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jueves, 22 de septiembre de 2016

La Atlántida: una visión profunda del mito. Las islas occidentales.

La Atlántida: una visión profunda del mito. Las islas occidentales.


El Occidente era un término que en el mundo antiguo representaba lo desconocido, lo ignoto y mítico. Más allá de Iberia para los griegos o Hispania para los romanos se encontraba un vasto océano, cruel y traicionero, al que pocos se atrevían a desafiar. Con esta percepción del mundo y en el jugo de una serie de creencias y leyendas que se arrastran desde los albores de los tiempos surge el mito de Atlantis y del que Platón fue solamente uno más de los transmisores de dicha leyenda. Y es que la Atlántida es de sobra conocida por todos... ¿seguro?, pues resulta que realmente no. La inmensa mayoria de la gente tiene una visión muy superficial del mito, y cuando digo superficial es muy muy superficial. Innumerables son los libros, películas, videojuegos, comics, etc., que nos han hablado del mítico continente, casi siempre ofreciendo un aspecto muy sintético y lleno de tópicos.

La Atlántida es mucho más que un simple mito, es el reflejo de una mentalidad, de una forma de pensamiento y una idiosincracia muy particular del mundo antiguo, del mundo indoeuropeo en general. Veremos como Atlantis es una de las muchas interpretaciones de una serie de creencias que hunden sus raices en lo más profundo de la prehistoria reciente. Así es, la inmensa mayoría de las creencias y mitos que damos por sentado que corresponden a una época concreta, en este caso al periodo griego clásico, tienen su origen en la prehistoria, sólo es cuestión de indagar.

Como veremos en el monográfico, la Atlántida ha sido a lo largo de la historia de la arqueología buscada hasta la saciedad, y aún se la sigue buscando. Tartessos, Las Azores, Las Canarias o incluso Perú son algunos de los candidatos a ser los restos perdidos de aquella civilización atlante tan buscada. Como veis, algunas sugerencias de localización son muy costosas de creer. Independientemente de la fiabilidad de las excavaciones o estudios hechos al respecto, lo que es cierto es que este mítico continente es un caso perdido, por más que se busca no se logra encontrar absolutamente nada. Es un amor platónico inalcanzable para los arqueólogos. 

Dicho esto a título de introducción, veamos lo que sabemos de la Atlántida a partir de Platón, fuente principal y el primer "divulgador" de su leyenda.

Origen y mito

“Sí, Solón, hubo un tiempo, antes de la más grande destrucción por las aguas, donde la ciudad que es hoy de los atenienses era, de todas, la mejor para la guerra (…). En ese tiempo se podía pasar por este mar. Había una isla delante de ese pasaje que ustedes llaman las Columnas de Hércules (…). Ahora bien, en esta isla Atlántida, sus reyes habían formado un gran y maravilloso imperio (…)”.

De esta manera Platón (428-347 a.C.), en su obra “El Timeo”, inicia la descripción de la Atlántida. También la incluirá en “Critias” y gracias a estos escritos suyos conocemos en cierta medida el mito de esta enorme isla. En ellos, Critias, discípulo de Sócrates, cuenta una historia que de niño escuchó de su abuelo y que este, a su vez, supo de Solón, es decir, el venerado legislador ateniense, a quien se la habían contado sacerdotes egipcios en Sais, ciudad del delta del Nilo. La historia, que Critias narra como verdadera, se remonta en el tiempo a nueve mil años antes de la época de Solón (638-558 a.C., por lo tanto de hacia el 9600 a.C.) para narrar cómo los atenienses detuvieron el avance del imperio de los atlantes, belicosos habitantes de una gran isla llamada Atlántida, situada frente a las Columnas de Hércules y que, al poco tiempo de la victoria ateniense, desapareció en el mar a causa de un terremoto y de una gran inundación.

Para explicar y adentrarnos detenidamente en la descripción de la Atlántida, voy a ir extrayendo fragmentos de El Timeo y de Critias y los vamos a ir explicando poco a poco. Veamos, pues, el primero de los fragmentos del Timeo:

"En dicha isla, Atlántida, había surgido una confederación de reyes grande y maravillosa que gobernaba sobre ella y muchas otras islas, así como partes de la tierra firme. En este continente, dominaban también los pueblos de Libia, hasta Egipto, y Europa hasta Tirrenia. Toda esta potencia unida intentó una vez esclavizar en un ataque a toda vuestra región, la nuestra y el interior de la desembocadura".

Lo que se puede observar en este párrafo es que parece ser que la Atlántida estaba gobernada por un conjunto de reyes, una confederación monárquica, es decir, había una serie de reinos-estados con sus propias leyes pero que conjuntamente formaban un enorme imperio que llegaba hasta África y Europa, en este último caso hasta Tirrenia, es decir, hasta Italia. Se trata de una nación imperialista y opresora que esclaviza y subyuga a los pueblos conquistados e, incluso, una de las veces llegó hasta la misma Atenas en un intento de sometimiento pero serían rechazados coincidiendo más o menos en tiempo con el desastre que hundiría la Isla en el Océano.

Sigamos ahora con lo que nos dice Platón en Critias, más concreto con diferencia y, para ello, vamos a comenzar por el principio, el inicio de los tiempos y la división de la Tierra entre los dioses, división en la que tuvo un papel importante la llamada "Atlantis Nesos", la isla de Atlantis:

"En cierta ocasión, los dioses sortearon entre sí toda la tierra (...) Tras obtener en suerte lo que les agradaba, habitaron las distintas zonas, y después de poblarlas, nos criaban como si fuésemos sus posesiones y sus crías, igual que el rebaño del pastor (...). Cuando a Poseidón le tocó en suerte la isla de Atlántida la pobló con sus descendientes, nacidos de una mujer mortal en un lugar de las siguientes características. El centro de la isla estaba ocupado por una llanura en dirección al mar, de la que se dice que era la más bella de todas, y de buena calidad, y en cuyo centro, a su vez, había una montaña baja por todas partes, que distaba unos cincuenta estadios del mar. En dicha montaña habitaba uno de los hombres que en esa región habían nacido de la tierra, Evenor de nombre, que convivía con su mujer Leucipe. Tuvieron una única hija, Clito, cuando la muchacha alcanza la edad de tener un marido, mueren su padre y su madre. Poseidón la desea y se une a ella, y, para defender bien la colina en la que habitaba, la aísla por medio de anillos alternos de tierra y mar de mayor y menos dimensión: dos de tierra y tres de mar en total, cavados a partir del centro de la isla, todas a la misma distancia por todas partes, de modo que la colina fuera inaccesible a los hombres.

Entonces todavía no había barcos ni navegación. Él mismo, puesto que era un Dios, ordenó fácilmente la isla que se encontraba en el centro: hizo subir dos fuentes de aguas subterráneas a la superficie -una fluía caliente del manantial y la otra fría- e hizo surgir de la tierra alimentación variada y suficiente. Engendró y crió cinco generaciones de gemelos varones, y dividió toda la isla de Atlántida en diez partes, y entregó la casa materna y la parte que estaba alrededor, la mayor y mejor, al primogénito de los mayores y lo nombró rey de los otros. A los otros los hizo gobernantes y encargó a cada uno el gobierno de muchos hombres y una región de grandes dimensiones. A todos les dio nombres: el mayor y rey, aquel del cual la isla y todo el océano llamado Atlántico tienen un nombre derivado; porque el primero que reinaba entonces llevaba el nombre de Atlante. Al gemelo que nació después de él, al que tocó en suerte la parte externa de la isla, desde las columnas de Heracles hasta la zona denominada ahora en aquel lugar Gadirica, le dio en griego el nombre de Eumelo, pero en la lengua de la región, Gadiro. Su nombre fue probablemente el origen del de esa región".

Representación artística de la Atlántida según el relato de Platón.

Aquí hay mucho de lo que hablar. Primeramente hay que saber que en el principio de los tiempos, como ya se ha visto, los dioses se repartieron la Tierra: a Zeus le adjudicaron el Cielo, a Hades el mundo subterráneo, y de manera semejante los restantes dioses fueron adjudicándose zonas del mundo. En nuestro caso, a Poseidón, dios del mar, los terremotos y los caballos se le adjudico la isla de Atlantis. Bien, según Platón, en esta gran isla, en su parte central existía una llanura extensa y bella y en cuyo centro había una especie de colina. En esta elevación habitaba un hombre, Evenor, que vivía con su mujer Leucipe. Esto es un punto que llama la atención; según el relato, Evenor es hijo de la tierra, es decir, hijo de Gea, la diosa de la Tierra y la fertilidad. Empezamos a adentrarnos en terreno “olvidado”. Me explico. En un principio, Poseidón no era un dios marino, Poseidón era un dios de la Tierra (sí, leéis bien). Su nombre primitivo era Posidón (si nos remontamos más, hasta época micénica, lo encontramos como Po-se-da-o o Po-se-da-wo-ne) y era venerado por los micénicos, los antiguos pobladores de Grecia en el II milenio antes de Cristo. Los micénicos eran un pueblo indoeuropeo que procedía en sus orígenes de zonas interiores del continente y nunca habían tenido contacto con el mar (posteriormente, cuando tuvieran los primeros contactos con los minoicos, la gran cultura de Creta, se empezaría a asociar Posidón con alguna otra divinidad marina masculina de ámbito minoico para, posteriormente, producirse un sincretismo entre ambas deidades). Posidón es un dios indoeuropeo que esta presente en numerosas culturas con diferentes nombres. Bien, volviendo al nombre antiguo de Poseidón, Posidón, éste viene a significar algo como “Señor de la Tierra” “Esposo de la Tierra” (Posis es una palabra indoeuropea que significa control o posesión y Don viene a ser una palabra que hace referencia a “diosa” o “diosa madre”).
¿Qué quiero decir con esto? Pues nada más y nada menos que Evenor podría ser un hijo de Poseidón y de Gea. Por lo que como veis, Poseidón tiene relaciones con su propia nieta, Clito.
Bueno independientemente de que sea cierto o no, el caso es que Poseidón es el dios patrón de la Atlántida. Él es el que, como se observa, organiza la isla y la dota de una serie de órganos gubernativos y de reyes. Pero hay una cosa demasiado importante pare saltársela a la ligera, uno de esos descendientes de Poseidón se llamaba Gadiro, y, qué casualidad, Cádiz era llamada Gadir por los griegos... Sigamos:

"Poseían tan gran cantidad de riquezas como no tuvo nunca antes una dinastía de reyes ni es fácil que llegue a tener en el futuro y estaban provistos de todo de lo que era necesario proveerse en la ciudad y en el resto del país. En efecto, aunque importaban mucho del exterior a causa de su imperio, la mayoría de las cosas necesarias para vivir las proporcionaba la isla. En primer lugar, todo lo que, extraído por la minería, era sólido o fusible, y lo que ahora sólo nombramos –entonces era más que un nombre la especie del oricalco que se extraía de la tierra en muchos lugares de la isla, el más valioso de todos los metales entre los de entonces, con la excepción del oro- y todo lo que proporciona el bosque para los trabajos de los carpinteros, ya que todo lo producían de manera abundante y alimentaba, además, suficientes animales domésticos y salvajes (...). Además, producía y criaba bien todo lo fragante que hoy da la tierra en cualquier lugar, raíces, follaje, madera, y jugos, destilados, sea de flores o frutos (...).Como recibían todas estas cosas de la tierra, construyeron los templos, los palacios reales, los puertos, los astilleros, y todo el resto de la región (...).El palacio dentro de la Acrópolis estaba dispuesto de la siguiente manera. En el centro, habían consagrado un templo inaccesible a Clito y Poseidón, rodeado de una valla de oro: ese era el lugar en el que al principio concibieron y engendraron la estirpe de las diez familias reales. De las diez regiones enviaban cada año hacia allí frutos de la estación como ofrendas para cada uno de ellos". 

En este otro fragmento podemos ver como la isla era una fuente enorme de recursos, tenía minerales, metales, alimentos y animales que criar. Los propios habitantes de la gran isla tenían más que suficiente para sobrevivir, pues todo había sido dispuesto así por Poseidón. La Atlántida era su isla y sus habitantes sus hijos por lo que podemos decir que esto podía representar una antítesis a lo que ocurría con Zeus en su “parcela”, en su continente, es decir, en Grecia. 

"Lo relativo a los puestos de gobierno y los honores estuvo ordenado desde el principio de la siguiente manera. Cada uno de los diez reyes imperaba sobre los hombres y sobre la mayoría de las leyes en su parte y en su ciudad, y castigaba y mataba a quien quería. El gobierno y la comunidad de los reyes se regían por las disposiciones de Poseidón tal como se las transmitía la constitución y las leyes escritas por los primeros reyes en una columna de oricalco que se encontraba en el centro de la isla en el templo de Poseidón, dónde se reunían, bien cada lustro, bien, de manera alternativa, cada seis años, para honrar igualmente lo par y lo impar. En las reuniones, deliberaban sobre los asuntos comunes e investigaban si alguno había infringido algo y lo sometían a juicio".

Aquí vemos un fiel reflejo de la disposición gubernativa de la isla, más o menos como dije en un principio, una serie de monarquías que tienen un poder jurisdiccional en sus respectivos territorios. También como se viene viendo, tanto la constitución como las leyes son impuestas por Poseidón. Este dios está presente en todos los aspectos de la vida de los atlantes y toda decisión importante que tomen la harán bajo juramento a Poseidón. Poniendo punto y final al mismo, vemos como el filósofo griego termina su historia con la destrucción de Atlantis ordenada por los dioses:

"Según el relato, tan gran potencia y de tales características existentes entonces en aquellas zonas ordenó y envió el Dios contra nuestras tierras por la siguiente razón. Durante muchas generaciones, mientras la naturaleza del Dios era suficientemente fuerte, obedecían las leyes y estaban bien dispuestas hacia lo divino emparentado con ellos. Poseían pensamientos verdaderos y grandes en todo sentido, ya que aplicaban la suavidad junto con la prudencia a los avatares que siempre ocurren y unos a otros, por lo que excepto la virtud, despreciaban todo lo demás, tenían en poco las circunstancias presentes y soportaban con facilidad, como una molestia, el peso del oro y de las otras posiciones. No se equivocaban, embriagados por la vida licenciosa, ni perdían el dominio de sí a causa de la riqueza, sino que, sobrios, reconocían con claridad que todas estas cosas crecen de la amistad unida a la virtud común, pero que con la persecución y la honra de los bienes exteriores, estos decaen y se destruye la virtud con ellos. Sobre la base de tal razonamiento y mientras permanecía la naturaleza divina, prosperaron todos sus bienes, que describimos antes. Mas cuando se agotó en ellos la parte divina porque se había mezclado muchas veces con muchos mortales y predominó el carácter humano, ya no pudieron soportar las circunstancias que los rodeaban y se pervirtieron, y al que los podía observar les parecían desvergonzados, ya que habían destruido lo más bello de entre lo más valioso, y los que no pudieron observare la vida verdadera respecto de la felicidad, creían entonces que eran los más perfectos y felices, porque estaban llenos de injusta soberbia y de poder. El Dios de Dioses Zeus, que reina por medio de leyes puesto que puede ver tales cosas, se dio cuenta de que una estirpe buena estaba dispuesta de manera indigna y decidió aplicarles un castigo para que se hicieran más ordenados y alcanzaran la prudencia. Reunió a todos los dioses en su mansión más importante, la que, instalada en el centro del universo, tiene vista a todo lo que participa de la generación y, tras reunirlos, dijo... [El relato está inconcluso]".

Antes de nada, como veis al final, el relato está inacabado por lo que no podemos saber exactamente la conclusión aunque se presupone que ocurre algún tipo de catástrofe que hunde a la isla en el mar.

Según nos cuenta Platón, los atlantes, embriagados por el poder y la soberbia y corrompidos por la desaparición de su parte divina, empezaron a actuar de forma déspota y aborrecible, deseando los bienes y las riquezas del exterior por lo cual intentaban conquistar nuevas tierras y someter a sus habitantes. Es por estas razones por las que en principio Zeus se da cuenta de que una forma de existencia tal, tan indigna, debía ser castigada. De esta manera convoca a los demás dioses para llegar a un acuerdo sobre qué hacer con esta civilización. El veredicto final es de sobra conocido: la eliminación de la faz de la Tierra de todo rastro atlante.

Dios del cabo Artemisio: aún no se sabe si representa a Zeus o a Poseidón.

Llegados a este punto, ¿qué tipo de conclusiones podemos sacar a partir de lo que nos cuenta Platón? Lo más importante es que con esta historia Platón intenta demostrar que hubo antes un pueblo mucho más desarrollado y capaz que el ateniense. Los Atenienses habían pasado por una etapa, sobre todo con Pericles, de cierto imperialismo pues a partir de las guerras médicas, Atenas se había ido imponiendo progresivamente sobre las demás poleisgriegas, no de forma violenta sino mediante diplomacia y tributos. Platón intenta alertar de lo que le puede llegar a pasar a un pueblo que intenta dar rienda suelta a los aspectos más aborrecibles del gobierno humano: prepotencia, soberbia y conquista, elementos que formarían parte de los argumentos que los dioses usarían para castigarlos por indignos.

Por otra parte, Platón está intentando reflejar el proceso de evolución de una civilización: nacimiento, desarrollo y muerte, algo cíclico en la historia, según la visión de los griegos, visión que en cierta medida ha llegado hasta nosotros. Toda civilización, por muy desarrollada que esté siempre confluirá en un mismo punto, más tarde o más temprano: su desaparición.

Todo esto está muy bien, es una forma interesante y didáctica de mostrar lo que le ocurre a una civilización que ha sido víctima de sí misma pero, y llegamos al punto más interesante, ¿qué subyace debajo de este relato?, ¿qué hay más allá de la explicación de esta civilización, de sus costumbres y su trágico final? Comenzamos a pisar en terreno fangoso, donde la información y las fuentes son extremadamente escasas y donde hay que echar mano de las creencias más antiguas, no transmitidas en papel. Veamos pues una interpretación de lo que realmente significa la Atlántida como conjunto, es decir, de dónde procede este relato que, curiosamente, aparece tan repetidamente en diversos pueblos, bajo distintos nombres y en distintos contextos pero que al fin y al cabo obedecen a una misma idea: El Otro Mundo. Entramos ahora en el campo de la hipótesis y la subjetividad por mi parte, lo cual significa que todo lo que diga a continuación es perfectamente criticable y discutible. Esto es solo una visión particular del tema.

Bien, como hemos ido viendo a lo largo del monográfico, la Atlántida o Atlántis representa el punto álgido de una civilización, plenamente desarrollada, siempre de acuerdo a la época a la que pertenece, y que sirve como ejemplo para el ideal de convivencia y gobierno civil aunque luego acabe como acabe. También hemos visto que los pobladores de la isla tienen todo lo disponible, frutos, animales, recursos forestales, etc., en abundancia y gozan de una vida plena cuasi divina. Esto es algo importante a tener en cuenta para entender el origen, si no verdadero si aproximado de un conjunto de mitos indoeuropeos entre los que se incluye la Atlántida.

Aprovecho para explicar quienes eran los indoeuropeos. Los indoeuropeos fueron un conjunto de pueblos prehistóricos, localizados a finales del neolítico, que vinieron a Europa posiblemente desde un vasto territorio situado en algún lugar entre las estepas rusas y el Cáucaso. Ya dominaban al caballo hacia el 3000 a. C. y conocían tanto la ganadería como la agricultura. Debido a su nomadismo terminaron por llegar al este de Europa, mezclándose con las poblaciones autóctonas de la zona, intercambiando con ello conocimientos, costumbres y creencias. Poco a poco su influencia, a la par que algunos contingentes de poblaciones de ésta índole, fueron esparciéndose por Europa. Los indoeuropeos gozaban de una lengua madre primigenia común que poco a poco fue fragmentándose en función de los grupos poblacionales que se iban dividiendo en su avance por nuestro continente; así se gestaron lenguas como el proto-germano, el proto-celta, el latin o el griego entre otras muchas. Desgraciadamente, estos indoeuropeos son los famosos arios de los nazis, si bien siendo una visión ultradistorsionada de lo que la arqueología actual ha podido demostrar: ni formaban raza alguna ni se impusieron imperialistamente a nadie. Tampoco eran altos, rubios y de ojos azules, aunque alguno habría claro, ni eran una raza superior. Simplemente fueron una población más de las tantas que han surgido en nuestra historia y que se han ido moviendo e influyendo por los territorios por los que pasaban; no hay más.

Estas poblaciones trajeron consigo numerosos mitos, perdidos evidentemente, de transmisión oral. Huelga decir que muchos de esos mitos seguramente se mezclasen con los ya existentes de las poblaciones autóctonas europeas. El caso es que se enriquecieron por ambas partes y algunos, si buscamos entre las brumas del tiempo, los identificamos en relatos muy posteriores.

Dentro de las mitologías de muchos pueblos de origen indoeuropeo, como son los griegos, los celtas, los germanos, los latinos, los eslavos, los hititas (en Turquia), etc., aparecen referencias a islas míticas hacia el Occidente. Veamos algunos ejemplos: entre los celtas aparecen numerosas leyendas sobre islas Occidentales en las que habitan seres que viven eternamente con toda la abundancia deseable, es el caso de la isla Tir Na Nog (Tierra de los jóvenes), Hy Breasail (muy semejante a la descripción que hace Platón de la Atlántida), Tirfo Thuinn (Tierra bajo las olas), Tirn Aill (El Otro Mundo), Mag Mor ( La Gran Llanura; recordemos que Platón describe una gran llanura en la Atlántida) o incluso Ávalon, la Tierra de las Manzanas, donde nadie envejece.

Por otro lado, volviendo a los griegos, a parte de la Atlántida, encontramos otras islas, si bien no de la misma importancia que aquella si igualmente misteriosas, es el caso de las islas Hespérides (nombre dado en honor a unas ninfas de la Arcadia) o Las Afortunadas, semejantes en características a las ya mencionadas. También las fuentes grecolatinas nos hablan de la isla de Thule, situada muy al norte, más allá de la Hiperbórea (región situada por los griegos hacia la actual Rusia Occidental y Finlandia).

Como veis, no son pocas las islas mencionadas por toda clase de fuentes y leyendas antiguas y medievales. La inmensa mayoría coinciden en estar hacia el Occidente lejano y desconocido, son tierras en las que se es inmortal y nunca padeces enfermedad alguna pero también son tierras que simbolizan la muerte de alguna u otra forma. Simbolizan el paso a la otra vida, al Más Allá, en definitiva, es el Otro Mundo. Para la cosmovisión indoeuropea señalaba que el ser humano al morir se dirigía al occidente, a la tierra mágica e incógnita (muchas fuentes latinas mencionan que los fallecidos galos eran transportados hasta la costa noroccidental de la Galia para llevarlos hasta las costas britanas y de allí al lejano occidente, donde llegarían a la tierra de los muertos, donde no existe la enfermedad ni la pena y donde siempre hay alimentos y no hay escasez de ningún tipo, donde reina la inmortalidad). 

Todo esto quizá sea un eco lejano de las primeras migraciones de estos pueblos en el Neolítico cuando se dirigían hacia el oeste de forma migratoria y nómada, donde las tierras que aún estaban por descubrir eran su objetivo, un objetivo desconocido, inmerso en rumores y desconocimiento y que para ellos significaba una nueva vida. No se sabe y dudo que se sepa pero lo que es seguro es que todos estos pueblos coincidían en la existencia de islas y tierras míticas más allá de las costas occidentales.

Principales movimientos migratorios de los indoeuropeos.

Posible explicación histórica

Entramos ahora en un nuevo apartado totalmente distinto a lo que hemos ido viendo hasta ahora, basado principalmente en el mito. El siguiente apartado se va a centrar principalmente en intentar de una manera aproximada dar una explicación científica e histórica a la Atlántida si es que realmente existió.

Como primera explicación histórica que se baraja entre tantas es la que hace referencia a un desastre que ocurrió en una de las islas del Egeo hacia el 1600-1500 a.C. Platón, aún bebiendo de una larga tradición de mitos sobre islas, con el hecho de reflejar el trágico final de la Gran Isla lo único que estaba haciendo es plasmar el recuerdo de un hecho de enorme importancia que ocurrió en una isla que existió realmente, la isla de Thera, situada entre Creta y las Cícladas. Dicha isla era una colonia minoica que sufrió en la fecha indicada un gran cataclismo: el volcán que presidía la colonia explotó literalmente cual bomba atómica, destruyendo más del 60% de la islita. Este fenómeno creo terremotos y maremotos en las inmediaciones, de tal calibre que se atestiguan en algunas crónicas próximo orientales de la época. ¡Incluso la enorme nube de cenizas llegó a Groenlandia!, pues se han llegado a hallar estratos bajo los hielos compuestos por una fina capa de ceniza cuya fecha de deposición corresponde exactamente al 1500 a.C. Aunque esta hipótesis es, a mi parecer, bastante factible, hay muchos autores y arqueólogos que la desestiman por diversos motivos, principalmente porque no tiene nada que ver con la ubicación que nos hace Platón.

Otros investigadores han defendido la idea de que la Atlántida pudo asentarse en el continente antártico y que sus restos se hallan bajo su grueso manto de hielo. Para ello, sostienen que, antes del final de la última glaciación, la Antártida estaba más al norte de su actual situación, lo que convertía a este continente en un lugar menos frío que hoy y apto, por tanto, para el desarrollo de asentamientos humanos. Sin embargo esta es una idea un tanto descabellada, pues la Antártida se encontraba más al norte de su posición actual.. ¡pero hace más de 20 millones de años, no en la última glaciación! Esta es una teoría más sujeta al sensacionalismo y a la fantasía que a la posible realidad. También hay quien ha querido identificar a la Atlántida con el continente americano. En 1968, fueron encontrados bajo las aguas de Bimini, en las islas Bahamas, unas formaciones rocosas cuyas características hicieron pensar a algunos que se trataba de restos arqueológicos, pero este extremo no pudo confirmarse. Sin embargo, el reciente hallazgo de estructuras de piedra, de posible origen artificial, sumergidas a 650 metros de profundidad cerca de la costa sur occidental de la isla de Cuba, ha vuelto a poner de actualidad esta idea. De confirmarse este descubrimiento quizás habría que revisar parte de los cimientos de la historia, aunque no parece lógico situar la Atlántida tan lejos del mar Mediterráneo, teniendo en cuenta que las crónicas de los antiguos griegos nos hablan de que los atlantes comerciaron y mantuvieron guerras con pueblos de la rivera mediterránea.

Entonces, ¿existió realmente la Atlántida o únicamente se trata de un mito? Para algunos investigadores no hay dudas respecto a qué hubo civilizaciones antiguas poseyeron niveles de desarrollo y conocimientos técnicos superiores a los que se tuvieron en tiempos posteriores a consecuencia (y esa es la teoría) de la influencia previa de una civilización superior desconocida. Sin embargo, el problema surge cuando se piensa en la datación que otorga Platón a la Atlántida: más de 9.000 años. Veamos por qué.

Tradicionalmente, historiadores y antropólogos han vinculado la aparición de las primeras civilizaciones humanas al descubrimiento de la agricultura. Cultivar la tierra acabó con la necesidad de la vida nómada que identificaba a los grupos de cazadores-recolectores anteriores a las primeras sociedades agrícolas. También produjo excedentes de alimentos, con lo que no todos los miembros válidos del grupo tuvieron que dedicarse a su obtención. Esto facilitó la aparición de artesanos, de una incipiente clase dirigente y del inicio de actividades de intercambio comercial con otros pueblos. En algunos lugares, como en Mesopotamia, el valle del Indo y el valle del Nilo, las inundaciones anuales de sus ríos fertilizaban las tierras adyacentes, que como consecuencia producían abundantes cosechas. Fue en estos valles donde aparecieron las primeras civilizaciones humanas conocidas.

Podemos inferir, por tanto, la siguiente proposición: para que nazca una civilización, deben existir excedentes de producción de alimentos. Pero, aunque existen algunas evidencias de que, en ciertos lugares, la agricultura empezó a utilizarse en fechas próximas al año 10.000 a.C., no es hasta varios milenios después que su uso comienza a generalizarse. Por ello, los historiadores son reacios a admitir la posibilidad de que una cultura alcanzase el grado de “civilización” con anterioridad a estas fechas.
Así las cosas, tenemos las pistas necesarias para tratar de ubicar la Atlántida. Tuvo que haber estado “más allá de la Columnas de Hércules” pero no lejos del Mediterráneo. Además, se desarrolló en torno al año 10.000 a. de C. pero aquel pueblo no conoció la agricultura, pese a lo cual tuvieron que producirse excedentes de alimentos. Entonces, ¿cuál es la verdad?. Posiblemente, nunca la sabremos.

Carlos Alberca.

Bibliografía.

CHADWICK, John. El mundo micénico. Madrid: Alianza Editorial, 2005. Historia y Geografía.
PLATÓN. Critias.
PLATÓN. El Timeo.

http://antiguosaber.blogspot.pe/2013/11/la-atlantida-una-vision-profunda-del.html

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