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jueves, 22 de diciembre de 2016

KAPAK RAYMI

KAPAK RAYMI

La festividad andina del Kapak Raymi se ubica en el solsticio de verano, por el 20 de diciembre. Todas estas celebraciones tienen que ver con la veneración y el respeto sagrado que los andinos mantienen hasta nuestros días, al sol, la pachamama, la luna, las estrellas, el inca y todo lo que conforma el cosmos. Durante el Capac Raymi se celebraba el ritual de paso de los jóvenes incas en su preparación hacia la asunción del poder. Dicho rito constaba de una serie de jornadas, en cada una de las cuales se llevaba a cabo una actividad específica. El huarachicu era una de las actividades rituales organizadas a tales efectos, cuando el Estado proporcionaba a los jóvenes varones su primer huara (paño o taparrabo). Otras actividades, como el corte de cabello, cambio de vestimentas, presentación de los jóvenes a las autoridades estatales, ejercicios de resistencia física (carreras), sacrificios a los huacas, cantos aleccionadores, etc. eran tan importantes como el huarachicu. Por tal razón, y aún pese a la indisoluble relación que entre las diferentes actividades rituales existía, consideramos que no es correcto denominar al rito de paso en su conjunto huarachicu; menos aún denominar al Capac Raymi, la fiesta institucional más <¡’importante para la élite incaica, huarachicu o al huarachicu Capac Raymi.

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Estudiaremos la distribución en el espacio de los principales elementos topográficos y arquitectónicos incluidos en el circuito del rito de paso de los jóvenes orejones. Asimismo, prestaremos particular atención a los huacas intervinientes, a las responsabilidades de los distintos grupos sociales participantes y a las expresiones musicales más relevantes; implicados todos en una representación de poder.

En el Kapak Raymi existía un discurso en el que los significados de los diferentes traslados, composiciones poéticas y musicales, indumentarias y colores definían un ámbito social, el de la elite incaica y en ella sólo el de los Incas de sangre. Como todo discurso ceremonial, el de esta fiesta, y en ella particularmente el del rito de paso de los jóvenes orejones, tenía su fundamento y autorización en un tiempo mítico, un tiempo que se renovaba ritualmente y que permitía justificar una ideología de control social.

El KapaK Raymi, como fiesta institucional, autorizaba la supremacía de la clase dirigente. La Luna, como referente religioso del sector femenino, tenía en esta fiesta una especial participación, sumándose a los cuatro huacas de la administración incaica (Hacedor, Sol, Trueno, Inca) para recibir la mocha o adoración de los jóvenes incas, varones y mujeres, que cumplirían con las exigencias del rito de paso.

En el Kapak Raymi, especialmente para las actividades en torno al rito de paso,

los cronistas coinciden al indicar dos momentos o «tiempos»: uno de preparación y otro de celebración propiamente dicho. El primero, no menos cargado de responsabilidad y ritualidad que el segundo, estaba dedicado a preparar la primera indumentaria y algunos accesorios propios de la parafernalia (títulos sagrados) ceremonial destinados a los jóvenes que habrían de ser presentados ante el poder estatal, para que este autorizara su participación en las actividades del rito de paso. Tales preparativos eran responsabilidad de los respectivos linajes. Esta indumentaria básica, aportada por los familiares de los jóvenes, era sustituida en los sucesivos momentos de la fiesta por aquella que aportaba el Estado a través de sus mayores exponentes de clase: El Sol, Huanacauri y el Inca.

Como en toda fiesta institucionalizada, el Hacedor, el Trueno y el Sol eran los

huacas que compartían representatividad simbólica con el Inca durante el Kapak Raymi. Aunque, como dijimos, la Luna se sumaba en esta ocasión como huaca representante del sector femenino de élite, que igualmente cumplía el rito de paso, era Huanacauri el huaca que autorizaba las actividades de la celebración.

El arco iris, «al cual los naturales llaman huanacauri» (Sarmiento de Gamboa

[1572: Cap. XII]; 1988:56), fue el elemento que determinó la principal articulación en el curso de los acontecimientos míticos y sacralizó el lugar como referente de una nueva realidad espacial, como mojón religioso en una nueva administración territorial. Al ver el arco iris en la cumbre del Huanacauri, dijo Manco Capac: «¡Tened aquello [el arco iris] por buena señal que no será el mundo más destruido por agua! ¡Lleguemos allá, y desde allí escogeremos dónde hemos de fundar nuestro pueblo!. (...) Antes que llegasen a lo alto (...), vieron una huaca (...) junto al arco (...). Llegado Ayar Uchu a la estatua o huaca, con grande ánimo se asentó sobre ella, preguntándole qué hacía allí (...) [y] quedó convertido en piedra» (Sarmiento de Gamboa [1572: Cap. XII]; 1988:56)27. Es curioso que un fenómeno atmosférico como el arco iris, que los andinos consideraban peligroso mirar e incluso señalar con el dedo por creer que su aparición era posible causa de enfermedades o desastres.

Tres manifestaciones musicales específicas mencionan los cronistas para el Kapak Raymi: el Taqui Huari, el Taqui Coyo y el Huallina.

Las danzas

Taqui Huari. La transmisión oral y los cantos aleccionadores

El Taqui Coyo - Aucayo o el concepto de riqueza en una danza

La danza como símbolo de riqueza

Una danza y la concepción andina del espacio

WARMI PACHA / KAPAK RAYMI – TIEMPO FEMENINO.

Es el clímax de los tiempos femeninos, ocurre en el solsticio del mes de diciembre, cuando el sol “vierte” sus rayos “perpendicularmente” sobre el Trópico de Capricornio, que ha sido tomada en cuenta como el momento en que el sol “está en el Sur”. Este tiempo es completamente femenino y hasta nuestros días es llamado como Warmi-Pascua, una pascua femenina.

En este tiempo, los padres y madres de nuestras comunidades acostumbraban a seleccionar los destinos de los hijos e hijas de acuerdo a las destrezas y habilidades que habían demostrado en sus primeros años de vida, desde antes de su concepción hasta aproximadamente seis o siete años de edad. Era el tiempo del Mushuk-Wara, es decir los varones recibían su primer “pantalón”, porque hasta ese entonces eran vestidos con anaco, y las mujeres su primera “cinta” para el pelo, lo que indicaba el inicio de un nuevo ciclo en sus vidas. A partir de ese momento iniciarían a perfeccionarse en las habilidades y destrezas que hasta ese entonces habían demostrado tener mayor inclinación en sus juegos, imitaciones, gustos, comidas y otros.

En nuestras chakras, desde mediados de noviembre e inicios de diciembre, de acuerdo al tiempo en que hayamos sembrado y cuando las plantas de maíz llegan aproximadamente a los 10 cm. de altura, procedemos al primer deshierbe que consiste en limpiar con azadón todas las malas hierbas que hayan crecido alrededor de las plantas. Algunas familias, previo al deshierbe con azadón, realizamos el wachu aysay, que es romper cuidadosamente los surcos con la yunta y el arado para facilitar el trabajo con el azadón.

Para este trabajo en la víspera preparamos las herramientas, la comida y la chicha. Al día siguiente muy por la mañana, muchas veces antes del alba, nos dirigimos a la chakra. Los mayores, antes de iniciar el deshierbe, siempre se sacan el sombrero y musitan en voz alta oraciones como las señaladas anteriormente. Si no hacemos ninguna plegaria por lo menos nos santiguamos respetuosamente.

Durante es deshierbe es necesario tener mucho cuidado para no dañar a las plantas y eliminar solamente las hierbas que perjudican la chakra. Para el deshierbe seleccionamos un día del cuarto menguante y que el día tenga mucho sol, para que las hierbas no benéficas no vuelvan a revivir y multiplicarse de nuevo.

En el tiempo del solsticio de diciembre, hasta hace unos 20 años, existía una gran fiesta que consistía en bailar en círculo, como en el Inti Raymi, pero en esta ocasión sin disfraces durante la noche de la "Misa de Gallo" (24 de diciembre). Igualmente en estos tiempos de baile existieron las peleas rituales entre las comunidades del sur con las del norte, entre las comunidades de arriba y las comunidades de abajo y las comunidades del este y las comunidades del oeste. Esta celebración, que bien puede ser considerada como el Inti Raymi Menor fue prohibida por las autoridades porque "atentaba contra el orden dentro de la ciudad de Otavalo".

En la actualidad esta celebración andina ha sido absorbida casi en su totalidad por la fiesta consumista moderna de la navidad.

Sintetizado por: Luís De la Torre – Diciembre de 2008

http://qapaqraymi.es.tl/HISTORIA.htm

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