AMIGOS DEL BLOG

jueves, 2 de mayo de 2013

EN EL BICENTENARIO DE ABDELKADER, UN ESPIRITU LIBRE


Una de las cuestiones que siempre me ha chocado en relación a Francia  y la masonería es la figura del Emir Abdelkader que es asumido como un hito en la historia del GODF, su estancia en el castillo de Amboise, donde este verano pude contemplar los espacios que podía admirar el Emir, ha sido toda una extraña sensación , en este bicentenario deseo traer hasta este blog las páginas de Umar Ibrahim Vadillo
La masonería en el mundo musulmán
Es un hecho establecido que la masonería existe en el mundo musulmán.La farmassouniya (una versión arabizada de la palabra francmasonería) se desarrolló en Dar al-Islam durante la última parte del siglo XIX en Siria, Turquía, Túnez, Algeria, Egipto y Palestina.Vino junto con el fenómeno de occidentalización que se extendió por todas las tierras musulmanas.
“La masonería en el Medio Oriente en la última parte del siglo XIX y principios del siglo XX era algo asociado con la ortodoxia religiosa, el anticlericalismo, el interconfesionalismo así como con una actividad política secreta. Una de las razones de la popularidad de las organizaciones francmasónicas entre los modernistas del Medio Oriente era su aprovisionamiento con una estructura ya establecida de sociedades secretas.[…]La posibilidad de que miembros europeos pudieran proteger a miembros locales también pudo haber ayudado.La Francmasonería había sido traída a Egipto décadas atrás por los franceses y durante mucho tiempo permaneció básicamente como cosa exclusiva de los europeos, pero en la década de los años sesenta y setenta del siglo XVIII los egipcios ingresaron en algunas logias en número considerable y algunas ramas llegaron a usarse ampliamente para propósitos políticos.Incluso aquí, sin embargo, Jamal ad-Din [al-Afghani] no fue tanto un innovador, como algunas veces se afirma, al haber sido precedido en el uso político de la masonería por el Príncipe Halim (309) y sus seguidores”.(310)
La francmasonería en el mundo musulmán contribuyó a crear una nueva cultura política basada en instituciones occidentales:
  • Partidos políticos, que se adherían implícita o explícitamente a la democracia, con identidades diferentes que reflejaban sus entornos.Esta técnica política fue posteriormente ‘islamizada’ para crear los ‘partidos políticos islámicos’ que han contribuido a la parálisis política del movimiento modernista.
  • El constitucionalismo, o reforma legal ‘iluminada’ por la tolerancia, el deísmo y el humanismo, fue el principal instrumento para aplicar la reforma a la religión y el gobierno.Aunque originariamente el constitucionalismo estaba claramente en contra del Califato, los intelectuales modernistas lo ‘islamizaron’ a fin de crear constituciones islámicas.
  • Las sociedades secretas, una técnica política efectiva sólo en un ambiente de corrupción y malicia, basada en la corrupción y la malicia.El Islam nunca ha sido una sociedad secreta; por el contrario, su fuerza es su diferencia y su separación de la corrupción y la malicia.
En los últimos días del Califato otomano las logias masónicas trabajaban asiduamente sembrando a su propia gente dentro de las instituciones establecidas del Islam así como mediante la profesión del periodismo.Esta gente atacó el Islam mediante palabras dulces e insidiosas, rostros sonrientes, ayuda financiera y adulación.Dijeron que todas las personas, religiosas o irreligiosas, eran hermanas y que las obligaciones religiosas no eran necesarias.Los masones penetraron, como en otros países europeos, en los altos puestos.Un ejemplo crucial fue Ali Pasha.
“Ali Pasha (f. en 1287/1871, enterrado en el patio de la Mezquita Sulaimaniya), que fue Gran Vizir cinco veces durante los reinados del Sultán ‘Abd al-Majid y el Sultán ‘Abd al-‘Aziz, fue un masón. Trajo a Jamal ad-din al-Afghani, un reformador religioso hostil al Islam, a Estambul, y al cooperar con él empezó a reformar la religión”.(311)
Está escrito en el libro Ad-durar de Adib Ishaq de Egipto que Jamal ad-Din era el líder de la logia masónica en Egipto (312).A fin de incrementar su fama, pretendió dar apoyo a aquellos que prepararon el lance de Arabi Pasha contra los británicos. Entablo amistad con Muhammad ‘Abduh, que fue iniciado en su propia logia.Muhammad ‘Abduh escribió: “Antes de que viera a Jamal ad-Din mis ojos habían estado ciegos, mis oídos sordos y mi lengua muda”.
La masonería y la reforma han sido percibidos por los musulmanes, particularmente durante la primera parte de este siglo, como dos fenómenos relacionados. Posteriormente, la acusación de masonería que había pesado sobre los reformadores se volvió irrelevante y algo sin significado, en parte porque con la llegada de las constituciones, los derechos humanos y la igualdad toda la sociedad había adoptado los ideales masónicos. La masonería tiene una semilla reformista, en tanto que tiene una pretensión sobre la religión y la hermandad que es diferente y, a su modo de entender las cosas, superior a cualquier otra.La masonería no negó al Islam; absorbió al Islam a fin de reformarlo. De este modo, la hermandad masónica reemplazó la hermandad islámica.
La experiencia masónica del Emir Abdelkader
Emir Abdelkader (1807-1883) fue el gran héroe de la resistencia algerina a la ocupación francesa que empezó en 1830.En 1832 como emir de Mascara condujo la revuelta hasta su rendición el 23 de diciembre de 1847.Emir Abdelkader fue entonces puesto en prisión en Francia en Toulon y después en Pau.Fue liberado finalmente en 1852 por Luis Napoleón III, regresando a Dar al-Islam en Turquía en 1853 y moviéndose posteriormente, en 1855, a Damasco. Viajó extensamente por todo el Norte de África y Europa.Estableció relaciones con el Gran Mufti de Egipto, Shaykh Muhammad ‘Illysh que pronunció una famosa fatwa condenando al Sultán de Marruecos por traición y que acusó tenazmente a Muhammad ‘Abduh de ser kafir. En 1860 Emir Abdelkader fue al rescate de algunos cristianos en Damasco en un incidente del 9 al 14 de julio .Esto provocó el interés de los masones franceses de la Logia Henri IV en París, parte del Gran Oriente de Francia, que le invitó a que se les uniera. En enero de 1861 (15 Rajab 1277) le respondió a la logia expresando su gran complacencia y su deseo de ingresar en la masonería (313).En 1864, mientras visitaba Egipto, fue fraternalmente recibido por los miembros de la logia de las Pirámides, Orient d’Alexandrie, y de parte de la logia Henri IV de París fue ritualmente iniciado como masón (314).
La carta de invitación al Emir Abdelkader deja ver cómo la masonería se presentaba a sí misma ante los musulmanes en la segunda parte del siglo XIX.El siguiente es un extracto de una carta de la logia al Emir Abdelkader con fecha 16 de noviembre de 1860, unos pocos meses después de los acontecimientos con los cristianos en Damasco:
“Liberté, egalité, fraternité
… La masonería, que acepta como principio moral la existencia de Dios y la inmortalidad del alma, y acepta como la base de sus actos el amor de la humanidad, la práctica de la tolerancia y la fraternidad universal, no puede asistir sin emoción a la gran y espectacular exhibición que usted le ha dado al mundo.Ella [la masonería] reconoce y vindica como uno de sus hijos al hombre que, sin ostentación y por espontáneo impulso, considera adecuado practicar su sublime máxima: UNO PARA TODOS”.
La carta continúa con la preaceptación del Emir como miembro y le pide iniciarse.Lo interesante en esta carta es la definición que los masones ofrecen de sí mismos.La tolerancia y la hermandad universal humana formaron dos principios clave de su creencia. Pero también afirmaban a Dios, a su propio modo kafir. Este último elemento debe haber provocado confusión en alguna gente.Pero sobre todo es importante tratar de entender la impresión causaba a un árabe norteafricano la visita a Francia en la segunda mitad del siglo XIX.El episodio de la liberación de Emir Abdelkader en 1852 es muy significativo en relación a cómo debe haber percibido a los franceses tras casi cinco años en prisión.
El 16 de octubre Luis Napoleón visitó Amboise para anunciarle personalmente al Emir el fin de su encarcelamiento. El Emir escribió un largo poema dirigido a su liberador. Después le escribió a Luis Napoleón pidiéndole permiso para visitarlo en París a fin de “admirar las maravillas de Francia, y para conocer mejor el espíritu y elevado juicio de la nación francesa. ¡Que Allah le proteja, por el bien de las naciones!” (315)Llegó por tren a París el 28 de octubre .Fue conducido al Hotel de la Terrase en la Rue de Rivoli, a las habitaciones especiales preparadas para él. Por la tarde, el Ministro de Guerra acompañado de algunas personas recogió al Emir y le llevó a una extraordinaria representación de la ópera ‘Moisés’ de Rossini.En medio de gran expectativa se encontró con Luis Napoleón en la ópera.Los siguientes dos días los pasó visitando los monumentos de la capital: Notre Dame, la Madeleine, y demás. En Notre Dame, vio la capa imperial de Napoleón el Primero. Finalmente, el Emir, siguiendo los protocolos, escribió una declaración de agradecimientos a Luis Napoleón en el que otras cosas se obligaba, según lo estipulado, a no regresar nunca a Algeria. Permaneció en Francia algunos meses más explorando París, visitando la Librería Nacional, la Imprenta Nacional, la Academia de Música y otros lugares. Se le mostró un despliegue especial de formidables maniobras militares en Satory. Fue conducido a Versalles y esa tarde se le ofreció un enorme banquete de 80 platillos. Hacia el tiempo en que dejó Francia, había visto la Belle France como pocos franceses habían sido capaces de verla. El Emir entonces partió para Túnez, donde estableció su residencia en Brouse. El Emir Abdelkader regresó tres veces a París después de ello: la primera vez en 1855; la segunda en 1865, un año después de que fuera iniciado en la logia, y la tercera vez fue invitado por Luis Napoleón a visitar la Exposición Universal de París en 1867.
Desde Túnez, el Emir Abdelkader mantuvo correspondencia regular con varias personas a las que había conocido durante sus años de cautiverio, en especial el General Daumas. En 1854, varias de esas cartas con algunas notas añadidas que escribiera se reunieron y se publicó un sumario en 1855.En 1877, se hizo una nueva traducción a partir de los escritos originales con el título Lettres aux Français y el siguiente subtítulo:Breves notas dirigidas a las gentes de entendimiento a fin de atraer su atención hacia los problemas esenciales.De este texto leemos lo siguiente:
Todos los Profetas enseñan por igual el respeto por el alma, el espíritu, el linaje y los bienes adquiridos.Todos ellos concuerdan sobre estos cuatro puntos que defienden todas las religiones.La glorificación de Dios y el afán de respeto a las criaturas de Dios pertenecen en conjunto a cada una de ellas.Abrogar cualquiera de estos cuatro puntos es imposible, aun cuando siempre pudiéramos abrogar esta o aquella ley religiosa en consideración a las circunstancias.[…] Lo que diferencia a un profeta de los demás es únicamente el modo de proteger esto, la provisión de las medidas para asegurar su permanencia”.(316)
Aun cuando el Emir Abdelkader fue un musulmán y no un perennialista, escribió en un estilo que no era el de un señor musulmán conquistando a los cristianos, sino el estilo de un musulmán derrotado e intimidado por la gente que había perdonado su vida y le había liberado de la cautividad. Escribió:
Si los musulmanes y los cristianos quisieran escucharme, sería capaz de detener sus conflictos: ellos se harían, externa e internamente, hermanos.Pero no prestarán atención a mis palabras: la sabiduría de Allah ha decidido que nunca estarán unidos en la misma fe”.
Este comentario se asemeja a los ideales masónicos de un modo extraño al Islam. No desea lo que debe ser obvio para un musulmán y el único modo de evitar conflictos con los cristianos: que ellos se hagan musulmanes. ¿Cómo puedes querer que sean ‘hermanos’ como no sean hermanos en el Islam? La hermandad de la humanidad o la hermandad de todas las religiones es un concepto masónico.Si las Letters aux Français son auténticas esto significa que el Emir Abdelkader había sido seriamente influenciado hacia el tiempo de su liberación.Este nuevo Emir Abdelqader que aparece después de su liberación no es el mismo que aquel que ofreció su vida en combate contra los franceses en Algeria.Esto queda confirmado por su aceptación de la masonería tan sólo unos cuantos años después.
En 1856, el Sultán ‘Abdulmajid aprobó la ley llamada Khatti Humayyun que proclamaba que todos los súbditos del imperio eran iguales, sean o no musulmanes.La aplicación de estas reformas significó igualdad ante los tribunales, el reclutamiento de no musulmanes en el ejército y el derecho de los extranjeros a tener una tierra propia dentro de Dar al-Islam.El gobierno turco había sido obligado por sus aliados europeos a aprobar esta ley, pero estaba consciente de que la misma crearía hostilidad entre los musulmanes. Parece que aun cuando el Emir permaneció en silencio sobre este asunto, al habérsele pedido que permaneciera fuera de los asuntos políticos, se le escuchó decir: “La religión del Islam está muerta a causa de los musulmanes, los verdaderos musulmanes” (317).La aplicación del decreto se hizo cada vez más difícil ya que los musulmanes no iban a tolerar la destrucción de la Ley Islámica.La situación llegó a ser crítica en Damasco en 1860.En junio, el gobierno de Ahmed Pasha, respondiendo a órdenes de que aplicara el Khatti Humayyun, sostuvo una reunión con algunas personalidades clave de la ciudad incluyendo a los principales líderes de los drusos. Estaban preocupados porque los conflictos interreligiosos en aumento, particularmente entre los drusos y los cristianos, pudieran hacer imposible la aplicación de la Ley. Finalmente, el 8 de julio algunas manos anónimas dibujaron algunas cruces y mitras en las calles de Damasco.Los musulmanes se sintieron víctimas de una provocación y reaccionaron contra los cristianos. El gobernador amenazó entonces con castigar a los responsables de la acción sin comprender que esto incrementaría la tensión.El día siguiente un grupo de musulmanes que marchaba en dirección a un barrio cristiano fue interceptado por disparos.El incidente provocó la furia de los musulmanes, que tomaron una venganza desproporcionada quemando todo el barrio cristiano.
El Emir Abdelkader fue conducido para intervenir en defensa de los cristianos. Tomó a sus hombres armados algerinos para proteger al cónsul francés, el cual fue llevado a su casa junto con un grupo de misioneros lazaristas (318) y algunos sacerdotes y monjas franceses.Este incidente inmortalizó al Emir en la prensa europea, que describió el incidente no como resultado de la maliciosa Khatti Humayyun creada por los poderes europeos sino como un caso de fanatismo musulmán contra los civilizados cristianos defendidos por el nuevo héroe.Como resultado, se le dieron honores al Emir, empezando con la Gran Cruz de Nuestra Orden Imperial de la Legión de Honor .Él aceptó la Gran Cruz. Fue inundado con una avalancha de nuevas distinciones: el Papa Pío IX le condecoró con su propia Orden y recibió también honores de Víctor Emmanuel de Savoya (la Cruz de Sardinia) y de los gobiernos de Rusia (la Gran Cruz del Águila Blanca), Austria, España, Prusia (el Águila Negra) y los Estados Unidos. Desde este momento en adelante se convirtió en una voz para el diálogo de las así llamadas tres religiones monoteístas, especialmente el cristianismo y el Islam, en la forma de respeto y tolerancia.Ese mismo año se le invitó a ingresar en la masonería y se unió a ella.
El 18 de junio de 1864 tuvo lugar el ritual de iniciación de Emir Abdelkader en el Cairo: se le hicieron primero algunas preguntas y entonces se llevó al novicio al interior del templo donde pasó por un conjunto de pruebas prescritas por los rituales. Tomó el juramento masónico y uno de sus nuevos hermanos le consagró como masón, después se le dio típicamente la luz y desde aquel momento fue reconocido como un miembro activo de la respetable Logia Henry IV.De acuerdo a la documentación publicada por el Gran Oriente de Francia, Custot, uno de los grandes príncipes de la Orden, dijo:
“No somos un culto, aceptamos una única fe: Dios, el Creador de todo, y la inmortalidad del alma.Así, cada uno es libre de creer, según sus convicciones, aquello que ha aprendido y aquello que su conciencia le obliga a seguir.Pero todos los masones reunidos en este sagrado lugar que llamamos la cadena de unión, símbolo de las leyes divinas, que prescriben [las leyes divinas] que todos los seres se muestren solidaridad mutua, todos los masones -repito- deben dedicarse en conjunto a la propagación de la moralidad universal y la práctica de la asistencia social”.(319)
Tras lo cual el hermano Nicoullaud se dirigió al iniciado con las siguientes palabras:
La Masonería es al mundo lo que el Nilo es al Egipto; ella ha sido la cusa de bienes sin revelar su origen.[…] Nació de la necesidad de probar en los buenos hombres su capacidad de permanecer unidos en la práctica de la verdadera ley, a pesar de las divisiones que los tiempos y el espíritu de discordia esparce en la humanidad, de permanecer iguales a pesar de las distinciones de casta, rango, credos debidos al capricho de la suerte de uno; de permanecer, en fin, libres a pesar de la tiranía”.(320)
Estas formulaciones ofrecen una clara idea de cómo los masones se percibían a sí mismos.Otro documento del Concejo de la Logia Henry IV reunido en París para tomar conocimiento de las grandes noticias de la llegada del recién iniciado, es asimismo muy revelador.Ésta es una carta escrita al Emir:
“La Logia Henry IV se considera a sí misma especialmente favorecida entre las demás logias por el Gran Arquitecto del Universo [Dios], ya que hoy ella le tiene a usted en su interior, y ya que mediante usted ella espera ver aquel día en que ella ondeará, en medio de la generosa gente árabe, la bandera de la masonería con su noble lema: ‘Tolerancia y Fraternidad’”.(321)
Su lema y su bandera ciertamente se hicieron ondear sobre el mundo árabe, como ha ocurrido en todo el mundo. La masonería se ha vuelto la filosofía estándar, aceptada sin discusión alguna, que se da por cierta. La situación no era igual de clara en los días del Emir Abdelkader. Pero decidió aceptar esa filosofía que estaba en contra de todo lo que había aprendido como niño y como un joven de coraje de parte de sus profesores musulmanes. Fue un claro ejemplo de la fascinación que el Occidente creó en toda una generación de musulmanes en la segunda parte del siglo XIX.
El Emir continuó con su forma humanista de ver las cosas a su regreso a Damasco .En 1866 escribió (322):
“Tengo un gran celo y una tolerancia llevada a un alto grado; esto es lo que me hace tener consideración por todos los hombres, de cualquier credo y de cualquier religión que sean”.
Nunca negó este sentido de tolerancia masónica. Sin embargo, parece que hacia el fin de su vida abandonó los ideales masónicos prefiriendo seguir sus propios estudios. Desafortunadamente, sus niños también fueron conducidos a la masonería. La revista Le Monde maçonnique (323) afirma que dos de sus hijos “han sido recibidos como aprendices masones en la logia de Palestina, Oriente de Beirut, el 5 de abril de 1867”.Su tercer hijo fue iniciado en ‘la Luz’ de Damasco y en París alcanzó el alto grado de la Logia denominado ‘el Administrador del Universo’ (324).Alguna gente de su propio entorno también se unió a la masonería y se convirtieron en adeptos del Gran Arquitecto del Universo. Muchos intelectuales musulmanes, particularmente algerinos, también se unieron a la masonería (325).
Los ingleses no dejaron de percibir un uso político de la figura de Abdelkader.Elizabeth Longford escribió en su biografía de Scawen Blunt:
“El patriota algerino exilado, Abd-el-Kader, a quien ahora él [Blunt] debía conocer ahora, parecía hecho para convertirse en el nuevo Califa Árabe, una vez que el Sultán ‘Abdul Hamid hubiera desaparecido de Constantinopla”.(326)
Blunt apoyó a Al-Afghani y a ‘Abduh, quienes querían un Califato Árabe en la Meca en contra del Califato Turco de Estambul.Este punto de vista puede no haber sido aceptable para el Emir Abdelkader mismo, pero refleja las intrigas e intereses ocultos de los kuffar en Dar al-Islam.
En 1870, su amigo el Emperador Napoleón III tuvo que rendirse a los prusianos en una guerra que le obligó a capitular como emperador de Francia, y murió sólo tres años después en exilio en Inglaterra.Este acontecimiento debe haber distanciado a Abdelkader del gobierno francés, y de allí en delante de la masonería misma.Algo sobrevivió con todo del antiguo guerrero en su hijo Mahi ed-Din quien en 1871 fue una de las figuras en la insurrección de Kabylia.
Finalmente, en 1877, Emir Abdelkader rompió definitivamente con la masonería cuando comprendió que la misma había sido copada por secularistas. En 1877, el Gran Oriente decidió eliminar de sus logias la obligación de trabajar a la gloria del Gran Arquitecto del Universo (‘ALGDGADU’).Comprendió repentinamente sus errores y se separó para siempre de la hermandad. El gran guerrero del pueblo algerino pasó los últimos años de su vida dedicado a los estudios del trabajo de su maestro espiritual Shaykh Ibn al-Arabi (327) y escribió uno de los más profundos comentarios de su trabajo. Murió en 1883 en su residencia a cuatro kilómetros en las afueras de Damasco. Después, fue enterrado a los pies de Shaykh Ibn al-Arabi, en Damasco.El gobierno comunista algerino de acuerdo con el gobierno shi’a alawita de Siria exhumó su cuerpo y éste fue enterrado nuevamente en Alger.

TOMADO DE MASONERIA SIGLO XXI.

No hay comentarios:

Publicar un comentario