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domingo, 8 de septiembre de 2013

LA MASONERIA Y LA CULTURA INCA




LA MASONERIA Y LA CULTURA INCA.

Herbert Oré Belsuzarri.

El presente artículo fue publicado en la Revista “Nueva Luz” de la Gran Logia Constitucional del Perú en julio del 2013, Pág. 14.








sábado, 27 de julio de 2013

LAS GESTAS LIBERTARIAS EN EL PERU (3-3)

LAS GESTAS LIBERTARIAS EN EL PERU (3-3)
Herbert Oré Belsuzarri.


El 21 de agosto de 1820 se embarcó en Valparaíso la Expedición Libertadora del Perú bajo bandera chilena. Contaba con un ejército de 4,118 efectivos de los que la mitad eran negros libertos. El 7 de septiembre la Expedición Libertadora arriba a las aguas de Paracas, en la bahía de Pisco, Región Ica en el actual Perú, y el día 8 de septiembre de 1820, desembarca y ocupa Pisco. El 15 de setiembre de 1820, el virrey del Perú, Joaquín de la Pezuela, proclama la restauración de la Constitución de Cádiz de 1812, y envió una carta a San Martín ofreciéndole entrar en negociaciones. El día 15, San Martín aceptó, y a partir del día 25 de setiembre, los patriotas y realistas se reunieron en las Conferencias de Miraflores que concluyeron el 4 de octubre sin llegar a ningún acuerdo.

El 23 de octubre de 1820 la expedición se reembarca con destino a Ancon y seguidamente el 9 de noviembre al puerto de Huacho. El marino Cochrane captura en el Callao la fragata Esmeralda el 9 de noviembre dando un golpe mortal a la marina realista en el Pacífico.

El 2 de diciembre de 1820 el batallón realista Numancia se sublevó pasándose a los patriotas. El 29 de diciembre de 1820 encabezado por el marqués de Torre Tagle, Trujillo jura la independencia, siendo la primera ciudad peruana en hacerlo. El 4 de enero de 1821 se reunió el cabildo de Piura siguiendo el ejemplo de la intendencia de Trujillo. El 8 de enero de 1821 la columna de Alvarez de Arenales acabada su incursión en la sierra central se reincorpora a la Expedición Libertadora en la costa.

El Primer Pronunciamiento de Independencia del Perú ocurrió el 27 de diciembre de 1820, en la plaza de la Ciudad de Lambayeque, donde se congregaron bien armados los de la "Logia", y al que se habían plegado ya la compañía de los ejércitos de Numancia y los Milicianos. A las diez de la noche, se intimó rendición al Jefe del Escuadrón de "dragones" el Mayor Antonio Gutiérrez de la Fuente, haciéndole ver lo inútil que era oponer resistencia; y se le concedió retirarse con su cuerpo hacia la ciudad de Trujillo, lugar donde no llegó, pues, fue alcanzado en el camino por el patriota José Andrés Rázuri, que había salido de San Pedro y lo tomó como prisionero.

Logrado el éxito por los patriotas lambayecanos, se designó jefe del gobierno local al caudillo Juan Manuel Iturregui, quien fue el principal participe de esta patriótica hazaña. Colaboradores ardorosos en el pronunciamiento de Lambayeque, fueron: Melchor Sevilla, Dr. Mariano Quesada, Manuel Navarrete, Juan del C. Casós, Santiago y Rómulo Leguía, José María Roja,  Pedro Haro, José María Lastres, Andrés Lastres, Ventura Muga, Domingo Pozo,  N. Guerrero, N. Pando, Valentín Castro, José Joaquín Lecuona, Sebastián Fernández, Francisco Rivas, Leandro Larín, Julián Chirinos, José Orosco,  Agustín Esteves, Manuel Rivas, José Manuel Cornejo, Gabriel de Heza,  Manuel Ruvio, N. Blanco, Eugenio Matos, Pascual Saco, José del Carmen Saco, y muchos más cuyos nombres no se recuerdan.

El 29 de enero de 1821 los jefes españoles le dan un ultimátum al virrey Pezuela para que deje el mando que recae en el general José de la Serna. En marzo de 1821 se produce la incursión de Miller y Cochrane sobre los puertos de Tacna y Arica. El 5 de junio de 1821, el nuevo virrey del Perú anunció a los limeños que abandonaba Lima y ordenaba una fuerza de resistencia en la Fortaleza del Real Felipe del Callao. El ejército realista al mando del general Canterac deja Lima, rumbo a la sierra, el 25 de junio de 1821. Álvarez de Arenales fue enviado en misión de observar el repliegue de los realistas a la sierra sin empeñar su ejército en una batalla frontal por orden de San Martín. Dos días después entraba en Lima el grueso del ejército patriota.

Por temor al pillaje o represalias, se invitó a José de San Martín  ingresar en la ciudad. En Lima, el general José de San Martín y Matorras, invitó al Cabildo a jurar la Independencia, que se dio el 15 de julio de 1821.

El Acta de la Independencia del Perú, fechada y ratificada el 15 de julio de 1821, es un documento histórico firmado por el Cabildo de la ciudad de Lima que se considera el primer sustento documentado del nacimiento de la nueva república del Perú.

Manuel Pérez de Tudela, letrado arequipeño, más tarde Ministro de Relaciones Exteriores, redactó el Acta de la Independencia del 15 de julio, que fue suscrita por las personas notables de la ciudad.

Firmaron esta acta 339 ciudadanos. Entre otros, el conde de San Isidro (Alcalde), Bartolomé, (Arzobispo de Lima), Francisco de Zárate (Regidor), Simón Rávago, Francisco Vallés (Regidor), José Manuel Malo de Molina (Regidor), Pedro de la Puente, (Regidor), el conde de la Vega del Ren (Regidor), fray Gerónimo Cavero, Antonio Padilla (Síndico procurador general), José Mariano Aguirre, el conde de las Lagunas, Javier de Luna Pizarro, José de la Riva-Agüero, el marqués de Villafuerte, etc. Segundo Antonio Carrion, Juan de Echeverría y Ulloa (Regidor), etc.

En la primera página firmaron las personas mencionadas. Posteriormente la rubricaron 3,504 personas de diversos sectores sociales. La gran mayoría firmó por miedo a las tropas de ocupación. Otros, por ambición de recompensas y nombramientos. También hubo gente de elevado espíritu patriota. Se sabe de españoles y criollos que se escondieron para no firmar el Acta, temerosos de las represalias del Virrey cuando recuperase Lima. Al respecto, sobre la caída del gobierno español en el Perú, se escribe: Además, dos semanas después de la Declaración de la independencia cuarenta y tres de los sesenta y cuatro miembros del Consulado huyeron. Solo diecisiete de los miembros del Consulado firmaron la Declaración. También señala que muchas personas prominentes firmaron la Declaración de Independencia y posteriormente huyeron del país... Más aún, de los que firmaron la Declaración de Independencia, muchos retornaron al bando realista.


El 17 de julio es recibido en la ciudad de Lima el almirante Lord Cochrane. El sábado 28 de julio de1821 en una ceremonia pública muy solemne, José de San Martín y Matorras, hace la proclamación de la Independencia del Perú. Primero lo hizo en la Plaza Mayor de Lima, después en la plazuela de La Merced y, luego, frente al Convento de los Descalzos. Según testigos de la época, a la Plaza Mayor asistieron más de 16.000 personas.





Herbert Oré Belsuzarri, es autor y escritor de varios libros, monografías y artículos, que son publicados en SCRIBD, monografias.com, Revistas como Retales de Masonería, Hiram Abiff y Fenix News todas de circulación internacional. 

viernes, 26 de julio de 2013

LAS GESTAS LIBERTARIAS EN EL PERU (2-3)

LAS GESTAS LIBERTARIAS EN EL PERU (2-3)
Herbert Oré Belsuzarri.






Las Juntas de Gobierno en América de 1809.


Napoleón invadió España, pero el pueblo español, no acepto al Rey intruso José Bonaparte, y en ausencia del Rey cautivo por Napoleón, formó Juntas de Gobierno.

El pueblo español dentro de su concepto de fidelidad a la monarquía, antes que aceptar un nuevo amo formó Juntas de Gobierno. Las colonias de América siguiendo la misma teoría de que, ausente el Rey, el poder retorna al pueblo y por tanto era el pueblo el que tenía derecho a formar Juntas de Gobierno, los formo al igual que los de España, y así surgió las Juntas en América bajo el disfraz de fidelidad al monarca.

La primera Junta surge en el Alto Perú. El 25 de mayo de 1809, el pueblo de Chuquisaca depuso a la autoridad española y formó una Junta de Gobierno, La segunda Junta de Gobierno también se forma en el Alto Perú, en la ciudad de La Paz (16 de julio de 1809). La tercera Junta en Quito, el 10 de agosto de 1809, los criollos depusieran al Presidente de la Audiencia, Ruiz de Castilla, y formaron una Junta de Gobierno. Estas Juntas de 1809 del Alto Perú y Quito duraron poco. Fueron derrotadas por tropas virreinales enviadas por José Fernando de Abascal, Virrey del Perú.

El ejemplo de las Juntas de Gobierno fue imitado. Una a una las colonias fueron constituyendo Juntas. La situación se presentaba propicia para que germinaran ideas de independencia. Las Juntas surgieron en contra de las autoridades de las colonias, y fueron declaradas rebeldes por el Consejo de Regencia. Se inició así la lucha entre las antiguas autoridades, secundadas por los españoles y sus fuerzas armadas contra los criollos, secundados por los Cabildos y a veces por las Audiencias.

En Lima hubo el intento de deponer al Virrey Abascal y formar una Junta de Gobierno. El jefe de los conspiradores fue el abogado Mateo Silva, pero delatado por un traidor, el 26 de setiembre de 1809 fue tomado preso, sometido a juicio y sentenciado a 10 años de prisión en el castillo Real Felipe del Callao, donde falleció en 1816 víctima de los malos tratos.

Las Juntas de 1810.

La obra iniciada en el Alto Perú y Quito se extendió a los extremos del Continente y encendería la contienda por la independencia. En Venezuela, el 19 de abril de 1810 los criollos de Caracas reunidos en "Cabildo Abierto", depusieron al Capital General Vicente Emparan, desconocieron la autoridad de la Regencia de Cádiz, y en nombre del Rey cautivo, constituyeron una Junta Suprema para gobernarse por sí. La Junta convocó un Congreso general de las provincias. Este Congreso reunido el 2 de marzo de 1811, proclamó la Independencia de Venezuela el 5 de julio de ese mismo año.

En Buenos Aires, los criollos y el pueblo reunido en "Cabildo Abierto", depusieron al Virrey Hidalgo de Cisneros, desconocieron al Consejo de Regencia. El 25 de mayo de ese año constituyeron una Junta Gubernativa cuya presidencia fue encomendada al patricio Cornelio Saavedra, y de Secretario a Mariano Moreno. Por obra de Moreno, se proclamó el libre desenvolvimiento del trabajo y del comercio, y el gobierno representativo de origen popular. Con el objeto de extender el movimiento a las provincias, la Junta envió expediciones al Alto Perú (al mando de Balcarce y Castelli); al Paraguay (al mando de Belgrano); y al Uruguay (al mando de Rondeau); dependientes del Virreinato de Buenos Aires.

En Nueva Granada, otro "Cabildo Abierto", reunido tumultuosamente el 20 de julio de 1810 en Santa Fe de Bogotá, desconoció las autoridades vigentes, y en nombre de Fernando VII, instaló la Junta Gubernativa que depuso al Virrey Amar y convocó a las provincias a enviar representantes ante ella.

En Chile, el "Cabildo Abierto", convocado el 18 de setiembre del mismo año. Formó igualmente una Junta Gubernativa. El movimiento se extendió por el Norte y el Centro del país, pero el Sur permaneció en favor de los realistas.

En Quito continuaba en funciones en 1810 la Junta formada el año anterior. Pronto sería disuelta por obra del Virrey Abascal, y sus miembros tendrían un trágico fin, pero la lucha continuó.

El Alto Perú, después del fracaso de las Juntas de La Paz y Chuquisaca del año anterior se había vuelto a sublevar secundado por las fuerzas enviadas por la Junta de Buenos Aires.

El Perú, bajo el brazo fuerte de Fernando de Abascal, se encontraba inquieto y deseoso de seguir el ejemplo de sus hermanos de América. El 18 de setiembre de ese año se apresaron en Lima varios criollos, entre ellos el argentino Ramón Anchóriz, mayordomo del Arzobispado de Lima, el abogado Saravia, el cura de San Sebastián Tagle, el impresor Guillermo del Río, el italiano José Boqui y otros, siendo procesados y condenados a diversas penas. Anchóriz fue remitido preso a Cádiz. El omnipotente Virrey destrozaba así otro intentó de subversión.

Los gobiernos establecidos por estas Juntas del año 1810, subsistieron hasta 1814 o 1816. Sólo el gobierno establecido por la Junta de Buenos Aires no sucumbió jamás.

En 1810, en todas las capitales de los antiguos Virreinatos y Capitanías, se habían constituido Juntas Gubernativas formadas por criollos que reclamaban el derecho de gobernar la tierra en que nacieron. Aunque se instalaban en nombre de Fernando VII, los antiguos funcionarios las combatieron y el Consejo de la Regencia de Cádiz las declaró rebeldes. La lucha iniciada en forma tan ocasional, duraría tres lustros y sería sangrienta. Sólo termino cuando las colonias obtuvieron su independencia. Aun cuando en el Perú no se formó ninguna Junta, la lucha también se inició, así como en México.

Los Cabildos Constitucionales.

La Constitución Política de la Monarquía Española promulgada por las Cortes de Cádiz el 19 de marzo de 1812, dispuso que en todos los pueblos y ciudades hubiera Ayuntamientos o Cabildos para su gobierno interior. Ayuntamientos o Cabildos que estarían constituidos por el Alcalde o Alcaldes, los regidores y el procurador síndico. Las disposiciones legales que se dieran determinarían el número de miembros de acuerdo a la población. En el art. 312 disponía que "Los alcaldes, regidores y procuradores síndicos se nombraran por elección en los pueblos". La elección que se disponía era por el sistema indirecto, o sea que primero se elegían a los electores y luego éstos elegían al alcalde o alcaldes, regidores y procuradores síndicos.

 

Por esta disposición, el Virrey Abascal se vio obligado a disponer la elección de estos Ayuntamientos o Cabildos, que por hacerse conforme a lo dispuesto en la Constitución de 1812, se les conoce con el nombre de "Cabildos Constitucionales".

La Constitución de 1812 fue abolida por Fernando VII en 1816 al restaurar el absolutismo, pero volvió a regir en 1820 a raíz de la revolución liberal ocurrida entonces en España, y por eso, cuando San Martín llegó al Perú al frente de la Expedición Libertadora, encontró en Lima y otras ciudades del Perú a estos Cabildos Constitucionales elegidos por el pueblo que tuvieron gran actuación en los actos de Declaración de Independencia de cada localidad. El Cabildo de Lima declaró la Independencia del Perú el 15 de julio de 1821.

Con los recursos que supo sacar del inmenso y rico virreinato que gobernaba, Abascal combatió la revolución en el Alto Perú, Quito, Chile, y contuvo el avance de la revolución Argentina, que quería ingresar victoriosamente al Perú por el sur.

Por la férrea vigilancia realizada por el Virrey Abascal, en Lima no llegó a estallar ningún movimiento revolucionario, aunque hubo importantes intentos, como el realizado por Mateo Silva en 1809, en el que estuvieron comprometidos su hermano Remigio y su hermana Brígida y muchas otras personas; también el intento de Ramón Anchóriz y otros en 1810 que igualmente fue desbaratado por el poderoso Virrey. No obstante a esta vigilancia y la política de concordia desarrollada por el Virrey, Lima y provincias vivían en permanente ambiente de conspiración que demostraba el espíritu rebelde del pueblo del Perú y su deseo de poner término a la dominación española.

Narra una anécdota de la época: “A los pocos meses de haber entrado el Virrey de Lima a su capital, se encontraron en una calle tres sacos colocados con armonía: el primero estaba lleno de sal, el segundo de abas, y el tercero de cal. El que reconocía aquellas especies repetía maquinalmente Sal, Abas, Cal; y ya parece llegado el caso de aquella conminación, y de que se conozca, que la moderación y dulzura de los americanos no es abatimiento; y que ya es tiempo que salgan á luz las virtudes, que el despotismo ocultaba en la obscuridad, por no tener valor para soportar su presencia”

Lima fue centro de inquietud y conspiración revolucionaria cuyos lazos  y extendido sentimiento llegaba a diferentes partes del virreinato del Perú.

El Real Convictorio de San Carlos, bajo la dirección del cura chachapoyano y precursor de la Independencia peruana; Toribio Rodríguez de Mendoza era uno de los varios centros, que realizaba una secreta siembra de los principios revolucionarios y de las nuevas ideas liberales. Los "carolinos" como eran llamados, fueron en gran parte los ideólogos de la revolución.

El Colegio de Medicina de San Fernando, donde se reunían periódicamente, el médico Hipólito Unanue, el cosmógrafo y matemático José Gregorio Paredes, los médicos José Pezet y Miguel Tafur, Gabino Chacaltana y otros, que años más tarde serán miembros del primer Congreso Constituyente. Los denominados "fernandinos" tuvieron actuación notable en la revolución peruana.

El Oratorio de San Felipe Neri, cuyos miembros eran conocidos con nombre de
"los Padres de San Pedro" por ocupar el claustro de los expulsados jesuitas. Fueron eficaces promotores de la insurrección mediante el influjo que tenían en el pueblo y aún en las clases altas. Uno de los "oratorianos", el Padre Méndez Lachica, fue un distinguido miembro del primer Congreso Constituyente instalado por José de San Martín.

“Supo Abascal que en la celda del Padre Méndez, de la Congregación del Oratorio, se reunían todas las noches a conspirar, algunas personas visibles y respetables del país, como el Padre Carrión de la misma Congregación, el Conde de la Vega del Ren; Manuel Pérez de Tudela, José de la Riva Agüero y otros “igualmente inofensivos”. No teniendo, nada de conspiradores de la laya de otros, pero no queriendo, por otra, que tales reuniones se fomentasen, tomó para disolverlos de la siguiente graciosa forma. Ordenó que una noche se apostase en la portería de San Pedro el capítulo de su guardia de a caballo, Joaquín de Espolavieja, con una linterna y dos soldados. Así se hizo, y a medida que los conjurados salían, Joaquín les ponía su linterna en la cara y reconociéndoles les decía: “Señor tal, su Excelencia el Señor Virrey me ha encargado que diga a Ud. de su parte, que le desea que pase muy buena noche". Inútil es decir, que esa fue la última vez que se reunieron los conjurados".

Los abogados de Lima, eran discípulos en gran parte de Rodríguez de Mendoza: Mateo Silva, Manuel Pérez de Tudela, José Faustino Sánchez Carrión, Francisco Javier Mariátegui, Manuel Ferreyros, Pedro José Colmenares, y otros como Manuel Tellería, Mariano Alejo Álvarez y Ramírez de Arellano. Uno de ellos, Manuel Lorenzo de Vidaurre, por considerársele peligroso, fue perseguido y desterrado a España. En Cádiz escribió el libro que publicó después con el nombre de “Plan del Perú".

Riva Agüero y su círculo. Había llegado a Lima en 1810, después de un viaje por Europa; el joven aristócrata limeño José de la Riva Agüero, imbuido de las ideas revolucionarias, a su paso por Buenos Aires se contacto con los revolucionarios porteños. Riva Agüero formo en Lima el centro de un círculo poderoso de revolucionarios, entre los que se encontraba el VII Conde de la Vega del Ren[1], e instigó varias revoluciones limeñas y no cesó de actuar hasta que San Martín proclamó la independencia del Perú.

Desde 1810 Riva Agüero se torna en la principal figura de la revolución peruana y un partidario decidido de la separación con España, por considerar "que los intereses de la península están diametralmente opuestos" a los del Perú. Fue promotor decidido de la llegada de San Martín y entró en contacto epistolar con él cuando preparaba el "Ejército de los Andes". Riva Agüero estaba convencido de la imposibilidad de que los peruanos vencieran por sí solos el tremendo poder español en el Perú.
                       
Los curas, como en el resto de América, en que muchos religiosos aparecieron como caudillos del movimiento emancipador, también participaron en la inquietud revolucionaria, no así el alto clero que era de tendencia absolutista. Los párrocos de muchos lugares, en Lima y en el interior del país, resultaron asiduos propagadores de la idea emancipadora, y los conventos se convirtieron en focos de insurrección. En general el clero regular era decididamente partidario de la independencia. Es por eso, cuando se reunió el primer Congreso peruano en 1822, cerca de la tercera parte de los diputados eran religiosos.

Francisco de Paula Quiroz, nacido en Arequipa pero radicado en Lima, pretendió en 1814 sublevar la poca guarnición militar que se encontraba en Lima, pues la mayor parte de las tropas habían sido enviadas al Alto Perú para contener el empuje de la revolución argentina, y luego al Sur para hacer frente a la revolución de los Angulo y Pumacahua. Pretendió sublevar en Lima al batallón llamado "Número", cuyo jefe era el VII Conde de la Vega del Ren, cuya simpatía por la causa revolucionaria conocía, pero la llegada inesperada al Callao de refuerzos españoles, hizo fracasar el intento de conspiración.

Los agentes extranjeros enviados a Lima, por los revolucionarios de otros lugares de América, especialmente de Buenos Aires, trataban de coordinar los esfuerzos emancipadores. Varios de ellos formaron parte del primer Congreso.

Fueron también grandes propagadores de la inquietud revolucionaria, las mujeres peruanas, especialmente las limeñas, que con su finura y galantería, burlaban la vigilancia de las autoridades. Por último, el pueblo formado principalmente por criollos de la clase media y popular, así como los mestizos, estaban enteramente volcados a la inquietud emancipadora.



[1] José Matías Vázquez de Acuña Menacho y Ribera, VII Conde de la Vega del Ren, Alcalde de Lima en 1791. Gracias a su influencia y riqueza tubo importante papel en la independencia del Perú junto a  José de San Martín. El Perú independiente declaró en 1821 abolidos los títulos nobiliarios de la monarquía española, por ello fue el último Conde de la Vega del Ren cuyo título nobiliario fuese reconocido y ejercido efectivamente en América. Se casó con María Loreta de la Fuente y Mesía, IX marquesa del Dragón de San Miguel de Híjar, V condesa de Sierrabella. A su muerte los derechos derivados del título pasaron a su hija:

jueves, 25 de julio de 2013

LAS GESTAS LIBERTARIAS EN EL PERU (1-3)

LAS GESTAS LIBERTARIAS EN EL PERU (1-3)
Herbert Oré Belsuzarri.

La revolución emancipadora de América española fue un acontecimiento cuyos antecedentes se encuentran en el siglo XVI. El siglo XVIII fue un siglo de inquietud reformista en lo político, social, económico y científico.

Durante el auge de la política absolutista del siglo XVII, en que los reyes de Europa negaban a sus súbditos una serie de derechos, surgieron las tendencias políticas que se han dado en denominar liberales, que sostenían que el hombre nace con derechos naturales: el derecho a la vida, a la libertad y a conseguir su felicidad; derechos que ningún gobierno da, sino que tan sólo debe resguardar. El gobierno es el producto de un acuerdo entre los gobernados, que eligen a su gobernante, y no de apropiación por una persona sin el consentimiento de los gobernados.

Frente a los derechos absolutos que se arrogaban los reyes para gobernar, surgió la teoría liberal de los derechos constitucionales. Es decir, que el gobernante debe gobernar de acuerdo con los derechos y obligaciones que señalan las leyes del Estado. Y si el gobierno, en vez de resguardar los derechos de los gobernados, atenta contra ellos, los gobernados tiene el derecho a la resistencia frente al gobernante.

En las colonias españolas de América existía el sistema de gobierno absoluto, que negaba a sus súbditos los derechos de la teoría liberal.

En las colonias españolas de América, existía la nobleza, clase media, pueblo y esclavos. Esta desigualdad se acentuaba por las diferencias raciales, y por las diferencias existentes entre los españoles nacidos en España y los españoles nacidos en las "Indias", o sea los criollos. La rivalidad entre criollos y peninsulares se acentuó por aspirar aquéllos, con toda justicia, a la igualdad de derechos y, finalmente, al gobierno de los territorios en que habían nacido.

La corona española controlaba el desarrollo del comercio y la industria en beneficio de las clases privilegiadas. Las nuevas ideas económicas daban más valor a la tierra y su explotación por el hombre, en la agricultura y la ganadería; y frente al monopolio comercial pidieron el libre comercio. Los Virreinatos y Capitanías creados en el siglo XVIII, perjudicados con el monopolio y el mercantilismo, abogaron por el comercio libre y la libertad de industria, que permitía un mayor desarrollo de la agricultura y ganadería. Sobre todo en el Virreinato de Río de la Plata, donde la agricultura y la ganadería tenían un notable desarrollo, apareciendo una clase industrial pujante que tuvo activa participación en la emancipación de su patria. El movimiento emancipador se realizó, para acabar con el mercantilismo, el monopolio comercial y el intervencionismo del Estado en el desarrollo económico.

El siglo XVIII se presentó igualmente renovador en el campo de las Ciencias Físicas y Naturales. Esta inquietud se manifiesta en la llegada al Continente americano de varias expediciones científicas: 1736, en tiempos de Carlos III  llega la Expedición de Martín Sessé al Virreinato de México; de Ruiz y Pavón al Virreinato del Perú y de José C. Mutis al Virreinato de Nueva Granada.  También esta inquietud científica permite la aparición de centros de cultura superior, como el Real Convictorio de San Carlos, en el Perú.

Era costumbre que los jóvenes criollos americanos de familias pudientes, fueran a España a completar su educación. Pero al llegar al centro del poder de la monarquía absoluta española, esos espíritus fueron ganados por las nuevas ideas, pues, en contacto con los liberales españoles, enemigos de la monarquía, leyeron obras del pensamiento europeo, traducidas al castellano o en francés, y cuando regresaban a su patria en América estaban ganados a la causa emancipadora.

En el siglo XVIII en Europa, surge un movimiento intelectual, espiritual y científico que se ha denominado la ilustración. Se caracterizó por una fe ciega en el poder de la razón, para llegar al conocimiento y dominio de la naturaleza; desarrolló las Ciencias: Química, Física, Biología, Astronomía, Medicina y otras. Su espíritu crítico, llegó a poner en tela de juicio el régimen del gobierno absoluto, al sistema económico y a las creencias religiosas. Surgen filósofos ilustres como Voltaire, Montesquieu, Rousseau, y hombres de ciencia como Linneo, Lavoisier, Wat, Volta, Franklin, Fahrenheit, Laplace y otros.

El movimiento de la Ilustración ejerció gran influencia sobre los gobernantes absolutos de Europa, varios de los cuales adecuaron su política en parte a esta ideas, pero sin modificar su esencia, o sea sin dar intervención al pueblo. "Todo por el pueblo, pero sin el pueblo". Realizaron reformas en la agricultura, el comercio, la industria; estimularon el desarrollo de las ciencias y de las letras; favoreciendo el desarrollo de la enseñanza, en especial de las Universidades. A esto se llamó el “despotismo ilustrado”. Los principales déspotas ilustrados fueron Federico II en Prusia, José II en Austria y Carlos III en España. En el Virreinato del Perú se fundó el Real Convictorio de San Carlos y la Sociedad Amantes del País que publicó la revista científica Mercurio Peruano. La ilustración también fue favorable para crear el clima a la Independencia.

En esta etapa de influencia de la Ilustración y del Despotismo Ilustrado impuesto por el Rey de España Carlos III, tuvo lugar, la expulsión de los religiosos de la Compañía de Jesús de los dominios de España y América ocurrida en 1767, quienes se convirtieron en enemigos del trono español y colaboraron desde Europa con el movimiento emancipador, esparciendo las ideas revolucionarias, propiciando la separación de América de España, como es el caso del jesuita arequipeño Juan Pablo Vizcardo y Guzmán autor de "Carta a los españoles americanos", que fue impreso y difundido por el revolucionario Francisco de Miranda. Su obra fue de gran importancia para afianzar la evolución ideológica del reformismo al separatismo de España.

La independencia del Perú es un capítulo en las guerras de emancipación hispanoamericanas que comenzaron a escala continental en 1808. Estos conflictos enfrentaron a la monarquía española con los nacientes Estados americanos que pretendían obtener su independencia. La independencia del Perú se estimó crucial para garantizar la independencia de los demás países de América del Sur;[ pero, más allá de la independencia peruana, el proceso de independencia de las colonias españolas en América concluyó en el Caribe a finales de siglo XIX con la independencia de la República Dominicana (1844).

Las revoluciones en el Perú contra los españoles se producen desde la captura del inca Atahualpa la tarde del 16 de noviembre de 1532 en la batalla de Cajamarca, y que llevó a la conquista del Imperio inca por parte de Francisco Pizarro. Algunos autoproclamados sucesores de los incas trataron en varias ocasiones, retomar el país, reconquistar su imperio e instalar  su gobierno. Unos intentos ocurrieron inmediatamente; otros, más tarde, hasta que San Martín Proclamo la Independencia del Perú en 1821.


miércoles, 17 de julio de 2013

LOS HIJOS DE DIOS Y EL DILUVIO.


LOS HIJOS DE DIOS Y EL DILUVIO.
Autor: Herbert Oré B.

La erudita polémica que sigue en pie desde tiempos inmemoriales acerca de estas palabritas, «los hijos de Dios», y que ha generado millares de páginas de comentarios enfrentados y contradictorios, no inspirará más que una sonrisa aburrida en cualquiera que disponga de un poco de información privilegiada. Las palabras «los hijos de Dios» se han traducido también por «los gigantes», «los niños de Dios», «los ángeles caídos», o quizá por «los seres espirituales renegados». ¡Es como para ponerse a gritar!

¡Unas simples palabritas ponen la fe de cabeza! Cualquier especialista con sólidos conocimientos de hebreo puede decirnos lo que significan exactamente las palabras en cuestión: «Los que habían descendido eran semejantes a los hombres y mucho mayores que los seres humanos». Pero a uno no le está permitido decir lo que piensa so pena de ser acusado hereje. Aun así, muchos lo dijeron, sin reparos de ningún tipo, algunos fueron quemados en la hoguera y otros fueron perseguidos.

La vieja objeción de que los extraterrestres no podrían aparearse de ningún modo con los terrestres ha sido rechazada hace mucho tiempo; no necesito repetirme en este sentido. («Y los dioses crearon a los hombres a su imagen...»)

En este drama de la prehistoria, para quienes sostienen que fuimos creados por extraterrestres, se resume en que el «altísimo», el comandante de la nave espacial, poseía evidentemente mejor información que los de su tripulación. Observaba con preocupación lo que sucedía en la Tierra. La hibridación de los extraterrestres con los terrestres hizo aparecer unas criaturas que no concordaban de ningún modo con la raza planeada del Homo sapiens. Éste fue el pecado original de la mitología. Los seres humanos estaban heredando mensajes genéticos equivocados. «Y arrepintióse el Señor de haber hecho hombre en la Tierra, y pesóle en su corazón», dice el Génesis (6, 6). El «altísimo» debía interrumpir de algún modo el experimento del «ser humano» y empezar de nuevo. Pero ¿cómo? Los ángeles renegados poseían probablemente armas poderosas, podían esconderse en las cuevas y hacerse fuertes dentro de los edificios. No había ninguna posibilidad de cazar uno por uno a los malvados.


No podemos deducir de las leyendas y de los textos religiosos si el diluvio fue provocado intencionadamente o si un meteorito grande chocó con la Tierra. Una inundación artificial es posible, y los meteoritos caen constantemente sobre la Tierra. Fuera lo que fuese, el «altísimo» debía de estar informado sobre el momento exacto en que tendría lugar el diluvio: así es como pudo informar a los buenos y aconsejarles sobre el modo de construir un barco. Asi lo narran los sumerios como también la biblia.

El evento del diluvio sucedió y todos los híbridos murieron, solo se salvaron unos pocos por información que les alcanzaron sus dioses. Unos narran que los eligieron por ser buenos a su dios y otros dicen: Por que eran hijos de dios, es decir un híbrido de extraterrestre y humano.

viernes, 28 de junio de 2013

LOS HIJOS DE DIOS DESCENDIERON DEL CIELO


LOS HIJOS DE DIOS DESCENDIERON DEL CIELO.
Autor: Herbert Oré B.

Enoc y el propio Génesis mencionan que los hijos de Dios descendieron del cielo para procrear con las hijas de los hombres (Gen.6:1-2), y Enoc llamó a esos hijos de Dios "los vigilantes del cielo", porque la misión de ellos es vigilar al ser humano y protegerlo, sin embargo, un grupo de esos ángeles decidieron un día descender a la tierra para fornicar con las hijas de los hombres y engendrar una nueva especie sobre la tierra, una nueva raza de gigantes, incluso el libro de Enoc menciona el número de esos ángeles malvados que descendieron a la tierra, sobre el monte Hermón: fueron 200, los cuales tomaron para sí las mujeres más hermosas del planeta, y de esa unión sexual de esos ángeles extraterrestres con las mujeres terrestres nació una nueva raza de GIGANTES de una maldad y violencia indescriptible. Esos "vigilantes del cielo" que descendieron a la tierra para procrear con las mujeres terrestres enseñaron a los humanos todo tipo de conocimientos ocultos, hechicerías, y magia satánica, así como a fabricar todo tipo de armas de guerra para luchar entre ellos, y de esta manera el mundo de la época antediluviana se llenó de maldad y de violencia, entonces es cuando el Creador supremo, decidió exterminar a todos los seres humanos malvados, así como a los gigantes, con un diluvio de agua que cubrió todo el planeta, y a esos ángeles rebeldes que se corrompieron con las mujeres de la tierra los encadenó en prisiones abismales, hasta el día del juicio.

La obra de Enoc desarrolla la historia contada en Génesis 6 acerca de las impías medidas que tomaron los “hijos de Dios” (los inmortales ángeles celestiales) para relacionarse físicamente con las “hijas de los hombres“, las mortales mujeres terrestres, tomando esposas a su antojo.

El problema realmente comenzó cuando, en los días de Jared, doscientos Vigilantes descendieron sobre Ardis, la cima del Monte Hermón. Su líder, Shem-Hazai (o Semyaza), temiendo descender solo a la tierra de los hombres, logró convencer a 200 ángeles (los Vigilantes) para que participaran en esta aventura ilícita. Según Enoc no había hembras, el grupo estaba compuesto solo de individuos machos, y dice que había líderes, a quienes también se llamaba jefes de decenas.

7 Estos son los nombres de sus jefes: Shemihaza, quien era el principal y en orden con relación a él, Ar'taqof, Rama'el, Kokab'el, -'el, Ra'ma'el, Dani'el, Zeq'el, Baraq'el, 'Asa'el, Harmoni, Matra'el, 'Anan'el, Sato'el, Shamsi'el, Sahari'el, Tumi'el, Turi'el, Yomi'el, y Yehadi'el. (Enoc 6:7)

Estos ángeles del cielo desarrollaron una pasión morbosa hacia las hijas de los hombres y un deseo maligno de tener hijos con ellas:

Los ángeles, hijos de los cielos, las vieron y las desearon y se dijeron entre ellos: Vamos, escojamos mujeres entre los hijos de los hombres y engendremos hijos. Entonces, Semyaza, su líder, les dijo: Temo que quizá no queráis cumplir esa obra; y yo seré, yo solo, responsable de un gran pecado’ ” (Enoc 6:2-4).

Sobre el Monte Hermón, los Vigilantes hicieron juramentos y se comprometieron solemnemente a no renunciar hasta haber culminado su fechoría. Al parecer, sabían muy bien las consecuencias que esta decisión les traería tanto a ellos como a la humanidad (1º Enoc 6:4-5).8

Pero todos le respondieron: Hagamos todos unos juramentos y prometámonos todos con un anatema no cambiar de destino, sino ejecutar realmente ese destino. Entonces todos juntos juraron y se comprometieron acerca de ello los unos y los otros con un anatema. Todos ellos eran doscientos, y descendieron sobre Ardis, la cima del monte Hermón (Enoc 7:5-7).

Una vez sellado el pacto, la traición sería castigada con increíbles horrores. Así lo hicieron. Descendieron y tomaron esposas de entre las mujeres mortales. Ese fue un pacto que ahora se conmemora en el nombre dado a ese lugar, escenario de su caída, pues en hebreo la palabra Hermón, o herem, significa la maldición.

Enoc dice enseguida que ellas quedaron embarazadas y dieron a luz grandes gigantes, cuya altura era de trescientos cúbitos, que terminaron consumiendo todas las reservas de los hombres. Y cuando los hombres no pudieron sustentarlos más, los gigantes se fijaron en ellos y comenzaron a devorar a los mismos seres humanos.
  
También comenzaron a pecar contra las aves, contra las bestias, los reptiles y los peces, y a devorar la carne los unos de los otros, y a beber su propia sangre. Luego la tierra dirigió su acusación contra los rebeldes” (1º Enoc 7:10-15).

La estatura de los Nefilim (En la tradición Judía y Etíope, Nefilim quiere decir "Gente del Cielo"), calculada en cúbitos, naturalmente es exagerada. Seguramente esta medida fue mencionada solo para enfatizar que estos hombres poderosos fueron seres de considerable estatura y enormes apetitos, al grado de volverse contra sus propios familiares en agresivos actos caníbales.

La mención del pecado contra las aves, contra las bestias, los reptiles y los peces podría hacer referencia al hecho de que fueron usados como alimento (hay que recordar que la alimentación carnívora no estaba permitida en tiempos prediluvianos), o bien que los gigantes cometieron bárbaros actos sexuales con ellos, o bien ambas cosas.



Uno de los temas más interesantes del Libro de Enoc en cuanto a la irrupción de los ángeles en la historia humana es el hecho de que estos rebeldes revelaron a la humanidad una serie de conocimientos prohibidos.


lunes, 24 de junio de 2013

EL CREADOR DEL MUNDO: CON TICI VIRACOCHA 3-3

EL CREADOR DEL MUNDO:  CON TICI VIRACOCHA 3.
Autor: Herbert Oré B.


Diversos cronistas e historiadores dicen que Wiracocha tenía el pelo ondulado; Ramos, citando el testimonio del arzobispo Toribio Alfonso Mogrovejo, que su barba era pelirroja. Según Betanzos, llevaba el pelo corto, con una corona al modo de los sacerdotes, mientras que Salcamayhua le atribuye una larga cabellera gris y lo presenta como un anciano. A veces llevaba puesta una "vestidura" o una túnica con cinturón que "le daba hasta los pies", Betanzos precisa; otras veces andaba vestido casi como los indios y que llevaba un báculo o bordón, con un aspecto autoritario y venerable.

Las pocas divergencias que resaltan de estas descripciones, concordantes en cuanto a lo esencial, podrían atribuirse a una tradición diversamente deformada, según la religión, por una larga trasmisión oral, o también a circunstancias de tiempo y de lugar. Nada, por cierto, prohíbe pensar que Tunupa haya podido cambiarse de ropa y dejarse crecer el pelo. Y es lógico que haya envejecido.

Una duda subsiste, no obstante: ¿Se trata de un personaje único, o de varios? Las crónicas nos dan la respuesta: "Fue de largo hacia el Norte... por el camino de la serranía, y nunca jamás lo volvieron a ver", escribe Cieza de León.
Los indios "dicen que, pasados algunos tiempos, volvieron a ver otro hombre semejable al que está dicho, el nombre del cual no cuentan".

 Betanzos, por su parte, encargado por el Virrey don Antonio de Mendoza de estudiar la cuestión, habla, ya en 1551, vale decir menos de veinte años después del inicio de la Conquista, de los viracochas, en plural, y relata que su jefe, Con Ticsi Viracocha, había enviado a dos de ellos al interior del país, uno hacia el Norte y el otro hacia el Sur, mientras que él mismo iba al Cuzco.

Aquí, sin embargo, se plantea un nuevo problema. Betanzos, en efecto, se refiere al mito aymará de la creación del mundo por el Dios Blanco al que menciona con el nombre danés apenas deformado que le daban los quechuas.

Huirakocha —que los españoles escribían Viracocha—, de hvitr, blanco, y goth, dios. Vimos en El Gran Viaje del Dios-Sol que este mito descansaba en la tradición histórica de la llegada al Altiplano de un grupo de vikingos que civilizó la región, y que mito y tradición no siempre estaban bien separados en la mente de los indios. La misma confusión impera en lo que atañe a Tunupa. Pues no cabe duda de que es él a quien Betanzos nos describe con el nombre de Con Ticsi Viracocha, vale decir el del Dios Blanco:

"Era un hombre alto de cuerpo y que tenía una vestidura blanca que le daba hasta los pies, y questa vestidura traía ceñida é que traía el cabello corto y una corona hecha en la cabeza a manera de sacerdote y que andaba destocado y que traía en las manos cierta cosa que a ellos les paree el día de hoy como estos breviarios que los sacerdotes traían en las manos". Esta misma confusión, la señalamos en otro lugar en cuanto a Quetzalcóatl, el Dios Blanco de los Nahuas, que la tradición nos presenta a veces como un guerrero, otras veces como un sacerdote, mientras que los dos personajes están perfectamente diferenciados entre los mayas.


 
 Las naves, balsas o barcos de los collas, tienen la extraña características de ser balsas de juncos que tenían forma de grandes barcas. Jamás pueblo alguno, diga lo que diga Thor Heyerdahí, empleó en el mar embarcaciones de este tipo, pero si se utilizaron en el Nilo, milenios atrás, y en el Lago Titicaca donde se las puede ver todavía hoy. Se trata realmente de balsas, pues están hechas de haces de juncos atados unos a otros, sin calafatear. Pero tienen forma de botes. Más aún: con su proa y su popa alargadas y con su vela cuadrada,- de lejos se parecen a drakkares. Los indios sólo conocían las balsas chata de troncos y los botes de totora del Titicaca. Los barcos de los gigantes tenían la misma forma que estas últimas, por ello dedujeron que estaban hechos del mismo material y construidos según la misma técnica. Parece que los gigantes en cuestión no eran más que vikingos.

Confirma esta interpretación una breve frase del P. Ventura de Salinas y Córdova, secretario del Virrey del Perú en el siglo XVII , que menciona "las abominaciones de ciertos Gigantes que por la costa viniera estrecho". Ya en el siglo XVI el P. Miguel Cabello de Balboa había recogido entre los indios de Chile una narración que contenía la misma referencia geográfica. Pero no se trataba de gigantes, sino de hombres blancos de aspecto sacerdotal llegados "de hacia el estrecho a quien llamamos de Magallanes".

Pedro Cieza de León en su “Crónica del Perú El Señorío de los Incas” dice: 

Otras cosas hay más que decir de este Tiaguanaco, que paso por no detenerme, concluyendo que yo para mí tengo esta antigualla por la más antigua de todo el Perú. Y así se tiene, que antes que los Ingas reinasen con muchos tiempos, estaban hechos algunos edificios de éstos, porque yo he oído afirmar a indios, que los Ingas hicieron los edificios grandes del Cuzco por la forma que vieron tener la muralla o pared que se ve en este pueblo. Y aun dicen más, que los primeros Ingas practicaron de hacer su corte y asiento de ella en este Tiaguanaco. También se nota otra cosa grande y es, que en muy gran parte de esta comarca no hay ni se ven rocas, canteras, ni piedras donde pudiesen haber sacado las muchas que vemos. Y para traerlas no debía de juntarse poca gente. Yo pregunté a los naturales en presencia de Juan de Vargas (que es el que sobre ellos tiene encomienda) si estos edificios se habían hecho en tiempo de los Ingas, y riéronse de esta pregunta, afirmando ya lo dicho, que antes que ellos reinasen estaban hechos, mas que ellos no podían decir ni afirmar quién los hizo, mas de que oyeron a sus pasados que en una noche remaneció hecho lo que allí se veía. Por esto, y por lo que también dicen haber visto en la isla de Titicaca hombres barbados y haber hecho el edificio de Vinaque semejante gente, digo que por ventura pudo ser que antes que los Ingas mandasen, debió de haber alguna gente de entendimiento en estos reinos, venida por alguna parte que no se sabe, los cuales harían estas cosas, y siendo pocos y los naturales tantos, serían muertos en las guerras.

Por lo menos hasta aquí, se puede colegir que al Collao a Taipikala (Ombligo del Mundo según algunos y piedra parada según otros) donde se desarrollo la cultura Tiahuanaco, llegaron hombres blancos de gran entendimiento después del diluvio, al que llamaron Con Tici Viracocha y sus emisarios Wiracochaman y Tunupa se encargaron de organizar el Sur del continente para la posterior llegada de Manco Capac, que fundaría el Cuzco capital del Imperio Incaico. Asi mismo Wiracocha se embarco y dejo la promesa de volver.
En suma Wiracocha pudo ser como dicen un vikingo, un egipcio, un Atlante, un antiguo habitante de Mu, un anunnaki sumerio como deja entrever Secharia Zetchin, un extraterrestres u otro que trajo sus conocimientos y tecnología cuya mejor expresión fueron los Incas en esta parte del continente. 

domingo, 23 de junio de 2013

EL CREADOR DEL MUNDO: CON TICI VIRACOCHA 2-3

EL CREADOR DEL MUNDO:  CON TICI VIRACOCHA 2.
Autor: Herbert Oré B.

Antes que los Incas reinasen, cuentan que en el principio, Wiraccocha creó un mundo oscuro y luego de ordenar el cielo y la tierra creó una raza de gigantes. A estos les mandó que viniesen en paz para que lo sirviesen, mas como no fueron recíprocos con él, los convirtió en piedras, enviándoles a la vez un diluvio general al cual llaman Unu Pachacuti, que quiere decir "el agua que transformó el mundo".(Esta es la versión inca del Diluvio Universal).

Pasado el diluvio y seca la tierra, Wiraccocha determinó poblarla por segunda vez y para hacerlo con más perfección determinó criar luminarias que diesen claridad, para esto fue al gran lago Titicaca y mandó allí que salieran el Sol, la Luna y las estrellas y subiesen al cielo para dar su luz al mundo. Y dicen que la Luna tenía más claridad que el Sol, por lo que este al tiempo que subían le echó un puñado de ceniza en la cara y que desde esa vez quedó la Luna con el color que ahora tiene.



Luego se dirigió a Tiahuanaco y en este lugar dibujó y esculpió en una losa grande todas las naciones que pensaba criar; después de esto, inició su peregrinaje obrando maravillas por el camino de la serranía, mandando salir a los pueblos de sus Pacarinas diciendo: "Gente y naciones oigan y obedezcan que yo les mando salir, multiplicar y henchir la tierra". Y a su vez todos los lugares obedecieron y así unos pueblos salieron de los suelos, otros de los lagos, fuentes, valles, cuevas, árboles, peñas y montes. A la vez que esto sucedía, pintaba a cada pueblo el traje y vestido que habrían de llevar y así mismo dio a cada nación la lengua que habría de hablar, sus cantares y las semillas. Y así en este camino de los Andes y montañas de la tierra fue dando y poniendo nombres a todos los árboles grandes y pequeños, tanto como a sus flores y frutos, mostrando a la gente los que eran buenos para comer y los que no y los que eran buenos para medicina y, asimismo, puso nombre a todas las yerbas e indicó el tiempo en el que habrían de florecer y fructificar. También dio orden a los hombres sobre cómo vivir, hablándoles amorosamente con mucha mansedumbre, amonestándole para que fuesen buenos, y los otros no se hiciesen daño ni se injuriasen; luego les enseñó cómo cultivar; para esto rompía la tierra con la punta de su báculo quedando esta dispuesta para sembrarse, y así con su sola palabra hacía nacer el maíz y los demás alimentos.

Y luego que todo esto pasó, en la dirección Sur, apareció el enviado de Wiraccocha, que era un hombre de crecido cuerpo, el cual en su aspecto y en su persona mostraba gran autoridad, llamándolo Wiraccochan o Tunupa. Vestía una túnica andrajosa que le daba hasta los pies: traía el cabello corto, una corona en la cabeza y un báculo como los que llevaban los sacerdotes y astrónomos antiguos. Dicen también que llevaba a cuestas un bulto en el que transportaba los dones con los que premiaba a los pueblos que lo escuchaban. Y dicen que este hombre tenía gran poder, que de los cerros hacia llanuras y de las llanuras cerros grandes. Hacía también cosas mayores por que dio ser a los hombres y animales, y que, en fin, por su mano vino notable beneficio.

En ese largo peregrinar, dicen que también halló algunas naciones rebeldes que no habían cumplido con su mandato, por lo que los convirtió en piedras, en figuras de hombres y mujeres con el mismo traje que traían. Estas conversiones fueron hechas en Tiahuanaco, Pucara y Jauja. En dichos lugares se encuentran unos bultos de piedras grandes y en algunas otras partes dicen que tienen tamaños casi gigantes.

Y es así como llegó a la provincia de Cacha habitada por los Canas, y éstos, como no lo conocían, salieron armados y dispuestos a matarlo. Entonces Wiraccochan, al observar esta actitud, hizo que cayese fuego volcánico sobre ellos. Y los canas, por el temor de verse quemados, arrojaron sus armas y lo veneraron. Viendo esto, Wiraccochan tomó su báculo y paró el fuego; luego, puso orden entre ellos. En memoria de este hecho le edificaron un suntuoso adoratorio y hoy en día, aún se puede ver el cerro de Cacha con su enorme quemadura que consumió las piedras de tal manera que ellas mismas se hacen testigos de este hecho, por que quedaron tan quemadas que se las pueden levantar como si fuesen madera liviana.

Dicen que después de este suceso llegó al pueblo de Urcos, y subió a un cerro alto desde donde mandó saliesen de él los naturales de Urcos, por lo que con el tiempo le erigieron en este lugar un rico adoratorio, edificando en este un escaño de oro fino y una imagen a semejanza suya.

Luego Wiraccochan prosiguió su camino y llegando a cierto sitio crió a un señor al cual puso el nombre de Alcaviza y al lugar por nombre Cusco; dejando el mensaje que después de este señor vendrían los Incas Orejones a quienes todos respetarían.

Este Wiraccochan a quién los pueblos llamaban también Tunupa, Tarapaca, Wiraccochan pachayachicachan, Bichaycamayoc, Cunacuycamayoc Pachacan; que quiere decir el enviado de Wiraccocha, su fuente, el predicador, el encargado del presente o el conocedor del tiempo, dicen que se dirigió al pueblo del curaca Apotambo (Señor de Tanpu, Tambo u Ollantaytambo), a donde llegó cuando se celebraban unas bodas. Fue en esas circunstancias que el Curaca escuchó sus razonamientos y predicamentos con mucho amor, mas su pueblo no lo hizo así, por lo que Wiraccochan los reprendió con amor afable. Y, luego de esto, en un gesto de reciprocidad, entregó el báculo que portaba y en el que se encontraban grabados todos sus conocimientos, al curaca Apotambo. Pasado esto, en memoria de Wiraccochan labraron una montaña a imagen y semejanza suya, a la cual veneraron muchísimo.

Luego, este Wiraccochan prosiguió su camino haciendo sus obras hasta que llegó a la línea equinoccial cerca al Ecuador, donde queriendo dejar esta tierra, informó a la gente sobre las muchas cosas que habrían de suceder. Les dijo que con el tiempo habrían de venir gente diciendo ser Wiraccochas y a los cuales no les deberían de creer. Y dicho esto se metió al mar caminando por sobre el agua como si fuese su espuma...

Dicen que pasado el tiempo y luego de que el pueblo de Tambo u Ollantaytambo floreció gracias a los conocimientos dejados por Wiraccochan, el báculo dejado por él, se transformó en oro fino en el momento en que nació uno de los descendientes de Apotambo llamado Manco Capac quién vino a ser el primer Inca, y con este báculo de oro pasado los años se dirigió a las partes altas de una serranía para fundar la que con el tiempo sería la capital del Imperio de los Incas: el Cusco.

Viracocha fue siempre recordado por los incas como un dios benevolente, portador de cultura y muy poderoso. En una de las muchas leyendas que aluden a él se menciona un arma en forma de cayado, cuyo poder es ostensible. Al parecer, los acontecimientos habrían tenido lugar en la actual localidad de Caxha, cuando sus habitantes decidieron matar a Viracocha, molestos por su “vestimenta y su porte tan extraño”. Este relato lo realiza el historiador Pedro Sarmiento de Gamboa:

“Ya habían empuñado las armas contra él, cuando, enterado Viracocha de sus perversas intenciones, se arrodilló en un lugar llano, y elevó las manos plegadas y la mirada al cielo; y de lo alto llovió fuego sobre quienes estaban sobre la montaña y quemó todo el paraje; tierra y piedras ardieron como paja. El terror se apoderó de los malvados perseguidores ante aquel espantoso fuego, y corriendo se abalanzaron a donde estaba Viracocha, arrojándose a sus pies en demanda de gracia.”

“Viracocha —continúa narrando Sarmiento de Gamboa—, ganado por la compasión, fue al fuego y lo apagó con su cayado. Pero el monte quedó calcinado y las mismas piedras se habían quedado tan ligeras como consecuencia del enorme calor del fuego, que un hombre podía llevar ahora fácilmente alguna que habitualmente no podría haber transportado un carro, lo cual se puede hoy constatar. Y es cosa prodigiosa de este paraje y monte, que todo haya quedado arrasado en un cuarto de legua; se encuentra en la provincia de Collao.”

Es evidente que el cayado utilizado por Viracocha era de un altísimo poder con el cual pudo desencadenar de inmediato un pavoroso infierno así como sofocarlo.

No es por tanto, antojadizo el motivo que bellamente adorna el friso de la magnífica Puerta del Sol, en la enigmática ciudad de Tiwanaku —“que construyeron en una noche”—, con sus raros seres provistos de alas y con cabeza de gavilán, presididos por el gran dios que sostiene dos cetros que simbolizan su supremacía y cualidad celestial.

Desafortunadamente, es seguro que jamás encontraremos un solo instrumento de ese tipo dejado en alguna parte por dioses olvidadizos. Sin embargo es por todos conocido que Manco Capac tubo una vara de oro puro con el cual busco la tierra donde afincar lo que después sería la capital del Imperio Incaico. La pregunta es ¿Era esta vara el cayado del dios Viracocha?