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miércoles, 29 de marzo de 2017

EL NACIMIENTO DE LA GRAN LOGIA UNIDA DE INGLATERRA

EL NACIMIENTO DE LA GRAN LOGIA UNIDA DE INGLATERRA
Oscar Figueredo.

Sostiene Albert Gallatin Mackey que existieron ciertos eventos, en el proceso histórico de conformación de la Masonería Moderna, que han tenido una importancia capital.

El primero de ellos fue la fusión de las dos Grandes Logias rivales existentes en Inglaterra y, consecuentemente, el nacimiento de la Gran Logia Unida de Inglaterra. Este hecho fue calificado por Mackey, como el “más importante evento que ha ocurrido en la historia de la Masonería Especulativa desde la organización de 1717”.

En segundo término, afirma Mackey, que no existió un evento en la Masonería Especulativa que tuviera mayor importancia en el desarrollo del sistema simbólico, que la invención del grado del Arco Real y su introducción en el Ritual Masónico.

Albert Mackey (1807-1881).

Ambos eventos estuvieron relacionados, o al menos vinculados, dada la influencia que tuvo la Gran Logia de los “Antiguos” en la estructuración del Grado del Arco Real.

Resulta necesario, además, tomar en consideración que en la Masonería de Estados Unidos existió otro evento de enorme importancia, con influencia en su desarrollo posterior, que consistió en la constitución de las Logias “Prince Hall”.

En este capítulo, habremos de considerar el proceso de formación de la Gran Logia Unida de Inglaterra, concretada en 1813, procurando ubicarla dentro del contexto histórico británico.
Los Antecedentes

Tal como hemos relatado en el primer capítulo, en 1717 se funda la primera Gran Potencia Masónica moderna, denominada originalmente como la Gran Logia de Londres y Westminster, pero su influencia en Inglaterra (destacan algunos autores), durante cierto tiempo, fue relativa; pues se destaca que una parte de las logias inglesas de origen operativo (de “masones libres en logias libres”) no querían saber nada de novedades, fruto, tal vez, del ya conocido conservadurismo inglés.

El principal foco de resistencia fue la vieja Logia del Condado de York. En 1725 fue fundada en esta ciudad una Gran Logia, que se autoproclamó como la Gran Logia de Inglaterra, pero que cesó sus actividades más o menos en 1740.

En 1751 se fundó la Gran Logia de los Antiguos formada básicamente por masones irlandeses que se sentían impedidos, por diversas causas, de pertenecer a las logias inglesas.

Esa nueva Gran Logia de York, ligada a la ciudad del mismo nombre, adoptó el nombre de Most Ancient and Honorable Society of Free and Accepted Masons according to the Old Institutions (La Muy Antigua y Honorable Sociedad de Libres y Aceptados Masones de acuerdo a las Antiguas Instituciones).

Las críticas que los “Antiguos” formulaban a la Gran Logia de Londres (denominada por sus críticos como la de los “Modernos”, pese a haber sido constituida en 1717) se debían, básicamente, a las alteraciones que (según ellos), se habían efectuado a las formas litúrgicas: las formas de reconocimiento en los grados de la Masonería, el haber retirado las oraciones de los procedimientos, la descristianización del ritual, la omisión de los Días Santos, etc.
Lawrence Dermott

Quien lideró esta confrontación contra los denominados “Modernos” fue el irlandés Lawrence Dermott, quien, en 1756 publicó las Constituciones de la Gran Logia de los Antiguos, con el título de Ahiman Rezon (del Hebreo Ahim, Hermanos; Manah, Escoger y Ratzon, Ley; algo así como Ayuda al Hermano).

Lawrence Dermott nació en Dublín en 1720, siendo iniciado en la Logia No. 26 en 1740. Seis años después, en 1746 fue elegido Venerable Maestro (Worshipful Master) en su Logia.

Dos años más tarde (en 1748) se trasladó a vivir a Inglaterra (como muchos irlandeses en ese tiempo), integrándose a las Logias “Modernas” pero posteriormente incorporándose (en 1751) a la Gran Logia de los “Antiguos”.

Dermott, dentro del año de establecida la nueva Gran Logia (febrero de 1752) fue designado como Gran Secretario, cargo que desempeñó durante 20 años, asumiendo en 1771 el rol de Gran Maestro Adjunto.

La obra Ahiman Rezon o Libro de las Constituciones de la Gran Logia de los Antiguos fue reproducida por la Gran Logia de Irlanda poco tiempo después de haber sido publicada por los “Antiguos”, extremo que significó un gran cambio, dado que hasta entonces se basaba pura y exclusivamente en lo consignado en las Constituciones de Anderson.


Constituciones de la Gran Logia de los Antiguos, con el título de Ahiman Rezon (Ayuda al Hermano).

Por su parte, la Gran Logia de Pennsylvania en 1781 aprobó la edición de la publicación de Ahiman Rezon, que era prácticamente una reproducción del trabajo elaborado por Dermott. Tal publicación se llevó a cabo en 1783 y fue dedicada al Hermano George Washington.

Dermott era conocido por ser una persona extremadamente rígida, disciplinada y un administrador habilidoso, que se convertía en un escritor sarcástico cuando se trataba de los “Modernos”. Destacan los relatos que, desde el comienzo, Dermott hizo sentir su presencia, tomando a su cargo todos los aspectos relacionados con su Gran Logia.

Hasta tanto se aguardaba la aceptación de algún miembro de la nobleza que desempeñara el rol de Gran Maestro, la Gran Logia de los “Antiguos” funcionó como un Gran Comité y el Gran Maestro era seleccionado, de forma rotativa anual, entre los Venerables Maestros de las Logias Antiguas.

La aceptación aguardada tuvo lugar en 1756, cuando William, el primer Earl (Conde) de Blesington, que previamente había sido Gran Maestro de Irlanda, aceptó el cargo y fue instalado como Gran Maestro de los “Antiguos”, el 27 de diciembre de 1756 (en el Festival de San Juan Evangelista-Solsticio de Invierno).

Por su parte, el sentimiento de fuerte oposición de parte de los “Modernos” contra los “Antiguos” se fue incrementando como consecuencia directa del creciente suceso de sus rivales.


Sello de la Gran Logia de los Antiguos.

En 1777, cuando ya había asumido como nuevo Gran Maestro de los “Antiguos”, el Duque de Atholl (John Murray en 1771 y luego su sobrino el 4º Duque de Atholl), la Gran Logia de los “Modernos” declaró que las personas que se estaban reuniendo en Londres y otros lugares, como masones, autodenominándose como “Antiguos Masones”, bajo el patrocinio del Duque de Atholl, no eran reconocidos como siendo parte de una logia regular o como masones bajo la Constitución de Inglaterra, por lo cual ningún masón regular estaba habilitado a estar presente en sus reuniones, convalidando sus procedimientos, bajo la pena de perder sus privilegios en la Sociedad.

Un tiempo antes, Dermott había manifestado que la conformación de la Gran Logia de los Antiguos, era fruto de la separación de varias Logias de la Gran Logia de los Modernos, afirmando que la sociedad creada en 1717, se había constituido violando las normas tradicionales de conformación en número (pues según él deberían haber sido un mínimo de cinco logias y no sólo cuatro) y consecuentemente, naciendo con defectos de forma y, por ende, de capacidad.
El proceso unificador

Luego del fallecimiento de Lawrence Dermott (ocurrido en 1791) los líderes de la Gran Logia de los “Antiguos” comenzaron a atemperar sus reclamos de la “ilegalidad constitutiva” que alegaban y el sostenimiento de su defensa respecto de la secesión ocurrida, fundamentada en el rechazo de las innovaciones introducidas a los Antiguos Landmarks, así como por los cambios generados en las “palabras” y ceremonias litúrgicas, que imputaban a los “Modernos”.

Entre fines del siglo XVIII y los inicios del siglo XIX, por su parte, muchos de los miembros de los “Modernos” comenzaron a reconocer la necesidad de generar la unión de ambas sociedades, considerando Albert Mackey, que en parte el éxito de expansión de los “Antiguos” estimulaba este deseo de forjar una fusión entre ambas Grandes Logias; pues lo cierto es que, en ese tiempo, se habían conformado diversas “Grandes Logias de Antiguos Masones de York” en Canadá, Pennsylvania, Maryland, Carolina del Sur, Nueva York, Massachusetts, Nueva Escocia, Gibraltar y muchas de las provincias de las Indias Orientales y Occidentales, además de contar los “Antiguos” con el reconocimiento de las Grandes Logias de Irlanda y Escocia.

Si bien es cierto que el éxito alcanzado y la gran difusión de su predicamento no inclinaba a los “Antiguos” a ver como favorable la idea de la unión, el hecho de que sus reclamos se habían atemperado, comenzó a inclinarlos a aceptar esa fusión, siempre y cuando sus concesiones no fueran excesivas.

Sello de la Gran Logia de los Modernos.

Luego de diversos intentos frustrados ocurridos a partir de 1801, sustentados entre otros aspectos en la voluntad manifestada por el Príncipe de Gales (Gran Maestro de los “Modernos”) de unificar a todos los Masones Ingleses, lo cual era compartido por sus hermanos, los Duques de Kent y Sussex, el proceso de fusión comenzó a tomar forma, generándose –en primer término– un buen entendimiento entre la Gran Logia de Escocia y la Gran Logia de los “Modernos”.

Así fue que la Gran Logia de Escocia reconoció a la Gran Logia de los “Modernos” como la Suprema Autoridad de la Masonería Inglesa. Adicionalmente en 1805, eligió al Príncipe de Gales como Gran Maestro de la Gran Logia de Escocia y al Conde (Earl) de Moira, como Gran Maestro en funciones, resultando, como consecuencia de estas decisiones, que ambas Grandes Logias tenían el mismo Gran Maestro. A ellas, se adhirió la Gran Logia de Irlanda, en ese mismo año.

A partir del año 1808 las tres Grandes Logias de Gran Bretaña se unieron en una alianza cuyo objetivo primordial consistió en procurar extinguir los cismas que habían prevalecido por tres cuartos de siglo y consolidar toda la Masonería Inglesa bajo un solo gobierno.

Augusto de Sussex (1773-1843).

Poco tiempo después, el Príncipe de Gales se convirtió en Príncipe Regente y debió abandonar el cargo de Gran Maestro de la Gran Logia de los “Modernos” (luego de 21 años), siendo sustituido por su hermano, el Duque de Sussex, quien era un ferviente partidario de la unificación.

Poco a poco las resistencias de los “Antiguos” fueron cayendo una a una pese a que el éxito obtenido (en especial en Estados Unidos) había extendido su influencia entre los miembros de la Orden Masónica, motivo por el cual tenían aversión a cualquier tipo de compromiso que extinguiera su poder y posición independiente.

Sin embargo, varios acontecimientos, relata Mackey, comenzaron a crear cambios en sus puntos de vista y debilitaron su oposición a concertar la unión de las dos Grandes Logias.

En primer término, el reclamo de que los “Modernos” habían introducido innovaciones en los Landmarks fue perdiendo la importancia que se le había dado en la época de Lawrence Dermott. Si bien se mantenía dicha crítica, se hizo evidente que el cisma de 1751-1753 había sido anterior a tales innovaciones y por otro lado, los “Antiguos” eran responsables de haber generado innovaciones como la modificación del Tercer grado y la generación del Cuarto Grado (Arco Real).

En segundo lugar, la teoría sustentada por Dermott y aceptada por sus seguidores de que la Gran Logia de Londres (instituida en 1717) era un cuerpo ilegal, por haberse constituido sin cumplir los requisitos de forma y número (cuatro logias en lugar de cinco), había sido de hecho abandonada. A ello se adicionaba el argumento de que si la organización creada en 1717 era ilegal, la formada en 1751-1753, por provenir de la anterior, también lo era.

En tercer lugar, indica Mackey, fue una razón política. Hasta ese tiempo había existido una estrecha alianza entre la Gran Logia de los “Antiguos” y las Grandes Logias de Escocia e Irlanda; sin embargo –según hemos descripto– estas Grandes Logias habían cambiado de posición reconociendo a la Gran Logia de Londres como la única cabeza de la Masonería en Inglaterra, por lo cual los “Antiguos” devinieron, de hecho, en “irregulares”.

Por último, la cuarta razón estuvo relacionada con el hecho de que el cuarto Duque de Atholl (que había sucedido a su tío, John Murray, el tercer Duque de Atholl) renunció a continuar siendo el Gran Maestro de la Gran Logia de los “Antiguos”, siguiendo los argumentos o influencia del Duque de Sussex (Gran Maestro de los “Modernos”), resignando su cargo a favor del Duque de Kent (hermano del Duque de Sussex y del Príncipe de Gales) a fin de seguir el propósito de preparar la unión de las Sociedades.

Vinculada con esta cuarta razón se encontraba una imperiosa necesidad, desarrollada durante las Guerras Napoleónicas, cuando los líderes de los “Antiguos”, los “Modernos” y la Gran Logia de Escocia actuaron en forma conjunta para prevenir que sus logias se convirtieran en organizaciones proscriptas. (Acuerdo arribado con el Primer Ministro William Pitt en 1799 para quedar excluidos de la “Unlawful Societies Act”).
El Acta de Unión

El 8 de Noviembre de 1813 se llevó a cabo una reunión especial de la “Gran Logia de Libres y Aceptados Masones de Inglaterra, de acuerdo a las Antiguas Instituciones”, esto es de “Los Antiguos”, en la “Taberna de la Corona y el Ancla”, en donde se leyó la carta del Duque de Atholl en la que planteaba su deseo de renunciar a su cargo de Gran Maestro, “a favor de su Alteza Real el Duque de Kent”.

Detalles de la sede en Londres de la Gran Logia Unida de Inglaterra.

Los participantes de la reunión aceptaron la renuncia presentada y unánimemente eligieron al Duque de Kent (Eduardo Augusto, cuarto hijo del Rey Jorge III y padre de la futura Reina Victoria) como Gran Maestro de la Gran Logia de los “Antiguos”.

Eduardo Augusto, el Duque de Kent, había sido iniciado en la Masonería en una Logia de Ginebra, Suiza. Al momento de su designación como Gran Maestro en Londres, lo era también de los “Antiguos Masones” de Canadá, en donde había establecido la unificación de ambas sociedades, por el simple hecho de abolir la Gran Logia de los “Modernos” e integrar a sus Logias a la Gran Logia de los “Antiguos”.

Si bien estaba identificado con la causa de los “Antiguos”, compartía el punto de vista de sus hermanos, el Príncipe de Gales (Jorge Augusto Federico) y el Duque de Sussex (Augusto Federico de Hannover, noveno hijo de Jorge III) respecto a la necesidad de consolidar las dos Grandes Logias.

El 1º de diciembre de 1813, el Duque de Kent fue instalado como Gran Maestro de los “Antiguos”, encontrándose presente –en tal ocasión– el Duque de Sussex (Gran Maestro de los “Modernos”), quien ese mismo día había sido iniciado como “Antiguo Masón” en la Logia del Gran Maestro No. 1.

Previamente, en el mes de septiembre, se había nominado un comité formado por representantes de los “Antiguos”, quienes se reunieron en diversas ocasiones con el Duque de Sussex y sus Grandes Oficiales, a fin de redactar los artículos del Acta de Unión entre ambas Grandes Logias. A comienzos de diciembre, tales artículos fueron sometidos a ambas Grandes Logias y solemnemente ratificados, estipulándose que en el siguiente Festival de San Juan Evangelista (Solsticio de Invierno) habría de celebrarse una Asamblea conjunta, a fin de instrumentar los acuerdos arribados.

En este proceso unificador, la Gran Logia Unida de Inglaterra retuvo la infraestructura de los “Modernos” que aportaron –en consecuencia –, las temporalidades de Freemason’s Hall, así como a muchos hermanos de alto rango y distinciones, incluyendo a un Príncipe de Sangre Real como Gran Maestro y al Rey como Patrono de la Orden. Por su parte los “Antiguos” integraron los rituales y todos los aspectos espirituales de la Masonería, las creencias esenciales que fueron aceptadas por la Unión y que se transformaron en su fundamento ideológico.

Dado que las dos Fraternidades diferían en sus formas y ceremonias, resultó necesario acordar la adopción de un sistema universal que utilizaría en lo sucesivo la Gran Logia Unida. La determinación de lo que ese sistema sería, fue confiada a la “Logia de Reconciliación” (creada para tal ocasión y cometido) como su más importante y sin dudas, más difícil deber. Esta empezó a reunirse a principios del mes de diciembre, a fin de acordar y posteriormente demostrar, la forma del ritual de la Gran Logia Unida de Inglaterra.

Su rol consistió en visitar las diferentes logias de la nueva entidad, instruyendo a los oficiales y miembros de las mismas respecto a las formas de la iniciación, colación, etc., a fin de que la uniformidad del trabajo pudiera establecerse.

Al estar prohibido imprimir los rituales, se decidió constituir algunas logias especiales donde los hermanos pudieran ver demostraciones y aprender el nuevo ritual. La “Logia de Reconciliación”, como logia temporal existió sólo hasta 1816, siendo sucedida en su cometido por “The Stability Lodge of Instruction”, en 1817, y “The Emulation Lodge of Improvement” en 1823.

El 27 de diciembre de 1813, ambas Grandes Logias se reunieron en el local del Freemason´s Hall, procediendo –cada una de ellas– a abrir la tenida de su Gran Logia, de acuerdo a sus respectivas peculiares formas y regulaciones, en dos salones adjuntos. Una Gran Procesión se conformó, ingresando los dos cuerpos –lado a lado- a la Sala donde habría de llevarse a cabo la Asamblea. El Duque de Sussex cerraba una de las procesiones y la otra el Duque de Kent. Los diversos miembros fueron sentándose en bancas especialmente dispuestas a tal fin, de tal manera que las dos Fraternidades se encontraren completamente mezcladas.

Ambos Grandes Maestros avanzaron hacia el Trono y tomaron asiento a sus lados. El Acta de Unión fue leída, proclamada y puesta a consideración de la Asamblea, que la ratificó a viva voz. El Gran Capellán entonces dijo: “Que el Gran Arquitecto del Universo haga esta unión perpetua”, a lo que la Asamblea respondió: ¡Qué así sea!

Los Artículos de Unión fueron firmados por ambos Grandes Maestros y seis Comisionados, a lo que se adicionó los sellos de las dos Grandes Logias.

Los elementos masónicos de consagración: maíz, vino y aceite fueron utilizados, de acuerdo a los antiguos ritos, por ambos Grandes Maestros, acompañando por las usuales invocaciones.

Dado que las dos Fraternidades diferían en sus formas y ceremonias, resultó necesario acordar la adopción de un sistema universal que utilizaría en lo sucesivo la Gran Logia Unida, y que, como hemos indicado, se puso a cargo de la temporal “Logia de Reconciliación”.

Eduardo de Kent (1767-1820).

Luego de la ceremonia de ratificación, la “Logia de Reconciliación” se retiró a un templo adjunto en donde fueron retejados por el Past Gran Maestro de la Gran Logia de Suecia y el Gran Maestro de Hamburgo, quienes junto con otros distinguidos masones presenciaron las formas y ceremonias adoptadas por la “Logia de Reconciliación”. Luego retornaron adonde se encontraba reunida la Asamblea y declararon que el ritual era “puro y correcto”, por lo cual la Asamblea aprobó que ese habría de ser el ritual observado y practicado por todas las logias de Gran Logia Unida, de ahí en adelante.

De inmediato el Duque de Kent se dirigió a la Asamblea a fin de proponer al Duque de Sussex como Gran Maestro de la Gran Logia Unida de Inglaterra, lo cual fue unánimemente aceptado por los Asambleístas.

Los excelentes resultados que siguieron a la Unión de ambas Fraternidades, en la restauración de la paz y la concordia, así como en el consecuente fortalecimiento de la Institución ha preservado, según Mackey, el método con el cual esta Unión fue obtenida, de las críticas adversas. La Unión fue fruto de una transacción donde se efectuaron mutuas concesiones, entre ambas partes.

Los Artículos de Unión, que constituyen el documento clave del nacimiento de la Gran Logia Unida de Inglaterra, fueron veintiún en número, la mayoría de los cuales están referidos a regular el proceso de transición. Solamente el segundo, el tercero y el cuarto se refieren a las concesiones acordadas respecto al ritual y al sistema de la Masonería Especulativa estipulado en el acuerdo.

Dispone el artículo dos:

Se declara y pronuncia que la pura y Antigua Masonería consiste de tres grados y no más; que son los de Aprendiz Ingresado, Compañero de Oficio y Maestro Masón, incluyendo a la Suprema Orden del Santo Real Arco, pero este artículo no está destinado a evitar alguna logia o capítulo por mantener una reunión en alguna de las Ordenes de Caballería, según las Constituciones de dichas Ordenes.

El Arco Real es reconocido como parte de la más “pura y Antigua Masonería” La Gran Logia de los “Modernos” había sistemáticamente rechazado esta “innovación” de un nuevo grado, por lo cual puede considerarse que los “Antiguos” en este punto obtuvieron una victoria importante.

El artículo tres preceptúa:

Existirá la más perfecta unidad de obligación, de disciplina, de trabajo de las logias, de hacer, pasar y exaltar, instruir y vestir a los hermanos. Así que solo un sistema puro, incontaminado, según los landmarks genuinos y las tradiciones del Oficio, deberá ser mantenido, confirmado y practicado en todo el mundo masónico, desde el día y fecha de la Unión hasta el fin de los tiempos.

En este artículo se declara que los métodos de iniciación e instrucción lo serán de acuerdo a lo que disponen los genuinos landmarks, leyes y tradiciones de la Orden, pero la Gran Logia Unida adoptó los cambios en las “palabras” de los grados que habían introducido los “Modernos” para prevenir el ingreso de los secesionistas en las logias, por lo cual ésta, evidentemente, fue una disposición de compromiso, que tuvo como resultado crear una diferencia entre los Masones Ingleses y los Masones del Continente Europeo. Si bien esta disposición podría ser considerada como una victoria de los “Modernos”, debe considerarse como menor en comparación con la alcanzada por los “Antiguos” en cuanto al reconocimiento del grado del Arco Real.

Por su parte, el artículo cuatro expresa:

Para evitar toda controversia o disputa en las reglas y formas de las puras y genuinas obligaciones y antiguas tradiciones de la masonería, y además unir y atar a la fraternidad entera de masones, con un lazo indisoluble, coinciden en que las obligaciones y formas que tienen desde tiempo inmemorial, serán establecidas, usadas y practicadas, en el Oficio, reconocidas, tomadas y aceptadas por los miembros de ambas fraternidades como las puras y genuinas obligaciones y formas por las cuales la incorporada Gran Logia de Inglaterra y sus logias dependientes en cualquier parte del mundo, serán de obligación; y con el propósito de recibir y comunicar la debida luz, y lograr uniformidad de regulaciones e instrucción ( y en especial en asuntos que no pueden expresarse ni describir por escrito), coincidiendo además que esta comunicación fraternal sea hecha a las Grandes Logias de Escocia e Irlanda, para que autoricen y designen dos o más de sus esclarecidos miembros a estar presentes en la Gran Asamblea en la solemne ocasión de la Unión de las dos dichas fraternidades. Y que los respectivos Grandes Maestres, Grandes oficiales, Past Masters, Vigilantes y Hermanos, que entonces estén presentes, sean solemnemente comprometidos a someterse por las debidas formas y obligaciones (en especial, en asuntos que no pueden ser descriptos o expresados por escrito), en presencia de los antedichos miembros de la Gran Logia de Escocia e Irlanda, que pueda declararse ser reconocidos y conocido que todos están unidos en el mismo solemne compromiso y trabajan bajo la misma ley.

La inclusión en este artículo cuarto que las obligaciones y las formas acordadas han sido aquellas que tienen desde tiempo inmemorial establecidas, usadas y practicadas, en el Oficio, es una referencia a los antiguos usos y costumbres, pero que de hecho se remonta a la fecha de organización de la “Logia de Reconciliación” a que hace referencia el artículo quinto, a la cual se le encomienda la regulación de tales obligaciones y formas.

Pese a lo que dispone este artículo que, como los demás fue redactado el 25 de Noviembre de 1813, las Grandes Logias de Irlanda y de Escocia no estuvieron presentes en la ocasión de que se fundara la Gran Logia Unida. Según se relata en la Historia de la Logia de Edimburgo, la Gran Logia de Escocia demoró mucho tiempo en reconocer la inclusión del Arco Real.

La transacción alcanzada y la forma de instrumentarla sellaron definitivamente cualquier cuestión vinculada con la legalidad o regularidad de las sociedades. El hecho de que el Gran Maestro de la Gran Logia de los “Modernos” no sólo estuviera presente en la instalación del Gran Maestro de los “Antiguos”, sino que además se sometiera a la iniciación de acuerdo al sistema de éstos, hizo que precluyera cualquier reclamación que pudieran formularse mutuamente.
El contexto histórico

El relato efectuado revela el importante rol que tuvo la Casa Real Inglesa en el proceso de consolidación y unificación de la Masonería en Gran Bretaña.

En el tumultuoso período de la Revolución Francesa y las posteriores Guerras Napoleónicas, en el cual todos los gobiernos europeos se estremecieron, la Masonería en Gran Bretaña estuvo a punto de tener que detener sus actividades.

En el año 1799, el gobierno británico, temiendo que los efectos de la Revolución alcanzaran a Gran Bretaña, promovió en el Parlamento una serie de normas que prohibiesen, entre otras, a las sociedades secretas (sindicatos, clubes políticos y otras organizaciones que alteraren el orden social). En este año se dictó la norma conocida como “The Unlawful Societies Act”, que prohibía cualquier reunión de grupos que requiriera de sus miembros brindar un juramento o tomar una obligación.

Escudo y sello de la actual Gran Logia Unida de Inglaterra.

La Francmasonería pudo escapar a esta prohibición poniendo por delante su lealtad con la Dinastía Hannover, testimoniada por la presencia del Gran Maestro en funciones de la Gran Logia de los “Modernos”, el Conde (Earl) de Moira y el Gran Maestro de la Gran Logia de los “Antiguos”, el Duque de Atholl; quienes visitaron al Primer Ministro de tal momento, William Pitt (que no era masón) a fin de plantearle el caso. Le explicaron al ministro que la Masonería era una sostenedora de la ley y de las autoridades constituidas de acuerdo a ésta, destacando que la Sociedad se encontraba, básicamente, envuelta en el trabajo caritativo y filantrópico.

Específicamente, la Masonería fue excluida de las normas de la ley. Pese a ello, cada secretario de logia debía anualmente dar cuentas al Juez de Paz de cada localidad, informando el nombre, edad, profesión y domicilio de cada uno de sus miembros. Esta normativa fue recién derogada por el Parlamento inglés en 1967.

Señalan los relatos que la Corona exigió además que ambas Obediencias debían unificarse. Así comenzó el camino forzoso de reunificación; que, a su vez, estaría explicando la activa participación que tuvieron en dicho proceso el Príncipe de Gales (Príncipe Regente al tiempo de concretarse la Unión) y sus hermanos los Duques de Sussex y de Kent.

Referencias:
Mackey, Albert Gallatin – The History of Freemasonry – Vol. 5.
Mackey, Albert Gallatin – Encyclopedia of Freemasonry and its Kindred Sciences. Publicación Digital de Pietre Stone Review of Freemansory.
Ferrer Benimelli, José Antonio – La Masonería – Alianza Editorial.
Oliynik Anatoli y Spoladore Hercule – Historia do Rito de York – Publicación Digital Ritos Maçônicos Adotados pelo Grande Oriente do Brasil.
Clarke I. R. – The Formation of the Grand Lodge of the Antients – Publicación de Grand Lodge of British Columbia and Yukon.
Castells y Roura – JACOBINISMO Y CONTRARREVOLUCION EN LAS ISLAS BRITANICAS, 1789-1815, Madrid, Ediciones del Orto.
History of Freemasonry – United Grand Lodge of England
Sitio web de la Enoch Lodge No. XI (UGLE) – Publicación en homenaje a Lawrence Dermott.
Sitio web de Phoenix Masonry. Publicación del Acta de Unión de las Grandes Logias Inglesas.
Sitio web de Sussex Masons – History of Freemasonry.

http://www.gadu.org/antologia/las-masonerias-en-el-mundo-contemporaneo/

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