AMIGOS DEL BLOG

miércoles, 30 de enero de 2019

La Cábala práctica

La Cábala práctica

Todo el conocimiento que Dios proporcionó a Israel (a los hombres) está contenido en la Tora (la Ley). Así dice el «Israel penetró el misterio de hohma (La sabiduría divina) y en el Sinaí los israelitas vieron la Gloria de su Rey cara a cara». No obstante, en la Tora deben diferenciarse dos clases de Tablas: las primeras, que emanaron del Árbol de la Vida, pero que Israel, por haber adorado al becerro de oro «fue juzgado indigno de beneficiarse de ellas», y las segundas, que «salieron del costado del Árbol del Bien y del Mal» y fueron las que Moisés, por mandato divino, dio al pueblo.

Las segundas tablas representaban únicamente una manifestación fragmentaria de aquella hohma original, lo que impedía que el hombre «adelantara su mano, tomando del Árbol de la Vida, comiendo de él y viviendo eternamente». En consecuencia, para que el cabalista pudiera tener acceso a hohma, debía buscar con gran celo la verdad que yacía escondida detrás de la letra de las Escrituras. Pero, mucho más importante que eso, era el «cultivar el suelo» de su alma discriminando entre el bien y el mal, y practicando escrupulosamente la ley divina.


Manuscrito del siglo XII conservado en la Biblioteca Nacional de París.

Desgraciadamente, este tipo de auténtica Cábala quedó restringido dentro de unos reducidos grupos de cautos rabinos, mientras que el conocimiento general sólo alcanzó su faceta puramente exotérica. Y la magia, que en todas las épocas fue ritualista, encontró en el complicado formulismo de los cabalistas la codificación de palabras,, gestos y símbolos que necesitaba para su ceremonial. Además, los relatos fantásticos sobre los prodigios que realizaban los iniciados en la Cábala consolidaron la confianza en el poder de la palabra; así se decía que un maestro del siglo XV, el rabí Low de Praga, había fabricado un hombre artificial, un Golem, que cobró vida cuando escribió sobre su frente de arcilla uno de los nombres secretos de Dios.

Con todo esto, la Cábala perdería en Occidente su preciosa carga mística y abandonando su cauce materno se entremezcló con todo tipo de doctrina de sabiduría heterodoxa, que atribuyeron al alfabeto sagrado cabalístico una serie de correspondencias, abarcando desde los principios universales a los procesos alquímicos, pasando por el horóscopo y el Tarot.


Eliphas Lévi, gran admirador de la Cébala

No cabe duda que es inevitable el sentir una cierta admiración al enfrentarse con la Cábala esotérica y contemplar un dogma tan lógico, tan sencillo y, al mismo tiempo, tan absoluto. Se puede comprender, pues, el entusiasmo de Eliphas Lévi cuando dice: «La unión necesaria de las ideas y de los signos, la consagración de las realidades más fundamentales por los caracteres primitivos, la trinidad de las palabras, de las letras y de los números; una filosofía sencilla como el alfabeto, profunda e infinita como el Verbo; teoremas más completos y luminosos que los de Pitágoras; una teología que se resume contando por los dedos; un infinito que puede caber en el hueco de la mano de un niño; diez cifras y veintidós letras, un cuadrado y un círculo; he aquí todos los elementos de la Cábala. ¡Son los principios elementales del Verbo escrito, reflejo de ese Verbo hablado que ha creado el mundo!».

Pero no nos dejemos tentar excesivamente por ese contagioso entusiasmo que, aun cuando sincero, no responde exactamente a la auténtica realidad. La Cábala práctica, esto es aquella que permitiría a sus practicantes acceder a un mundo mágico y dominar las fuerzas de la naturaleza en su beneficio, ha estado siendo ejercitada casi exclusivamente por una interminable lista de falsos cabalistas. Podría decirse que esos supuestos cabalistas trataron de apoderarse de una gigantesca tradición pero se quedaron sólo con sus rudimentos… con sus murmullos, si tenemos en cuenta que la Cábala es, a fin de cuentas, una mística del lenguaje.

Ricardo Bernatan, en su obra La Kabala, da un excelente ejemplo de este hecho, al compararlo «con las Matemáticas que estudian los físicos atómicos y con las que vulgarmente empleamos al hacer la compra diaria». La primera es la auténtica Cábala; la segunda es la que utilizaron los ocultistas renacentistas (y los posteriores) para la fundamentación teórica y litúrgica de sus prácticas.

http://tarotybrujeria.com/la-cabala-practica/

No hay comentarios:

Publicar un comentario