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miércoles, 21 de junio de 2017

Experimento Edén: Anunnaki, Lu.Lus y Nefilim

Experimento Edén: Anunnaki, Lu.Lus y Nefilim
Juan Schreiber

Los mitos ancestrales y textos sagrados originales de prácticamente todas las culturas coinciden en resaltar la ascendencia “celestial” de la Humanidad en general y, más acusadamente, de ciertas “élites” “escogidas” en su seno. Precisamente en ellos se basa toda la elaborada teología y supe ideología que enaltece a unos pueblos, etnias y estirpes o linajes “selectos y tocados por un poder superior” sobre los restantes “simples mortales terrenales”, no mezclados con los “dioses”. Y, como es de esperar, cada comunidad cree firmemente o es indoctrinada a pensar que “ellos” son los “predilectos” y todos los demás no, claro. Esta es la piedra angular justificadora del insaciable ímpetu avasallador y la estructura política y social de todos los viejos y modernos sistemas de dominación y opresión, de forma más o menos explícita o hipócrita, consciente o inconsciente, primaria o intelectualizada. 

Actualmente, desde las tribunas y cátedras del “saber oficial”, suele tratar de explicarse tan ancestral y arraigada pulsión de los individuos y grupos humanos como algo “natural e inevitable”, cual el “Lado Oscuro” o peaje a pagar por el valioso trofeo de la inteligencia y la imaginación creativas y procesadoras de sueños, símbolos y abstracciones, obtenido a lo largo de nuestra ardua evolución a partir de los homínidos... Pero, muy bien oculta tras esta acomodaticia y fácil fachada justificadora, bien puede esconderse una Verdad mucho más fascinante y, a la par, profundamente perturbadora... Lo que no sería de extrañar, pues sabemos que “la Realidad siempre supera a la Ficción”... Intentaremos adentrarnos más allá de los velos y la bruma del olvido, el Tiempo, el disfraz, la fábula y las nuevas vendas del paradigma estrictamente mecanicista, atisbando con la trémula pero persistente antorcha de la razón y la intuición..., con rigor, pero manteniendo la mente abierta. 

Según múltiples restos arqueológicos antiquísimos y dichos libros e iconografías primordiales, las diversas razas humanas proceden de los “Elhoim”, también denominados por otras fuentes “Anunnaki”, “Zalmoxitas”, “Dioses-Serpentinos”, “Dioses-Dragones”, “Divinas Sierpes” y muchos otros nombres, ligados a cada diferente tradición religioso-cultural.

Hablamos de relatos orales, escritos, ideográficos, jeroglíficos o visuales, grabados en tablillas, piedras, estolas, frisos, paredes cavernarias o templos majestuosos de hasta 15000 años atrás – (no, no es un error, consulten si desean comprobarlo los conmocionadores hallazgos de los yacimientos arqueológicos de Gobleki Tepe, en el kurdistán turco, y otros de análoga índole) –. Y mucho más, si incluimos el arte rupestre del Paleolítico, repartidos por muy variados y lejanos puntos de todas las regiones del planeta, pero muy concentrados en torno al legendario enclave del supuesto “primer contacto” con los “Seres de los Cielos”, algún lugar indeterminado entre el sureste de las presentes fronteras turcas, en plena Meseta de Anatolia, cerca de la asimismo mítica y misteriosa ciudad de Sanliurfa, la antigua Ur de donde procedía Abraham, hasta Oriente Medio, en el equivalente a Israel, Egipto e Irak (la histórica sede de Babilonia y Sumeria), así como la Meseta de Irán.

Todos ellos proclaman sin ambages, por más que se halle mixtificado, seguramente exagerado y poetizado por el lenguaje mágico-religioso alegórico, épico y simbolista, que determinadas “líneas de sangre” o “linajes predilectos” de los “dioses” – a los que llamaremos “Nefilim” (del término hebreo original, el cual se traduce por “descendidos o caídos de los Cielos”), son el producto de la unión carnal o mestizaje entre unos enigmáticos y poderosos “ángeles o enviados al servicio de los dioses”, y las “hijas de los hombres, a las cuales vieron hermosas, tomando de entre ellas a las que gustaron” (en la versión bíblica del Antiguo Testamento: Génesis 6, 2-3).

Los misteriosos “amantes celestiales” son denominados “Igigi” en Sumer, “Vigilantes u Observadores” en los documentos judíos, “Grigori” o “Guardianes” entre los griegos, pero casi siempre predominantemente masculinos. Aunque en algunos de los documentos de las tradiciones sumerias, faraónicas y del Extremo Oriente, tanto chinas, hindúes como japonesas, al igual que en los de las grandes civilizaciones precolombinas ya extintas o completamente decadentes al llegar las tropas españolas al Nuevo Continente, también aparecen potentes “diosas fecundadoras del más elevado rango” –. Por otro lado, todos ellos, pese a sus fuertes variaciones culturales, vuelven a ponerse de acuerdo en otro punto esencial: Los hipotéticos “visitantes” eran extraordinariamente altos, muy fuertes – como “entre veinte y treinta o más hombres” –, dotados de ciertos poderes psíquicos – o “mágico-divinos/infernales”, en función del punto de vista de sus autores primitivos – y “descendieron de los Cielos o las Estrellas”.

Además, poseían armas destructoras de increíble alcance y potencia y vehículos voladores. Asimismo, frecuentemente son representados o descritos desarrollando extrañas y sofisticadas “operaciones médicas” o “manipulaciones biológicas” (“Vasos de Vida”, etc...), sobre determinados humanos escogidos... Lo que hoy nosotros llamaríamos “ingeniería genética” o algo semejante, lo que explica que pudiesen fertilizar a otra especie completamente diferente engendrando híbridos viables adecuados a su desconocido interés y necesidades... Por último, destaca otro factor común: Estos seres – sin duda estimados, adorados, obedecidos y venerados como “dioses creadores/generadores” o temidos cual “demonios destructivos, vengadores y justicieros” a causa de su impresionante tecnología y superior psiquismo por unos pueblos nativos infinitamente más atrasados, toscos y primarios – son siempre de naturaleza vagamente reptiliana o anfibia, aunque “emplumados” y lactantes.

O sea, a la luz de los conocimientos científicos evolutivos modernos, el razonable resultado de un prolongado y exitoso progreso biogenético de cientos de millones de años a partir de algunos tipos de dinosaurios bípedos cazadores en manadas y provistos de un primer atisbo de lenguaje sónico e infrasónico, como los velociraptors o algo similar.

Un curso más que aceptable si uno o dos grandes impactos meteóricos no lo hubieran impedido en nuestra propia Tierra a finales del Cretácico. Una vez engendradas las estirpes de “los selectos o híbridos”, los divinizados “extraños” les consagraron como los líderes religiosos, militares y políticos de las comunidades humanas, transfiriéndoles una limitada y ritualizada parte de su Legado, en verdad conocimientos psíquicos, sociológicos y científico-tecnológicos disfrazados de más o menos elaborados métodos, técnicas, rituales y ceremoniales religiosos y “esotérico-iniciáticos”..., y encargándoles gobernar a los demás “terrenales” no “bendecidos por la sangre y la sabiduría de los dioses” en Su Nombre.

Tras milenios de maniobras, intervenciones directas revestidas de “prodigios” o “milagros”, unas veces pacíficos, didácticos y constructivos y otras castigadores, violentos y aniquiladores, provocando inclusive colosales cataclismos – en particular un Gran Diluvio que casi aniquila a toda la incipiente Humanidad y sus propios “mestizos predilectos”, recogido de un modo u otro en todas las crónicas mitológicas del remoto pasado – así como bastantes y en ocasiones salvajes intrigas, luchas, alianzas, traiciones, batallas y sangrientas guerras entre ellos, en las que arrastran a las diversas tribus y reinos erigidos bajo su inspiración “sobrenatural”, se retiran, desaparecen de la primera plana del escenario terrestre, al menos en apariencia... Y, desde entonces, las estirpes Nefilim se propagan, desde las regiones antes indicadas – sede y anfiteatro de las primeras grandes Civilizaciones – emigran hacia el Norte y el Oeste y, desde el Oriente de Europa, a toda Asia, Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica. 

Estos supuestos hechos habrían acontecido en un periodo aproximado entre 15,000 y 6,000 años antes de nuestra Era.

Pero todavía queda algo mucho más grandioso, en cierto modo terrible y sorprendente... 
  
Otro conjunto de referencias y fuentes de procedencia o inspiración en tradiciones orales, chamánicas y mágico-religiosas aún más primigenias – que se adentran en la plena penumbra muy anterior a la escritura del Neolítico y la misma Edad de Piedra, representan o narran que una enorme cantidad de milenios antes del “pequeño desliz y sus innumerables consecuencias” de los Annunaki-Elhoim con las más hermosas y supongo sensuales y receptivas mujeres de nuestra especie, esta misma, como entidad biológica definida, no sería más que el resultado de un Gran Experimento de estos “dioses procedentes de los Cielos” – . Un experimento cuya primera sede es llamado “Éden”, “Edén”, “Paraíso”, “Jardín del Paraíso” o “Edad de Oro”, por citar únicamente las fuentes más cercanas a nuestra civilización occidental –. Tal “recinto del origen” es denominado de variopintas formas, pero quizá la palabra “Jardín” sea, a la postre, la más adecuada, en el sentido de una granja/parque natural-laboratorio. La hibridación recombinante compleja de ADN entre el genoma de un homínido precursor y el propio material genético de los “Anunnaki” o la avanzada biotecnología extraterrestre que fuese, daría lugar a las primeras líneas genéticas humanas en nuestra más remota Historia antes de la Historia oficialmente registrada. Sería – por tanto – extremadamente previa al Gran Diluvio, cataclismo geoclimático de génesis no bien conocida pero relacionada con los enfrentamientos ulteriores entre los “dioses”, asimismo compartido en las tradiciones multiculturales de todo el Globo.

Por lo que se puede deducir del examen minucioso de todos esos relatos o crónicas mixtificadas y deformadas por el tiempo, los intereses, ambiciones y la lógica ignorancia supersticiosa primitiva de su auténtico significado, podemos estimar que la llegada de esos “Visitantes” se situaría en torno a los 450,000-400,000 años antes de nuestro presente.

No hay más que acudir a las tablillas cuneiformes sumerias, los “Textos de las Pirámides”, el Gilgamesh babilonio, el Bahavad-Ghita hindú, el Popol-Vuh maya, ciertos textos toltecas, chinos y nipones, la célebre cita del Génesis bíblico y los Libros Sagrados mosaicos y rabínicos en los que éste se apoya, el Testamento de Baruc, el famoso Libro de Enoc, algunos evangelios o manuscritos “apócrifos” de Qumrán, los misteriosos y reveladores mitos geto-dacios asociados a la singular figura del “demasiado carnal” dios-fundador Zalmoxis cárpato-danubiano y las mismas leyendas y compilaciones orales de multitud de pueblos, etnias y tribus dispersos por toda África (credo Mutwa, los Dogones, fundamentos de la religión yoruba), Asia, la Europa Celta, eslava, escandinava y germánica prerromana, toda la América indígena de Norte (indios hopi) a Sur (mapuches chilenos) y Oceanía (Isla de Pascua, Micronesia, Ponapé…), para hallar el rastro del mismo concepto elemental, una vez “limpiado” de sus innumerables y policromos adornos mágico-supersticiosos.
  
Además, es posible descubrir un hilo conductor o eje principal de difusión central “triangular” que nace entre Anatolia-Armenia, Sumer-Babilonia y Egipto, para después irradiar y ramificarse hacia el Noreste y Poniente, con una fuerte escala-concentración realimentada por la emigración judía ashkenazí a la zona balcánico-carpatiana y adyacentes tras la destrucción de Jerusalén por las tropas del general Tito y la ulterior Gran Diáspora. 

Este fenómeno recicló y revivió determinadas leyendas y creencias ya activas entre las etnias geto-dacias asimiladas por los tracios y romanizadas tras la conquista de Trajano, difundidas luego hacia Europa Occidental por dos medios independientes y a la larga sinérgicos o mutuamente reforzados: Las caravanas de la Ruta de la Seda y la expansión goda – conjunto de pueblos descendientes de los geto-dacio-tracios romanizados – que tomó el relevo del poder tras el derrumbe del Imperio Romano.

Tan dispares fuentes apuntan en una misma dirección: Hace cientos de milenios, mucho antes del Diluvio, seres muy altos, robustos, poderosos y “bajados del cielo o de las estrellas” – los “dioses”, Anunnaki, Elhoim... etc – llegaron a la Tierra, escogieron ciertas mujeres para lo que hoy describiríamos como inyectar su esperma en óvulos femeninos nativos y manipularon con su tecnología genética molecular superior el proceso para lograr hacerlo viable. Implantaron dichos huevos o zigotos embrionarios modificados en úteros adecuados y crearon una subespecie híbrida a la que adiestraron para determinados trabajos o servirlos como ídolos o deidades sobrenaturales.

En un principio, del estudio detallado de tales relatos ancestrales deformados puede colegirse que los humanos primitivos u “homínidos alterados” eran poco más que una suerte de “mascotas” o “marionetas biológicas programadas” para un trabajo de esclavos u obreros manuales, según algunos de ellos destinados a la ganadería, el cultivo de ciertas plantas y la minería. Eso encaja bien con la hipotética naturaleza de sus diseñadores e instructores amaestradores o condicionadores: Una especie extraterrestre centenares de miles de años más avanzada, de rasgos entre reptiliano-reptoides, de ave rapaz y temible depredador, con una dieta sustancialmente basada en el consumo de carne fresca, sangre y otros fluidos orgánicos similares, como el líquido cefalorraquídeo y linfático; Así, la ganadería – y las propias “víctimas de humanos nativos no elegidos” o modificados – aportaría el imprescindible “alimento para los dioses”, la agricultura el pienso base para sus operarios en recintos sedentarios y controlados, y la extracción minera un caudal de materias primas preciosas para la tecnología alienígena, ricos y abundantes en un Nuevo Mundo virgen por explotar.

Adicionalmente, hay pasajes o episodios concretos en tales sagas épico-mitológicas que parecen señalar que algunos de los “Elhoim” más sabios y poderosos – particularmente los de género femenino – habrían desarrollado un fuerte gusto y posterior adicción por la elaboración y consumo de ciertas drogas de potente efecto psicoactivo, preparadas a partir de las raíces, hojas o frutos de determinadas especies vegetales cultivables autóctonas de diferentes regiones terrestres, entre las que destacan las solanáceas, opiáceas y cactáceas alcaloideas, así como por bebidas alcohólicas producto de la fermentación de levaduras (cerveza), la uva y variados elementos botánicos (licores espiritosos). Lo cual sin duda añadió atractivos al sistemático entrenamiento de las cobayas primates en las artes agrícolas y herbolarias.

A este respecto, entre otros muchos ejemplos, descuella el de Sekhmet, la Diosa-Leona del panteón egipcio antiguo, la Señora Poderosa, la Terrible, la Invencible...la Castigadora, Azote Letal de Rebeldes y Réprobos, “Portadora de Plagas”, pero a la vez llena de belleza, encanto, dulzura y compasión con los fieles a su potestad y embelesadora seducción, cuya afición por los baños de sangre y las mortandades atroces de los “primates” molestos, subversivos o simplemente “necios e irritantes” solo era comparable a sus maravillosos talentos como sanadora, inmensa sed de lujuria, opio y cerveza, según relata el “Libro de la Vaca Sagrada”, perteneciente a los Textos de las Pirámides plasmados en la Primera Dinastía Faraónica... Sekhmet..., o la Kali de la enigmática India inmortal, o la Kirké (Circe-Hécate) grecorromana... Posiblemente, todas ellas inspiradas como deidades-arquetipos – o portadoras de genes en sus más “recientes avatares” o descendientes de estirpes Nefilim – de una remota “bioquímica-biomédica y exploradora/colonizadora genial y de alto rango militar”, nacida bajo la luz de un lejano Sol, tan inteligente y creativa como dotada de... digamos... una fuerte personalidad...

Sin embargo, en todas esas referencias mítico-religiosas y legendarias se narra – alegórica y “mistéricamente”, por descontado – un hecho posterior y de importancia capital que, de nuevo, traduciremos a un lenguaje menos “poético”: Pronto, la disensión y más adelante un tremendo conflicto de inmensas e insospechadas consecuencias se desata entre los “dioses” acerca del régimen, grado de control y destino de su creación o “Experimento Homínido”: Las dos principales figuras femeninas del “Panteón” (o comandancia directiva de la misión/proyecto colonizador experimental), a quienes se identifica como “hermanas” o “gemelas” entre sí en un sentido simbólico, pero quienes – dado el aparente carácter fuertemente jerarquizado y obsesionado por el Linaje y la Genética que parece mostrar su especie tampoco podría extrañarnos que fuesen en todo caso realmente parientes muy próximas dentro del escalafón de la “aristocracia” militar-tecnocrática de la comunidad alienígena visitante y manipuladora – y su ”tío” o quizás “tío-abuelo” – sobre el exacto nivel de parentesco-relación de este último con las poderosas e influyentes damas hay cierta confusión genealógica entre las diferentes teogonías, pero siempre insisten en su mayor madurez y personalidad a la par brillante, innovadora, paradójica, ambigua, apasionada, impetuosa y rebelde – coinciden en ver en el nuevo “prototipo” de primate terrícola “mejorado” algo más que un simple muñeco teledirigido encargado de trabajar como capataz de reses, labrar duramente la tierra aún salvaje y excavar galerías en las entrañas de un mundo virgen a la busca de oro, hierro, plomo, cobre, metales preciosos, semiconductores y materiales raros de alto valor nanotecnológico y extremada escasez en toda la Galaxia... Una de las “Anunnaki” partidarias de abrir el abanico de opciones psicobiológicas de lo que – en lengua sumera y recogido en las sorprendentes tablillas cuneiformes más antiguas – se refleja denominaban Lu.Lus – algo así como “ensayos-mascotas” – literalmente, por más que pueda doler al orgulloso “Homo Sapiens” quien tan pomposo y arrogante se mostró milenios después al bautizar a su propio ramal filogenético final diferenciado a partir del Homo Erectus o el Homo Rhodesiensis como “Sabio”, fue otra supuesta “reptiliana emplumada” de exuberante belleza seductora y asimismo marcado carácter, no tan violento y combativo como el de su hermana, pero igualmente inteligente, ambiciosa, egocéntrica, belicosa y de gran poder de subyugación emocional incluso entre los de su estirpe... 

Por supuesto, recibió muchos nombres al ser adorada como deidad-arquetipo entre las abigarradas tribus y culturas Lu.Lus, milenios más tarde; Entre ellos, por ceñirnos a la “Zona Zero” vinculada al experimento, la Inanna sumeria, Ishtar acadio-babilonia, Isis egipcia y Astarté semita. Y otros en focos de irradiación secundarios más lejanos, como la Rati/Lakshmí hindú/védica, la Freya escandinavo/germánica, la Maeve celta, la Venus griega, la Afrodita romana la Nu-Kua china – su Diosa Madre/Serpiente, venerada como ancestro de la Primera Dinastía de Emperadores – o la muy análoga Amaterasu japonesa. Nosotros la denominaremos Inanna en homenaje a la fuente más arcana, la de Sumer, para simplificar.

De personalidad sensible, y temperamental, “miel en el lecho y cobra en la intriga y la batalla”, arrolladora sensualidad y tórrido erotismo, su mayor anhelo era ser adorada por los Lu.Lus, así como experimentar nuevos juegos y refinados placeres con ellos. Lo que la represiva, estrecha y castradora mentalidad judeo-cristiana y patriarcal en general imperante muchos miles de años más adelante en nuestra Tierra consideraría una “perversión zoofílica” evidente. 

Por eso sus cultos ulteriores se fundamentaron siempre en la magia sexual y la prostitución sagrada de sus sacerdotisas. Su “gemela oscura” (hermana mayor en los más antiguas y elaboradas genealogías o panteones), en cambio, se complacía en otra clase de diversiones psicofísicas con los primates “terrenales”: Lo que en nuestro entorno denotaríamos cual “magia negra o brujería”, magia roja y retorcidos rituales de dolor/éxtasis con abundante fluir de la sangre..., aparte de sus patentes tendencias a utilizarlos como cobayas y al tormento y la masacre con los infieles, estúpidos o resistentes a su voluntad, ya fuere por propia iniciativa u orden de la lejana y suprema Autoridad de los “Elhoim”, tal se describió unos párrafos más arriba.

Como es natural, también fue invocada, temida y recordada bajo múltiples advocaciones: Ereshkigal en Sumeria/Babilonia, la Anat/Lilith semítica, Sekhmet en Egipto, Kali/Durga en la India, Hela entre los pueblos germánicos y escandinavos, la Morrigan céltica, la Kirké/Circe helena, la Hécate romana, la Izanami nipona... etc. Aquí la nombraremos Sekhmet en homenaje a la otra Gran Civilización Madre de la simbología arquetípica y el saber oculto Occidental. El tercer gran actor de la polémica y sus posteriores y cruciales efectos fue el único miembro masculino de esta Trinidad Libertariana: El Enki sumerio, Ea acadio, la “Serpiente Antigua” del “Paraíso” del judaísmo, personificado y confundido – por desgracia – con su mucho más traicionero, sanguinario y retorcido hijo Baal-Marduk. Baal-Marduk es el Seth de las tierras del Nilo, mucho después el Belzebuth/Moloch semita y, finalmente, al alcanzar la cumbre victoriosa de su Magna Traición contra sus sobrinas y su padre Enki y, a la larga, usurpar simbólicamente el mismo Trono Divino ante los hombres del Monarca Galáctico Anu, su abuelo, el “Emperador de los Elhoim”, a través de su Gran Estafa Monoteísta, el Yahvé judío. Enki fue su poderoso y sabio padre, hermano del progenitor de las “Gemelas Divinas”, el asimismo potentísimo e influyente Enlil, el Heredero al Trono pero no el Primogénito del Líder Supremo, Comandante Militar de la Misión Edén como Enki-Lucifer fue su Director Científico... Este último no es otro que Enki/Ea, el Oanes caldeo, el Ptah egipcio, el Hefestos/Vulcano encarnado en el Titán/Avatar (Nefilim) Prometeo grecorromano, el Shiva hinduísta, el Amatsu Mikaboshi en el Imperio del Sol Naciente... Señor de Menfis, “Creador de Creadores”, Mago Supremo, “Rey de la Oscuridad, desde la que porta la Luz de la Ciencia, “Señor de los Océanos, las Serpientes y los Peces”, “el más cercano y querido por el Dios Supremo”, el “más bello e inteligente de los Elhoim”... El muy distorsionado – en fin – “Luzbel” o “Lucifer” de síntesis cristiana; Aglutinación sincrética increíble y vejatoriamente distorsionada por cierto, debido al miedo paradójico reprimido a la Sombra y el Eros Sagrado de los que nacen la auténtica Luz de la Inspiración y el Conocimiento, tan desgraciadamente adherida a la falsa memoria del auténtico Enki-Luzbel a expensas y despecho de la verdadera personalidad liberadora del Maestro Yeshua o Jesús, funesta derivación degenerativa y confusa de la que volveremos a ocuparnos más tarde –. Él fue el Ángel/Anunnaki Rebelde donador del “Fuego” o “Sabiduría” de los “dioses”, en suma... O, dicho de un modo más racional, realista, actualizado y sincero: El Ingeniero Biogenético-Jefe, el autor del “diseño Lu.Lu.”, nuestro auténtico, genial, malagradecido e injustamente vilipendiado e incomprendido Padre...

La pequeña, perseguida y acosada comunidad kurda de los yezidíes le adoran todavía hoy en nuestra Tierra bajo la advocación de Malek-Taus, el “Ángel Pavo Real”... Hagámoslo nosotros igual desde ahora a lo largo de este ensayo, como señal de reconocimiento a los escasos descendientes de los homínidos lo bastante lúcidos como para no haberse dejado engañar por la fraudulenta, falaz y vil propaganda de la mayoría de restantes Anunnaki represores y tiránicos, y por ello aún siguen honrándole como Redentor parcial de la Humanidad...
  
Aunque, en este caso en concreto, lo emplearemos al unísono o alternativamente con el de Luzbel o Lucifer, tanto a causa de la belleza y rotundidad fonética y eufónica del sonido de tal nominativo como por evidentes razones de difusión, popularidad y claridad, ya que, desafortunadamente, los Yezidíes, su fascinante cultura y sugestivas costumbres, son muy poco conocidas por el gran público en nuestro planeta, como consecuencia de la desalmada, sistemática y concienzuda labor de marginación, ocultamiento falsario y exterminio genocida llevada a cabo contra ellos por los custodios de las Religiones y Credos dominantes creados por Marduk/Yahvé, a pesar de su hipócrita, cínica y cacareada prédica de los supuestos valores de la piedad, la compasión, el perdón y el amor al prójimo...

Cada uno de los “discrepantes” con el Plan original de los Elhoim tenía – pues – una motivación personal y diferente para anhelar un rumbo más diverso y a la vez arriesgado si bien innegable e incomparablemente más digno e interesante para la nueva especie cobaya engendrada por la refinada biotecnología nanogenética de los Anunnaki: La complaciente y radiante Inanna su infatigable deseo erótico y constante necesidad de ser idolatrada, su sombría y astuta pero asimismo hermosa hermana Sekhmet su desenfrenada sed de sangre-lujuria y juegos psíquicos retorcidos de posesión/dominación, Malek-Taus una mezcla compleja de los dos factores anteriores algo más atemperados por su personalidad fría y racional de científico y el impulso más potente e irrefrenable que define a todo sabio-investigador creativo: Una ardiente e inacabable curiosidad y ansia de conocimiento sin límites, unida al típico “enamoramiento perfeccionista o Síndrome de Pigmalión” del Autor/Artista para con su Obra Maestra... 

Conjurados los tres, las dos jóvenes y exuberantes Princesas y nietas del “Supremo Anu”, el “Dominador de Mundos” y el maduro pero atractivo tío de ambas e hijo mayor del Todopoderoso Monarca del Imperio Niburu (el nombre del Planeta Metropolitano de origen de los Reptilianos en la tradición sumeria), y para desafiar la severa negativa de la Comandancia Interestelar y los lejanos Soberanos de un vasto Imperio Cósmico de férreos e imbatibles Conquistadores de Estrellas, según algunos indicios primariamente provenientes de algún Sol de Orión, de Sirio o de la Constelación Alfa-Draconis – fue finalmente Malek/Lucifer quien tomó la más decisiva e irreversible iniciativa. 

Al menos en el área medio-oriental y occidental de la Tierra – incluyendo las Américas, recordemos al dios anfibio civilizador Viracocha (Perú inca), a Cuculcán (la “Serpiente Alada” maya) o a su análogo Quetzalcoatl, la “Serpiente Emplumada” azteca (actual México y resto de Centroamérica).

Todos ellos de identidad nítidamente masculina y coincidentes con asombrosa similitud en su perfil “prometeico” a “nuestro” Luzbel. Aunque en este caso los datos disponibles referentes a sus atributos y la más tardía cronología de los supuestos hechos reales en que se inspiraron las mitologías locales incas o toltecas-mayas y aztecas respectivamente, parecen señalar que el personaje iluminador/fundador fue en estas ocasiones un Anunnaki de alto linaje de la siguiente Generación de Sangre Real Elhoim, otro de los hijos de Enki/Lucifer que habría heredado similar pasión por la Ciencia y la promoción intelectual y psicosexual de los Lu.Lus de su padre, el sumero-babilonio Ningishzidda, el Brujo-Guardián del Inframundo (Abismo) y sus Secretos de Oculta Sabiduría, al servicio de su poderosa sobrina Ereshkigal/Sekhmet, quien juega un papel relevante en el célebre y poético episodio descrito con gran belleza lírica y profundidad en el pasaje “Descenso de Inanna”. En él se narra la “Caída” a los Abismos (interiores, obviamente), despojamiento-”muerte”-resurrección de la seductora “Reina de los Cielos”, para emerger de vuelta en un plano de poder y conocimiento superior en un típico proceso iniciático. Así, Ningishzzida – el Thoth egipcio, el Prometeo griego, y muy espectacularmente el Viracocha peruano y el Cuculcán o Quetzalcoatl mesoamericano (no hay más que consultar las fuentes escritas e iconográficas para darse cuenta) – habría colaborado con su precoz y brillante sobrina y a la par Maestra y Consorte Sekhmet en el doloroso pero imprescindible entrenamiento de su otra sobrina más destacada, de modo que ella aprendiese a asumir su propia Sombra y adquirir por ende una nueva “vida” con el inestimable dominio de los enormes poderes latentes en su Lado Oscuro. 
  
Lo que comúnmente llamamos “madurar”, pero a escala elhoim, vamos. Ello hace pensar que lo de “Gemela Luminosa” es una simple metáfora, más bien es lógico deducir que era la hermanita y sobrinita pequeña preferida de los dos grandes Sabios Magos Anunnaki, en ese momento aún “adolescente” o muy joven, guiada por ellos en un duro pero controlado y valioso “Ritual de Paso” o entrenamiento psicofísico. En contraste, vemos que en China, Japón y otros lugares el papel “iniciador/tentador/iluminador” recae, en función de cada Tradición, sobre la versión local de la Diosa Oscura, su hermana “Radiante/Amorosa” o una fusión sincrética de los atributos arquetípicos de ambas, tan ambigua como deliciosa y matriarcal. Así que parece ser que se repartieron la subversiva, valiente y brillante tarea como una buena familia..., lo que mide la inmensa magnitud y relevancia del hecho y los deseos que lo impulsaron, porque dicha “cooperación fraterna” resulta muy infrecuente entre los agresivos, territoriales y competitivos reptilianos Anunnaki. 

De todas formas, aunque con un acento acusadamente diverso según los correspondientes patrones culturales, la reacción descrita por parte de los jerarcas Elhoim fue la que cabe esperar de todo poder ejecutivo establecido cuando es contrariado y puesto en jaque por una facción contestataria brotada en el interior de su misma élite indiscutida y “todopoderosa”, llena de arrogante soberbia y “auto-convicción” de su “superioridad ideológica y moral” fundada en la “Sagrada Tradición”: Ira altanera, colérica y sañuda represión violenta sin reparar en medios ni escrúpulos algunos y absoluta e impúdica difamación/denigración/satanización del Adversario/Disidente... Todo ello, claro, alimentado en un profundo y subconsciente terror larvado e inconfesable... 

O quizás no tan inconsciente del todo..., cual encaja con unos seres tan fríos, pragmáticos y maestros en estrategia guerrera como los grandes saurios o aves rapaces..., a escala sobrehumana; A este respecto, resulta más que significativo reseñar la versión rabínico bíblica-judeocristiana del “discurso” de los enojados Elhoim justo tras el Gran Pecado Nefando de Rebelión cometido por MalekTaus/Lucifer – la famosa “Serpiente Antigua” – consistente, cual ya se dijo, en liberar a un escalón superior de auto-consciencia a los Lu.Lus terrenales a través de la activación de los chakras de la “sierpe Kundalini” cerebro-espinal asociados a la poderosa descarga bioenergética iluminadora del Sexo/Orgasmo modulado y Consciente (“rituales” o técnicas tántricas o de Magia Roja), al parecer operados primero en la más sensitiva y receptiva hembra, para después inducir a “comulgar con él” al macho por un procedimiento obviamente tan simple como efectivo... : 

“¡He ahí al Hombre, que ha llegado a ser como uno de nosotros por el conocimiento del Bien y del Mal! No vaya ahora a tender su mano y tome del Árbol de la Vida, y comiendo de él, viva para siempre!”. (Génesis 3, 22). 

Esto en supuestas palabras de Marduk, Set, Yahvé o Jeovhá, el dios o “Señor de los Ejércitos” de lo que llegarían a ser las Doce Tribus de su “Pueblo Elegido” de Israel, uno de los más prominentes y posiblemente el más pendenciero, iracundo, terrible, vengativo, celoso y rencorosamente justiciero de todos los líderes Elhoim de selecto Linaje rigurosamente fieles – en un principio – a la naturaleza meramente esclavista y explotadora de los primates homínidos como simple fuerza sumisa de trabajo, mental y psíquicamente castrada. Nótese, además, que habla en plural, tal cual reflejo mediante el resaltado en cursivas..., como si se dirigiese a una Asamblea inter pares, imaginemos celebrada con alarmada urgencia a bordo de la colosal Nave Nodriza Insignia de la Flota Colonizadora... Hay otros muchos vestigios escritos en distintas mitologías, culturas y civilizaciones de la desbordada y al mismo tiempo preocupada por no decir temerosa actitud de los “dioses venidos de las estrellas” al comprobar el “Terrible Crimen” emancipador perpetrado por su díscolo y “descarriado” colega, secundado con más o menos manifiesta o silenciosa complicidad desde las bambalinas por sus más jóvenes pero sinuosas, caprichosas y manipuladoras “parientes próximas” en confuso e indeterminado grado... 

El plural utilizado por Yahvé en este celebérrimo pasaje del Antiguo Testamento – igualmente canónico y aceptado en común por las tres grandes Religiones del Libro derivadas del Gran Inspirado primigenio designado por éste, el Patriarca Abraham, progenitor ancestral de judíos, cristianos e islámicos – se antoja clamorosamente contradictorio y absurdo con sus mucho más tardías pretensiones usurpadoras y monopolísticas de aglutinar sobre su “persona” el poder, atributos y adoración de todos los demás integrantes de su familia, sorprendente y patológico fenómeno de “avaricia divina” conocido entre sus fieles e infieles como “monoteísmo”... En ello, como en casi todo, el tal “Jeovhá” demostró un nivel colosal de astucia, ilusionismo farsante e impostura tan solo comparables con su descomunal altanería, ambición taimada y sed incontrolada de sangre, dolor, tormento psicológico y represión moral en las que llegarían a ser en el futuro ingentes muchedumbres de sus por lo habitual fanáticos, violentos, intolerantes e insoportables seguidores en cada una de las tres principales ramas en que se bifurcó el tronco genealógico-religioso inusitadamente prolífero de Abraham... Dicho sea de paso, tan exitoso, invasor y opresivo como mal avenido y ferozmente sanguinario entre “padres, hermanos, hermanastros, tíos, sobrinos, nietos y primos” como el mismísimo e intrincado Árbol Genealógico “Celestial”, lo cual no deja de ser notable y sumamente indicativo de la fuerte influencia de la genética “Nefilim” entre sus castas dirigentes tanto civiles como sacerdotales, por un simple razonamiento que explicaré poco más adelante. Y si no, echemos una mera ojeada a la incesante, brutal e incorregible lista de barbaries, masacres e infamias, desde la Yihád, las Cruzadas y las diversas “Inquisiciones” contra “brujas”, “herejes” y simples librepensadores, hasta el “infinito” y despiadado conflicto palestino israelí y el terrorismo internacional contemporáneos, pasando por las salvajes guerras de religión entre católicos y protestantes en Europa, para poner de manifiesto lo bien avenidos y “hermanados” que se han mostrado y se muestran entre sí las diferentes ramas y ramitas brotadas del frondoso árbol del Padre Abraham, supuestamente inspirado por un “dios” benevolente y justo... Tanto, como para haber perdonado una sola víctima de inmolación sacrifical (su primogénito Isaac, al parecer siguiendo una costumbre ancestral de ofrenda a los Elohim, siempre tan adictos al derramamiento ritual de sangre extremadamente impregnada de crítico horror)..., a cambio de cobrarse cientos de millones de ellas en el transcurso de los siglos venideros, tan sólo por discutir entre “primos-hermanos” quiénes son los “favoritos” de su “Señor”... Un dios muy “compasivo” y “misericordioso”..., no hay más que verlo... 

Pero incluso a alguien tan astuto, serpentino y exquisitamente especializado en el más consumado ejercicio del camuflaje, la mentira y la propaganda demonizadora de los rivales y adversarios como el Maestro del Gran Patriarca originario y exiliado de Ur – y por ende a sus escribas, profetas y portavoces entre los Lu.Lus – a veces, le traiciona el subconsciente con un acto fallido de espontánea sinceridad... Error que luego, debido a la misma rigidez y “santo temor divino” insuflados con cruel y bien calculada eficiencia en las almas de sus rebaños predilectos, inculcándoles un estrecho literalismo tradicionalista cerrado e inmovilista en la reproducción de su Sagrada e Inapelable Voz en las Escrituras Inspiradas, le ha hecho perpetuarse hasta la misma actualidad a semejanza de una espina de incongruencia lógica –. Y no es ni mucho menos la única de comparable “tamaño” existente, por otro lado – tan escandalosamente patente que hubiera hecho flaquear, tambalearse y hasta desplomarse la Fe de los crecientes océanos de fieles, expansivos, fecundos y brutalmente impositivos creyentes, si no fuera porque la ceguera voluntaria de la inteligencia natural es uno de los rasgos más conspicuos, invariantes y universales de tan abstruso como dudoso Don (la Fe del carbonero), consistente en aceptar sin percibir, pensar ni comprobar por sí mismo en libertad.

Pero abandonemos por ahora a Yahvé y su monstruoso laberinto de engaños, de efectos fatalmente amplificados y universalizados en nuestra comunidad humana global... De hecho, esto es consecuencia exclusiva de la poderosa relevancia cobrada en la posterior línea de tiempo histórico tanto del mundo árabe-islámico y la Diáspora hebrea como, mucho más y en especial, de la Europa Occidental. Nuestra civilización, emergente, expansiva, tecnificada y hasta la fecha aún si bien ya dificultosamente predominante, “precipitada” por la síntesis de la cultura grecorromana clásica y de Israel, de la herencia de Atenas-Roma y de Jerusalén, polos dominados respectivamente por Zeus-Júpiter y Jeovhá... Ambos formas culturales del mismo Arquetipo inspirado en la personalidad y actividad del Elhoim divinizado fundacionalmente por el Abraham emigrado de las primordiales tierras de Ur y después reforzado mediante la astuta jugada Akenatón-Moisés, nueva y triunfante fusión reciclada de su Gran Proyecto Monoteísta, readaptada y potenciada milenios más tarde en una tercera y decisiva fase a través del signo de la Cruz, a pesar de que dicho Plan maquiavélico poco o nada tuvo nunca que ver con la auténtica Revolución Espiritual/Psíquica y Social anhelada y predicada por Jesús de Nazaret hasta propiciar su propio sacrificio.

Yeshua, hijo de Gabriel, un oficial “Guardián” de máxima graduación y alto Linaje y de Miriam, la bella, generosa y sensitiva doncella descendiente de una rica y acomodada familia de mercaderes y sacerdotes “Lu.Lus”, portadores colaterales de la sangre real de la extinta Casa israelita de David, otrora uno de las más potentes Estirpes de remoto origen híbrido en este mundo... Yeshua (o Jesús, o Jesucristo, de “Chrestos”, en griego, “Redentor”), Avatar (encarnación arquetípica) del espíritu de Dumuzi/Osiris/Apolo/Vishnú, hijo asimismo de Enki/Dumuzi/ Osiris/Cristo, dios solar de la vegetación, los rebaños, la curación y la Magia Blanca o Sendero de la Mano Derecha, “que muere todos los inviernos para resucitar en primavera”... Elhoim de Sangre Real de Cuarta Generación, dulce y entregado amante de su preciosa y embriagadora tía Inanna/Isis, el único y último Nefilim engendrado de elevadísimo rango tan idealista, subversivo y liberador del drama vital de nuestra especie en nuestro planeta, y cuyo amor por la Humanidad híbrida – por más que de diferente orientación, signo y método redentor/iluminador – puede equipararse o hasta superar en ciertos aspectos con el profesado por el verdadero y difamado Diseñador de nuestros cromosomas, el genial Demiurgo científico Malek Lucifer, su maduro e igualmente hermoso Padre, transmutado en falso Adversario por la falacia maligna del Dios-Patriarca Yahvé... Y el único ser de sangre Anunnaki tan amplia, radical, penosa, sañuda e infamantemente manipulado, incomprendido y grotescamente deformado por la mano perversa, usurpadora y mentirosa pero admirablemente avezada en estrategia y maestra en sabiduría de manipulaciones zootécnicas como criador de “ganados de Lu.Lus”, hay que reconocerlo, del siniestro Marduk/Seth/Yahvé.

La otra gran víctima de éste, en suma, el vástago de la Tercera Generación de la Familia Real Elhoim, resentido, machista, impotente, homófobo, sádico y misógino, reprimido y por ende represor y ansioso de Poder sin Fin y Tormentos Eternos, quien desde el principio se consumió en el inextinguible Fuego de su odio mezquino hacia sus dos más sobresalientes, desenvueltas y hermosas parientes femeninas tan maduras como temidas, adoradas y seductoras y la envidia más venenosa contra su hermano Thoth – está clarísimo que el “ojito derecho” de su padre y, más aún frente a este último, Luzbel, el Artista, el Bello, el Amante Ardiente e Inagotable..., el Rebelde Libre y Audaz..., el que era todo aquello que él anheló siempre ser desde el silencio y una mortificante amargura... Y, por ello, el ulterior blanco de su feroz y desesperada campaña de descrédito y satanización más violenta, eficaz y duradera..., denigrándolo hasta el extremo del escarnio más mendaz, cínico, desalmado, ruin y terrible: Invertir los roles entre él y su progenitor, presentando a éste como su Hijo Primogénito Rebelde y a sí mismo como único y exclusivo Dios-Padre Todopoderoso, Omnisciente y... “Misericordioso”... Pero ya retomaremos con más detalle la pormenorizada descripción de su colosal felonía... 

Antes, conviene aclarar algunos puntos esenciales acerca de las características y la Genealogía de los principales “dioses colonizadores” y las profundas y destructivas series de Guerras Civiles Primordiales, intrigas, luchas y rivalidades a las que su desacuerdo fundamental respecto al Gran Acto de Rebelión de Enki/Malek-Taus y su misma naturaleza reptiliana congénita e irremediablemente agresiva, ambiciosa, territorial y competitiva les abocó... Las famosas y horrendas Guerras en los Cielos, recogidas de modo tan épico como dramático y más o menos estilizado o relativamente realista por los textos más sagrados y antiguos de todas las Tradiciones, pues arrastraron en ellas a las tribus, culturas y pueblos humanos, marcando para siempre su historia, evolución y memoria genética y colectiva... Como no podía ser de otra manera, obviamente... 

Y eso será el contenido de la siguiente Sección de este ensayo.

Autor.
Juan Schreiber

Escritor, ensayista y articulista. Publico dos libros: "Monseñor Amigo, un obispo Franciscano" (Octubre 2,001), rd Editores; "Romances del Apocalipsis" (Marzo 2,007), Hufeland Internacional Ediciones; Numerosas colaboraciones (artículos de opinión), en Diarios "La Voz de Huelva" (1,997-1,999), "Diario de Córdoba" (2,000-2,001). Dirección-coordinación de un espacio en "Radio Giralda" (emisora local sevillana), 2,002-2,005.

Bioquímico y librepensador, gran aficionado a lo alternativo, científico y gótico-mítico, investigación teórica en bioquímica y biofísica, gran interés por la docencia, divulgación, y por la gestión de servicios de ocio, especialmente hoteles.

Tomado de la revista Dialogo Entre Masones Mayo 2014


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