones Robin Book. Argentina, 2005)

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La Iglesia católica, en su afán de aglomerar el poder, ha sido un impedimento para el desarrollo intelectual y filosófico de generaciones enteras. No es fortuito que haya sido la institución responsable de la muerte de científicos que legaron a la humanidad grandes conocimientos. Pero tu fe no tiene que verse necesariamente perturbada por las actuaciones de terceros, de los grandes poderosos.

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