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sábado, 16 de febrero de 2013

LOS MISTERIOS FUERON TRANSMITIDOS


LOS MISTERIOS FUERON TRANSMITIDOS 

Los Misterios fueron transmitidos de generación en generación durante los siguientes 350 años, mientras sobrevivió el reino de Judá. 

En 586 A. de C. la ciudad de Jerusalén fue destruida por Nabucodonosor, y el pueblo conducido en cautiverio a Babilonia. Los Misterios quedaron interrumpidos durante la cautividad, y no parece probable que se hayan trabajado con seriedad durante los cincuenta años con el exilio. Sin embargo, la sucesión de Maestros Instalados quedó intacta, y cuando el pueblo regresó de Babilonia a reconstruir el templo, también intentaron reconstruir los ritos de iniciación. 

Foto: LOS MISTERIOS FUERON TRANSMITIDOS 
 Los Misterios fueron transmitidos de generación en generación durante 
los siguientes 350 años, mientras sobrevivió el reino de Judá. En 586 
A. de C. la ciudad de Jerusalén fue destruida por Nabucodonosor, y el 
pueblo conducido en cautiverio a Babilonia. Los Misterios quedaron 
interrumpidos durante la cautividad, y no parece probable que se hayan 
trabajado con seriedad durante los cincuenta años con el exilio. Sin 
embargo, la sucesión de Maestros Instalados quedó intacta, y cuando el 
pueblo regresó de Babilonia a reconstruir el templo, también 
intentaron reconstruir los ritos de iniciación. Aquí es donde 
encontramos los hechos que fundamentan la tradición de la tercera o 
Gran y Real Logia; pues Zorobabel, el príncipe de Judá, y Josué, el 
Sumo Sacerdote, fueron en gran parte, los realizadores de este trabajo 
de restauración y renovación. La misma dificultad se presentó después, 
ya que no se permitió nunca poner los rituales por escrito; una vez 
más fue necesario confiar a la memoria la mayor parte de la tradición, 
y sólo unos cuantos pudieron haber recordado los trabajos efectuados 
en los días previos a la cautividad. Sin embargo, tuvieron éxito al 
reconstruir los ritos con aceptable exactitud, aunque una vez más la 
historia tradicional sufrió desfiguración a causa de ser recordada 
imperfectamente. Tal es la historia de esta línea de sucesión que 
finalmente halló su camino a los Colegios Romanos, primero por 
descendencia directa de las enseñanzas del Rey Numa, luego, por la 
migración de los ritos de Attis y Sibeles a Roma por el año 200 A. de 
C., y de nuevo trasladada por medio de los soldados de Vespasiano y 
Tito que retornaban a Roma. De estos Colegios fue transmitida con 
notable aproximación en sus detalles esenciales hasta nuestras 
modernas Logias. Además de los tres grados de la Masonería que 
formaron la estructura principal de los Misterios Judíos, hubo también 
otras tradiciones Masónicas transmitidas desde Egipto. Lo que ahora es 
el Santo Real Arco tenía su lugar en el trabajo, en tanto que las 
ideas contenidas en lo que ahora llamamos el grado Mark estaban 
asociadas con el grado 2, igual que el Arco lo estaba con el grado 3. 
Aunque en el trabajo inglés el período del Arco se representa como el 
de Zara babel y el Segundo Templo, los Capítulos irlandeses ligan toda 
la leyenda a los días del Rey Josué, mientras que el Real Arco de 
Enoch, que difiere considerablemente en cuanto a detalle, aunque la 
simbología tenga el mismo significado y propósito, sea descrita como 
perteneciente a los días del Rey Salomón. Es digno de notarse la 
ausencia de un período fijo como indicador de que el marco histórico 
solamente tiene una importancia secundaria, y que el principal 
propósito del grado es transmitir instrucción simbólica. La tradición 
de los Misterios fue transmitida de siglo en siglo, hasta que la 
hallamos entre los esenios, quienes parecen haber heredado ritos 
caldeos. Fue en esta escuela donde el discípulo Jesús vivió en 
preparación para Su ministerio, después de recibir una elevada 
iniciación en los verdaderos Misterios de Egipto. Los esenios habían 
heredado entre otros ritos caldeos lo que posteriormente se conoció 
como eucaristía mitraica, la ceremonia del pan, el vino y la sal, que 
como ya veremos, fue transmitida a través de los tiempos hasta que fue 
incorporada al moderno grado de la Rosacruz del Imperio de Aquí. La 
consagración de esos elementos era o es maravillosa, aunque no haya un 
descendimiento de la Divina Presencia tan pleno como en el 
correspondiente ritual de Amen en el antiguo Egipto. Sin embargo, 
parece probable que el Señor Cristo tomara la cena mitraica como base 
de Su santa eucaristía y mientras conservaba el antiguo simbolismo de 
los elementos los cambiaba en Su propio vehículo especial, simbolizado 
como Su Cuerpo y Sangre; el más íntimo y más cercano de todos los 
sacramentos conocidos por el hombre. La eucaristía mitraica puso al 
adorador en contacto íntimo con la Vida divina; la cena mística de la 
Rosacruz alza al Príncipe Soberano hasta ponerlo en una maravillosa 
unión con Cristo, el Señor del amor; en el ritual de Amen los HH 
reverenciaban a todo el que tomaba parte del sacramento diciendo "Tú 
eres Osiris". La santa eucaristía de la Iglesia Cristiana es la última 
y más maravillosa de todas, pues en ella recibimos a El, el Señor del 
Amor, y la sagrada Hostia es tan precisa y plenamente Su vehículo como 
lo fue el cuerpo de Jesús en Palestina hace dos mil años. Es muy 
probable que El tomara el sacramento existente, que era celebrado 
regularmente en la comunidad esenia, y lo transformó en otra más santa 
eucaristía, la cual ha convertido en la gloria de Su Iglesia, de 
generación en generación. CABALlSMO Con el tremendo ímpetu debido a la 
venida del Señor, los Misterios recibieron una mayor inspiración de la 
que habían tenido desde los días de Moisés. Parte de la enseñanza 
mística de ellos pasó después a la forma escrita, y en la Cábala 
encontramos fragmentos del conocimiento simbólico que fue antes 
propiedad exclusiva de los iniciados. Tan grandes son las semejanzas 
entre ciertas de las doctrinas de la Cábala y las de los anteriores 
grados de la Masonería que se ha supuesto que los estudiantes de 
Cábala fueron los que introdujeron la Masonería especulativa a nuestra 
Masonería moderna. El estudiante de ocultismo no sustenta este 
criterio, pues sabe que nuestros rituales especulativos pertenecen en 
sustancia a un pasado que queda mucho más allá del siglo dieciocho, y 
que ellos perpetúan la tradición de los judíos quienes la derivaron de 
los Misterios de Egipto. El ve en la literatura de la Cábala una 
porción exotérica escrita de las otras enseñanzas que pertenecen a los 
judíos, aunque transmitidas por una línea independiente que puede, sin 
embargo, haber cruzado la de nuestra propia Masonería y, hasta cierto 
punto, influenciarla en días posteriores. Hay mucho en la Cábala que 
aclara nuestras ceremonias y símbolos, y un estudio de Teosofía 
Cabalística puede ser provechoso e interesante para el Masón. Un 
brevísimo sumario es lo más que podemos intentar aquí. La literatura 
de la Cábala representa un desarrollo de muchos siglos bajo la 
influencia de muchos tipos de pensamiento -judío, gnóstico, 
neoplatónico, griego, árabe y hasta persa- y nunca ha sido 
completamente traducido a ninguna lengua europea. Consiste en ciertos 
grandes textos escritos en hebreo y arameo, y un cúmulo de comentarios 
sobre ellos, compilados por judíos de muchas partes y épocas. Los más 
importantes textos son el Sepher Yetzirah, que explica el significado 
místico que se oculta bajo el alfabeto hebreo, y erige un vasto 
sistema de especulación mística y oculta sobre las combinaciones y 
colaboración de sus varias letras; y el Sepher ha Zohar, o Libro del 
Esplendor, que es un mosaico de historia y leyenda, de fábula y de 
realidad, de misticismo y fantástica especulación que, como toda esa 
literatura, contiene valiosas gemas de sabiduría oculta escondidas en 
una porción de desperdicios. Ambos libros pretenden venir del siglo 
dos A. de C., mas en realidad no fueron escritos sino hasta un período 
posterior, el primero terminado por el siglo X, y por el siglo XIII el 
otro. Llegaron a ser conocidos de la gente culta de Europa allá por el 
tiempo en que la Masonería especulativa empezaba a surgir a la luz del 
día (o sea por el siglo XVII) a través de varias obras latinas, siendo 
la principal de éstas Kabbala Denudata, del Barón Knorr von Rosenroth, 
el Aedipus Aegiptiacus de Athanasius Kircher, De Arte Cabalística de 
Reuchlin y una traducción latina del Yetzirah. Como el H. A. E. Waite, 
nuestra principal autoridad en este campo ha señalado: La tradición 
escrita judía presupone, de principio a fin, una tradición que no se 
transmitió por escrito. El Zohar, por ejemplo, que es su principal 
monumento, hace referencia por todas partes a un gran cuerpo de 
doctrina como si fuera algo perfectamente bien conocido por el círculo 
de iniciación para el cual fue dedicada tal obra. El esquema de este 
cuerpo de doctrina nos ha llegado en el simbolismo de la Masonería, 
aunque por una línea bien diferente; y en la Cábala podemos hallar una 
guía para mucho de la que está oscuro en nuestros rituales modernos. 
LA ESPIRITUALlZACION DEL TEMPLO Dos conceptos místicos hallados en el 
Zohar se relacionan directamente con nuestro tema: la 
espiritualización del templo del Rey Salomón, y la doctrina de, la 
palabra perdida. Ambas tienen sus raíces en los Misterios egipcios, 
como ya se ha visto. El templo del Rey Salomón formaba la base física 
de una vasta estructura de especulación e investigación místicas; pues 
se decía que sus dimensiones guardaban una proporción con las del 
Universo, y todos los objetos sagrados que contenía sus 
interpretaciones macrocósmicas. El Shekinah o divina gloria que 
irradiaba el más interno santuario, el Santo de los Santos, se 
interpretaba no solo como la divina Presencia que santificaba al 
templo visible, sino como Dios inmanente en Su universo y morando en 
lo interno del corazón del hombre. Más aún la idea de los judíos de 
que algún día el templo debería ser reconstruido está en sí misma 
espiritual izada y transformada, y fue tomada como una alegoría del 
logro de la perfección divina en el hombre y el universo. Los judíos 
cuya rica mente oriental se deleitaba en exuberantes, y complejas 
alegorías, concibieron una verdadera ciudad y templos, de la cual el 
del Rey Salomón era solamente el símbolo; templos y palacios, cada uno 
relacionado con un diferente aspecto plano de la Naturaleza y formando 
un intrincado sistema de reflejos y correspondencias. El prototipo de 
toda esta riqueza de simbolismo se encuentra en los Misterios de 
Egipto, en los que las proporciones de la gran pirámide eran 
estudiadas como emblemáticas de las proporciones del Universo, y 
contenían vasta reserva de conocimiento oculto y astronómico. Los 
judíos aplicaron al templo del Rey Salomón lo que sabían del sistema 
egipcio, reflejando la sabiduría de Egipto por medio del espejo de su 
temperamento ardiente y poético, de donde alguna porción pasó a la 
literatura escrita y exotérica, y también fue transmitida en las 
Logias secretas de la Masonería. ALCOSERI 
https://groups.google.com/group/secreto-masonico

Aquí es donde encontramos los hechos que fundamentan la tradición de la tercera o Gran y Real Logia; pues Zorobabel, el príncipe de Judá, y Josué, el Sumo Sacerdote, fueron en gran parte, los realizadores de este trabajo de restauración y renovación. 

La misma dificultad se presentó después, ya que no se permitió nunca poner los rituales por escrito; una vez más fue necesario confiar a la memoria la mayor parte de la tradición, y sólo unos cuantos pudieron haber recordado los trabajos efectuados en los días previos a la cautividad. Sin embargo, tuvieron éxito al reconstruir los ritos con aceptable exactitud, aunque una vez más la historia tradicional sufrió desfiguración a causa de ser recordada imperfectamente. 

Tal es la historia de esta línea de sucesión que finalmente halló su camino a los Colegios Romanos, primero por descendencia directa de las enseñanzas del Rey Numa, luego, por la migración de los ritos de Attis y Sibeles a Roma por el año 200 A. de C., y de nuevo trasladada por medio de los soldados de Vespasiano y Tito que retornaban a Roma. De estos Colegios fue transmitida con notable aproximación en sus detalles esenciales hasta nuestras modernas Logias. Además de los tres grados de la Masonería que formaron la estructura principal de los Misterios Judíos, hubo también otras tradiciones Masónicas transmitidas desde Egipto. Lo que ahora es el Santo Real Arco tenía su lugar en el trabajo, en tanto que las ideas contenidas en lo que ahora llamamos el grado Mark estaban asociadas con el grado 2, igual que el Arco lo estaba con el grado 3. 

Aunque en el trabajo inglés el período del Arco se representa como el de Zara babel y el Segundo Templo, los Capítulos irlandeses ligan toda la leyenda a los días del Rey Josué, mientras que el Real Arco de Enoch, que difiere considerablemente en cuanto a detalle, aunque la simbología tenga el mismo significado y propósito, sea descrita como perteneciente a los días del Rey Salomón. 

Es digno de notarse la ausencia de un período fijo como indicador de que el marco histórico solamente tiene una importancia secundaria, y que el principal propósito del grado es transmitir instrucción simbólica. 

La tradición de los Misterios fue transmitida de siglo en siglo, hasta que la hallamos entre los esenios, quienes parecen haber heredado ritos caldeos. Fue en esta escuela donde el discípulo Jesús vivió en preparación para Su ministerio, después de recibir una elevada  iniciación en los verdaderos Misterios de Egipto. 

Los esenios habían heredado entre otros ritos caldeos lo que posteriormente se conoció como eucaristía mitraica, la ceremonia del pan, el vino y la sal, que como ya veremos, fue transmitida a través de los tiempos hasta que fue incorporada al moderno grado de la Rosacruz del Imperio de Aquí. 

La consagración de esos elementos era o es maravillosa, aunque no haya un descendimiento de la Divina Presencia tan pleno como en el correspondiente ritual de Amen en el antiguo Egipto. Sin embargo, parece probable que el Señor Cristo tomara la cena mitraica como base de Su santa eucaristía y mientras conservaba el antiguo simbolismo de los elementos los cambiaba en Su propio vehículo especial, simbolizado como Su Cuerpo y Sangre; el más íntimo y más cercano de todos los sacramentos conocidos por el hombre. 

La eucaristía mitraica puso al adorador en contacto íntimo con la Vida divina; la cena mística de la Rosacruz alza al Príncipe Soberano hasta ponerlo en una maravillosa unión con Cristo, el Señor del amor; en el ritual de Amen los HH reverenciaban a todo el que tomaba parte del sacramento diciendo "Tú eres Osiris". La santa eucaristía de la Iglesia Cristiana es la última y más maravillosa de todas, pues en ella recibimos a El, el Señor del Amor, y la sagrada Hostia es tan precisa y plenamente Su vehículo como lo fue el cuerpo de Jesús en Palestina hace dos mil años. 

Es muy probable que El tomara el sacramento existente, que era celebrado regularmente en la comunidad esenia, y lo transformó en otra más santa eucaristía, la cual ha convertido en la gloria de Su Iglesia, de generación en generación. 

CABALlSMO 

Con el tremendo ímpetu debido a la venida del Señor, los Misterios recibieron una mayor inspiración de la que habían tenido desde los días de Moisés. Parte de la enseñanza mística de ellos pasó después a la forma escrita, y en la Cábala encontramos fragmentos del conocimiento simbólico que fue antes propiedad exclusiva de los iniciados. Tan grandes son las semejanzas entre ciertas de las doctrinas de la Cábala y las de los anteriores grados de la Masonería que se ha supuesto que los estudiantes de Cábala fueron los que introdujeron la Masonería especulativa a nuestra Masonería moderna. 

El estudiante de ocultismo no sustenta este criterio, pues sabe que nuestros rituales especulativos pertenecen en sustancia a un pasado que queda mucho más allá del siglo dieciocho, y que ellos perpetúan la tradición de los judíos quienes la derivaron de los Misterios de Egipto. El ve en la literatura de la Cábala una porción exotérica escrita de las otras enseñanzas que pertenecen a los judíos, aunque transmitidas por una línea independiente que puede, sin embargo, haber cruzado la de nuestra propia Masonería y, hasta cierto punto, influenciarla en días posteriores. 

Hay mucho en la Cábala que aclara nuestras ceremonias y símbolos, y un estudio de Teosofía Cabalística puede ser provechoso e interesante para el Masón. Un brevísimo sumario es lo más que podemos intentar aquí. La literatura de la Cábala representa un desarrollo de muchos siglos bajo la influencia de muchos tipos de pensamiento -judío, gnóstico, neoplatónico, griego, árabe y hasta persa- y nunca ha sido completamente traducido a ninguna lengua europea. 

Consiste en ciertos grandes textos escritos en hebreo y arameo, y un cúmulo de comentarios sobre ellos, compilados por judíos de muchas partes y épocas. Los más importantes textos son el Sepher Yetzirah, que explica el significado místico que se oculta bajo el alfabeto hebreo, y erige un vasto sistema de especulación mística y oculta sobre las combinaciones y colaboración de sus varias letras; y el Sepher ha Zohar, o Libro del Esplendor, que es un mosaico de historia y leyenda, de fábula y de realidad, de misticismo y fantástica especulación que, como toda esa literatura, contiene valiosas gemas de sabiduría oculta escondidas en una porción de desperdicios. 

Ambos libros pretenden venir del siglo dos A. de C., mas en realidad no fueron escritos sino hasta un período posterior, el primero terminado por el siglo X, y por el siglo XIII el otro. Llegaron a ser conocidos de la gente culta de Europa allá por el tiempo en que la Masonería especulativa empezaba a surgir a la luz del día (o sea por el siglo XVII) a través de varias obras latinas, siendo la principal de éstas Kabbala Denudata, del Barón Knorr von Rosenroth, el Aedipus Aegiptiacus de Athanasius Kircher, De Arte Cabalística de Reuchlin y una traducción latina del Yetzirah. Como el H. A. E. Waite, nuestra principal autoridad en este campo ha señalado: La tradición escrita judía presupone, de principio a fin, una tradición que no se transmitió por escrito. 

El Zohar, por ejemplo, que es su principal monumento, hace referencia por todas partes a un gran cuerpo de doctrina como si fuera algo perfectamente bien conocido por el círculo de iniciación para el cual fue dedicada tal obra. El esquema de este cuerpo de doctrina nos ha llegado en el simbolismo de la Masonería, aunque por una línea bien diferente; y en la Cábala podemos hallar una guía para mucho de la que está oscuro en nuestros rituales modernos. 

LA ESPIRITUALlZACION DEL TEMPLO 

Dos conceptos místicos hallados en el Zohar se relacionan directamente con nuestro tema: la 
espiritualización del templo del Rey Salomón, y la doctrina de, la palabra perdida. 

Ambas tienen sus raíces en los Misterios egipcios, como ya se ha visto. El templo del Rey Salomón formaba la base física de una vasta estructura de especulación e investigación místicas; pues se decía que sus dimensiones guardaban una proporción con las del Universo, y todos los objetos sagrados que contenía sus interpretaciones macrocósmicas. 

El Shekinah o divina gloria que irradiaba el más interno santuario, el Santo de los Santos, se interpretaba no solo como la divina Presencia que santificaba al templo visible, sino como Dios inmanente en Su universo y morando en lo interno del corazón del hombre. Más aún la idea de los judíos de que algún día el templo debería ser reconstruido está en sí misma espiritual izada y transformada, y fue tomada como una alegoría del logro de la perfección divina en el hombre y el universo. 

Los judíos cuya rica mente oriental se deleitaba en exuberantes, y complejas alegorías, concibieron una verdadera ciudad y templos, de la cual el del Rey Salomón era solamente el símbolo; templos y palacios, cada uno relacionado con un diferente aspecto plano de la Naturaleza y formando un intrincado sistema de reflejos y correspondencias. El prototipo de toda esta riqueza de simbolismo se encuentra en los Misterios de Egipto, en los que las proporciones de la gran pirámide eran estudiadas como emblemáticas de las proporciones del Universo, y contenían vasta reserva de conocimiento oculto y astronómico. Los judíos aplicaron al templo del Rey Salomón lo que sabían del sistema egipcio, reflejando la sabiduría de Egipto por medio del espejo de su temperamento ardiente y poético, de donde alguna porción pasó a la literatura escrita y exotérica, y también fue transmitida en las Logias secretas de la Masonería. 

ALCOSERI 

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