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domingo, 11 de marzo de 2018

EL DIOS VIRACOCHA EN LA MITOLOGIA INCA

EL DIOS VIRACOCHA EN LA MITOLOGIA INCA
Javier Gomez


Doce únicos reyes incas gobernaron aquella perdida civilización hasta que Pizarro, tras su llegada en el año 1532, se deshiciera del último de ellos, Atahualpa. Sin embargo, el más importante de ellos, el que marca el verdadero inicio del reinado inca, fue el noveno,Pachacuti, bajo cuyo gobierno, en el año 1438, comenzaría el Reino de las Cuatro Regiones en el Estado de Tihuantinsuyu.

Hasta entonces la historia de los anteriores gobernantes incas y de como se desarrolló este imperio es difusa y presenta ciertas incoherencias, aunque sí se sabe que su deidad suprema era Inti el dios Sol, de quienes descendían directamente. Fue Pachacuti, el mencionado noveno Inca, quien trasladó la veneración de la deidad suprema a Viracocha, un dios al que conocían como “el anciano del cielo“.
¿Quién era Viracocha? el mito general de la creación del Mundo

Como en tantas otras civilizaciones perdidas, la leyendas se confunden entre las irrealidades mitológicas que contaban los propios andinos, y las que realmente luego transcribieron los cronistas, siendo los principales que relataron su Historia, Sarmiento de Gamboa y Betanzos.

Cuenta la tradición que estos dos autores relataron que Viracocha emergió de las aguas del Lago Titicaca acompañado de sus criados y levantando una gran espuma a su paso (de ahí su nombre proveniente del quechua, “wira” – extensión de mar – y “qucha” – espuma de mar o grasa -). Decidió entonces crear la Humanidad y para ello formó un mundo oscuro habitado por gigantes. Sin embargo, estos gigantes se rebelaron contra él por lo que los convirtió en piedra y, decidido a exterminar cuanto había creado, mandó una inundación que acabó con el mundo.

Los primogénitos habían desaparecido, pero cuentan otras leyendas que Viracocha había creado hombres y mujeres de los que solo sobrevivieron tres, que quedaron envueltos en la más absoluta oscuridad tras el diluvio. Con su ayuda, dio Luz nuevamente a la Tierra ordenando que en el firmamento sobre sus cabezas brillara el Sol, la Luna y las Estrellas. Viracocha, con esta segunda raza de humanos, construyeron y habitaron la ciudad de Tiwanacu y entonces se expandieron por lo que hoy son las tierras del Perú para crear otras ciudades.


Discrepancias entre leyendas

La mayoría de leyendas relacionadas con Viracocha tienen los puntos en común descritos anteriormente en el Mito de la Creación del Mundo, sin embargo, discrepan en el momento de las inundaciones o en la forma de la destrucción del mundo y su posterior expansión.

Sarmiento de Gamboa y Betanzos, por ejemplo, hablan de dos destrucciones: una primera en la que con un diluvio exterminó a los gigantes, y una segunda en la que arrasó con una humanidad corrompida de la que solo quedaron unos pocos supervivientes. Esta segunda destrucción se produjo cuando él llegó a la región de Caxamalca donde desató una columna de fuego que luego él mismo apagó. De ese modo, viendo su poder, los que quedaron lo adoraron como un dios.

Otras leyendas locales hablan de su descendencia. Inti era su hijo, y Mama Quilla y Pachamama sus hermanas, hijas por tanto de Viracocha. Tras la destrucción de la Humanidad, los dos supervivientes a los que dejó vivir fueron Manco Capac, hijo de Inti, y Mama Ocllo, quienes marcharon hacia el norte para fundar la ciudad de Cuzco, capital del imperio inca y fundadores de la civilización.

Incluso el nombre de los hijos de Viracocha se confunde según la leyenda a la que acudamos, pues en otras se dice que éstos fueron Imahmana Viracocha y Tocapo Viracocha, aunque como en la anterior, fueron los descendientes del dios Viracocha quienes fundaron Cuzco.
Últimas consideraciones sobre Viracocha y los incas: los Orejones

Curiosamente a los españoles los consideraron en principio como dioses porque, según Sarmiento de Gamboa, todas las leyendas locales hablaban de Viracocha como “un hombre de mediana estatura, blanco y vestido de una ropa blanca“, aspecto similar a los españoles que llegaron a Cajamarca.


Fueron los descendientes directos de aquellos dos hijos de Viracocha los considerados como auténticos Incas, reyes o bien miembros de la élite real, estirpe que intentaban mantener pura llevando a cabo uniones dentro de la propia familia. La costumbre les distinguía porque según la tradición real debían perforarse los lóbulos de las orejas y ensanchar los agujeros insertando en ellos discos de oro con forma de sol para simbolizar así su origen real y descendencia directa de Viracocha. De ahí el nombre con el que se les conocía: “Orejones“.

https://sobreleyendas.com/2016/09/21/el-dios-viracocha-en-la-mitologia-inca/

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