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sábado, 1 de agosto de 2020

EL CUENTO DE PINOCHO Y LA MASONERIA

EL CUENTO DE PINOCHO Y LA MASONERIA

SpaceyDemon - Herbert Oré B.

Pinocho': La versión en acción real del cuento clásico estrena tráiler en  castellano - eCartelera
Varias generaciones recuerdan a Pinocho por ser el protagonista de la película de animación de Disney, pero existen varias películas sobre este personaje. Pinocho es para el pueblo italiano, uno de los personajes más queridos que tiene de su literatura. Desde que sus aventuras se publicasen en el periódico a finales del s. XIX, se han hecho varias versiones del niño de madera que quería ser un humano. Asi Matteo Garrone ha querido aportar su granito de arena y produjo una nueva versión. En él vemos a Geppetto, interpretado por Roberto Benigni, que esculpe una marioneta de madera con forma de niño. El hombre se asusta cuando su creación le dice "Papá". A partir de ese momento, el carpintero lo adopta como su hijo y le enseña cómo debería comportarse. A pesar de los esfuerzos, Pinocho se deja llevar por el mal camino, lo que hace que su nariz crezca ante las mentiras que tiene que decir. Esto podría poner en peligro su sueño de convertirse en un niño de verdad si no cambia su actitud pronto. Esta versión en diferente a la película de Disney y en mi modesto entender se acerca más al libro, pero tampoco refleja a la idea original de su autor Collodi.

EL CUENTO DE PINOCHO 

La mayoría de los cuentos encierran mensajes ocultos, algunos de ellos que inclusive, no conocemos aún a cabalidad todas las implicaciones que encierran, sus enseñanzas si bien se encaminar a una moral, también implican enseñanzas psicológicas de transformación. El cuento de Pinocho no es la excepción, en este comunicado trataremos de decodificar muchos de sus rasgos de este cuento. Este cuento hoy es conocido por millones, y se ha adaptado fácilmente a casi todas las culturas. Y hoy esta impreso en la formación psicológica de muchos seres humanos que desconocen que Pinocho fue una creación Masónica. 

Para entender el cuento Masónico de “Pinocho”, inmortalizado en el cine por Disney, debemos remontarnos a la Italia del siglo XIX y dedicar unas líneas a su autor, Collodi. 

Carlo Collodi (Carlo Lorenzini) nació en Florencia en 1826. Influido por los ideales políticos de Giusseppe Mazzini, Collodi plasmó en sus obras la doctrina liberal de este gran líder de la Italia Unificada. 

La influencia de Mazzini en los literatos era evidente, ya que este insistía que debían influir filosóficamente en sus lectores, creando conciencias y educando al pueblo. 

Al igual que muchos literatos, Carlo Collodi ingresó a la Masonería a mediados del siglo XIX. Esta organización fue otra influencia importante en la obra de este autor, y en su obra más notable (“Pinocho”) encontramos interesantes simbolismos iniciativos que son el objeto de estudio de este artículo.

La nueva Italia unificada al igual que el resto de Europa tenía una fuerte influencia masónica, dado que sus grandes líderes (Garibaldi y Mazzini) pertenecían a esta fraternidad. El Papa por fin había sido arrinconado en un rinconcito de Italia, el Vaticano, que era lo poco que quedaba de los enormes Estados Pontificios. Sin embargo, aunque la Religión Católica estaba siendo atacada, el espíritu de Cristo seguía vigente y como bien dijo un francmasón italiano “en aquel tiempo de resurgimiento se sentía la necesidad de conciliar a Cristo y a la Masonería, la iglesia y la sociedad secreta”. 

Las aventuras de Pinocho | Libros para Jóvenes

En este convulsionado contexto italiano, Collodi escribió “Le avventure de Pinocho”, publicado en 1882. Un análisis superficial de la obra nos revela una apología de la educación del pueblo y una denuncia del vicio y la holgazanería Gepetto había pasado toda su vida deseando un hijo (deseo real), es por eso que al ver brillar en el cielo la Estrella Azul pidió con todo fervor que su deseo le fuera concedido (contactar con algo de nivel superior). Aquella noche, mientras Gepetto dormía, hizo su aparición el Hada Azul y dio la vida al muñeco advirtiéndole que debía portarse bien para llegar a ser un niño de verdad. Para que le aconsejase sobre su comportamiento nombró a Pepito Grillo conciencia de Pinocho. 

El muñeco de madera que cobraba vida era amoral, tonto y estúpido, carecía de consciencia objetiva, y un personaje secundario (Pepe Grillo) intenta aconsejarlo y convertirse en la voz de su conciencia si bien externa. En la obra original, Pinocho se molesta con su compañero y lo aplasta y mata de un manotazo. 

Detrás de la historia de Pinocho hay “otra” historia, con un profundo contenido iniciativo y espiritual que Collodi –al igual que otros escritores de cuentos clásicos- supo manejar con maestría. 

SIMBOLISMOS FRANCMASÓNICOS DEL CUENTO 

En el cuento original es el carpintero Maese Cereza quien descubre un trozo de madera que lloraba y reía como un niño:

"Pues, señor, es el caso que, Dios sabe cómo, el leño de mi cuento fue a parar cierto día al taller de un viejo carpintero, cuyo nombre era Maese Antonio, pero al cual llamaba todo el mundo Maese Cereza, porque la punta de su nariz, siempre colorada y reluciente, parecía una cereza madura. Cuando maese Cereza vio aquel leño, se puso más contento que unas Pascuas. Tanto, que comenzó a frotarse las manos, mientras decía para su capote:
—¡Hombre! ¡Llegas a tiempo! ¡Voy a hacer de ti la pata de una mesa!
Dicho y hecho; tomó el hacha para comenzar a quitarle la corteza y desbastarlo. Pero cuando iba a dar el primer hachazo, se quedó con el brazo levantado en el aire, porque oyó una vocecita muy fina, muy fina, que decía con acento suplicante:
—¡No! ¡No me des tan fuerte!"

Ya se imaginaran el susto que tenía Maese Cereza por lo que regala el pedazo de tronco a su amigo Gepeto, el cual lo acepta para construir un muñeco maravilloso, que sepa bailar, tirar a las armas y dar saltos mortales.

Sabemos que Pinocho fue la creación del Maestro carpintero Gepetto, quien elaboró a partir del leño (la materia prima) una obra de arte. El trabajo fue realizado con un amor tan profundo y que fue canalizado, logrando dar vida al muñeco de madera, un hombre de buena madera. La idea básica es independiente a si es piedra o madera. En el sentido alegórico la madera pertenece a un reino superior al mineral. 

"Cuando ya las piernas se fueron soltando, Pinocho empezó primero a andar solo, y después a correr par la habitación, hasta que al legar frente a la puerta se puso de un salto en la calle y escapó como una centella.
El pobre Gepeto corría detrás sin poder alcanzarle, porque aquel diablejo de Pinocho corría a saltos como una liebre, haciendo sus pies de madera más ruido en el empedrado de la calle que veinte pares de zuecos de aldeanos.
—¡Atrápenlo, atrápenlo! —gritaba Gepeto; pero las personas que en aquel momento andaban por la calle, al ver aquel muñeco de madera corriendo a todo correr, se paraban a contemplarle encantadas de admiración, y reían, reían, reían como ya te puedes imaginar.
Afortunadamente un guardia de orden público acertó pasar por allí, y al oír aquel escándalo creyó que se trataría de algún aprendiz travieso que habría levantado la mano a su maestro, y con ánimo esforzado se plantó en medio de la calle con las piernas abiertas, decidido a impedir el paso y evitar que ocurrieran más desgracias.
Cuando Pinocho vio desde lejos aquel obstáculo que se ofrecía a su carrera vertiginosa, intentó pasar por sorpresa, escurriéndose entre las piernas del guardia; pero se llevó chasco.
El guardia ni tuvo que moverse. La nariz de Pinocho era tan enorme que se le vino a las manos ella solita. Le atrapo, y le puso en manos de Gepeto, quien quiso propinar a Pinocho, en castigo de su travesura, un buen tirón de orejas.
Pero figuraos qué cara pondría cuando, al buscarle las orejas, vio que no se las encuentra. ¿Sabéis por qué? Porque, en su afán de acabar el muñeco, se había olvidado de hacérselas.
Entonces le agarró por el cuello, y mientras lo llevaba de este modo, le decía mirándole furioso:
—¡Vamos a casa! ¡Ya te cobraré allí las cuentas!
Al oír estas palabras se tiró Pinocho al suelo y se negó a seguir andando. Mientras tanto iba formándose alrededor un grupo de curiosos y de papanatas.
Cada uno de ellos decían una cosa.
—¡Pobre muñeco! —decían unos—. Tiene razón en no querer ir a su casa. ¡Quién sabe lo que hará
con él ese bárbaro de Gepeto!
Otros murmuraban con mala intención:
—Ese Gepeto parece un buen hombre; pero es muy cruel con los muchachos. Si le dejan a ese pobre muñeco en sus manos, es capaz de hacerle pedazos.
En suma, tanto dijeron y tanto murmuraron, que el guardia, dejando en libertad al muñeco, se llevó preso al pobre Gepeto, el cual, no sabiendo qué decir para defenderse, lloraba como un becerro; cuando iba camino de la cárcel, balbuceaba entre sollozos:"

Pinocho tenía vida pero, sin embargo, carecía de libre albedrío pues estaba dormido. Desconocía el sendero de la virtud y la liberación, pues era un “muerto viviente”. 

Lamentablemente, la mayoría de los seres humanos son como Pinocho. Siguen el camino más fácil y no saben que existe algo mejor, en este momento todos somos como Pinocho. 

“La verdad es que hay sólo dos clases de hombres en todo el mundo: los pocos que se han dado ya cuenta del poderoso esquema divino, y la inmensa masa que todavía no lo conoce. Los últimos viven para ellos mismos, y están muy esclavizados por sus pasiones; los primeros viven para Dios y para la evolución, que es Su Voluntad, ya se llamen budistas o indos, musulmanes o cristianos, librepensadores o judíos”. 

Pinocho es esclavo de sus “agregados psicológicos” o “yoes” y sus mentiras hacen que le crezca la nariz y más tarde orejas de burro. Es decir, la vida descarriada y la mentira lo lleva a un retroceso a lo involutivo ANIMAL, donde la nariz que crece representa las ataduras terrenales, la materialidad. (Un agregado facial).

Una y otra vez Pinocho recoge lo que siembra. Sus malas acciones lo llevan a una vida desgraciada, donde el muñeco paga con sufrimiento el karma generado. Cuando la vida de Pinocho no podía ser más insoportable, es tragado por una ballena. Este episodio nos recuerda a Jonás, que fue engullido por un pez gigantesco, morando en su interior tres días y tres noches. 

Esta parte de la adaptación de Disney del cuento original difiere completamente, Disney hace que una ballena se trague a Pinocho, mientras que Collodi dice que es un dragón.

"¡Figuraos cómo latiría el corazón del pobre Pinocho! Redobló sus esfuerzos para nadar más de prisa en dirección del islote blanco, y ya habría avanzado una mitad de la distancia, cuando he aquí que vio salir del agua la horrible cabeza de un monstruo marino con la boca abierta, que parecía una caverna, y tres filas de dientes que hubieran causado miedo con sólo verlos pintados.
¿Sabéis quién era aquel monstruo marino?
Pues aquel monstruo marino era nada menos que el gigantesco dragón de que se ha hablado varias veces en esta historia, y que por su insaciable voracidad venía causando tales estragos por aquellos mares, que se le llamaba el “Atila de los peces y de los pescadores”.

En la adaptación de Disney que era un masón, el interior de la ballena representa la cámara de reflexiones masónica, el descenso al centro de la Tierra. VITRIOLO Es importante recordar las palabras de Mateo 12:40: “Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches”. El Hijo del Hombre que también –al igual que Pinocho- era hijo de un MAESTRO carpintero. 

LA MUERTE MÍSTICA.

A luz de la vela, Pinocho medita sobre su suerte y decide cambiar, dejando atrás su pasado de inconsciencia. 

En el cuento original de Collodi Pinocho y su padre salen de las entrañas del dragón caminando:

"Pinocho tomó la mano de su padre, y andando siempre sobre la punta de los pies, consiguieron llegar otra vez a la garganta del monstruo.
Atravesaron toda la lengua, y salvaron las tres filas de dientes. Antes de saltar al agua dijo a su padre el muñeco.
—Monta a caballo sobre mi espalda y agárrate fuerte. ¡Todo lo fuerte que puedas! De lo demás me encargo yo.
Así lo hizo Gepeto. Y el gran Pinocho, valiente y seguro de sí mismo, se arrojó al agua y empezó a nadar vigorosamente. El mar estaba tranquilo como un lago; la luna llena esparcía su pálida luz de plata, y el dragón seguía durmiendo con un sueño tan profundo, que no le hubieran despertado cincuenta cañonazos."

En la versión de Disney, finalmente el muñeco es expulsado por la ballena y sale al mar abierto, el agua actúa como elemento purificador, limpiando interna y externamente a Pinocho. Sabemos que cuando alguien es sumergido en una corriente de agua, renace a una vida nueva. Esta costumbre es común a muchos cultos religiosos y sobrevive en nuestros países latinos en el sacramento católico del bautismo.

(El mar de bronce.) Pinocho no sobrevive a la furia del océano y finalmente se ahoga. Esta muerte del muñeco es la “muerte mística” del profano al ser iniciado. Este deceso se repite en otros cuentos infantiles (Blanca nieves, la Bella Durmiente, etc.) y es el prólogo de un renacimiento: el nacimiento segundo del cual habla Cristo en Juan 3:3-10: “De cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios (...) el que no naciere de agua y el Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. Al volver a la vida, Pinocho pasa a un estado superior, el mismo que podemos apreciar en el relato del “patito feo”. Como hemos notado, en el relato de Pinocho se narran las desventuras del Muñeco Profano que no puede controlar su destino pues es esclavo de sus pasiones y su renacimiento como Humano Iniciado.

En el cuento original Pinocho no muere en el mar, es salvado por su amigo el bacalao.

"Ya estaba casi desmayado, y empezaban a hundirse los dos, cuando oyeron una voz de guitarra desafinada que decía:
—¿Quién es el que se muere?
—¡Soy yo y mi pobre papá!
—¡Yo conozco esa voz! ¡Eres Pinocho!
—¡El mismo! Y tú, ¿quién eres?
— Yo soy el bacalao, tu compañero en la barriga del dragón.
—¿Cómo has conseguido escapar?
—He imitado tu ejemplo. Tú me has enseñado el camino, y yo no he hecho más que seguirte.
—¡Oh, querido bacalao; no has podido llegar más a tiempo! ¡Por nuestra amistad, por la salud de la respetable bacalada, tu mujer, y de tus bacalaítos, te ruego que nos ayudes, porque si no estamos perdidos!
—¡Pero, hombre! ¡Pues ya lo creo! ¡Con mil amores! ¡Agárrense a mi cola y déjense llevar! ¡En cuatro minutos los llevaré a la orilla!
Ya se imaginarán que padre e hijo se apresuraron a aceptar la amable invitación del buen bacalao; pero en vez de agarrarse a la cola, creyeron mucho más cómodo sentarse encima de él, pues era un bacalao mucho mayor que los corrientes y con una fuerza tan grande, que era campeón de boxeo en su pueblo.
—¿Pesamos mucho?— le preguntó Pinocho.
—¡Hombre! ¡Absolutamente nada! ¡Me parece llevar encima dos conchas de almeja!— respondió el complaciente bacalao.
Al llegar a la orilla saltó Pinocho el primero, y ayudó a su papá a hacer lo mismo".

Luego de la “muerte mística”. La labor de adaptación del cuento de Carlo Collodi al cine fue realizada magistralmente por Walt Disney. Éste respetó la esencia del cuento, pero transformó a Pinocho en un muñeco más querible que el descrito por su autor en 1882. 

Vale la pena volver a ver “Pinocho” y descubrir el maravilloso contenido espiritual de sus locas aventuras. “Muerto viviente” es el adjetivo que utilizan algunos esoteristas (H.P. Blavatsky, Gurdjieff, Ouspensky, Leadbeater, Judge, etc) para denominar a los profanos que parecen vivos pero, en realidad, están dormidos.

En “El Credo Cristiano” Ver Jonás 1:17. Jonás significa “Paloma” o “Mensajero de Dios”.

Sobre el simbolismo de la ballena de Jonás, dice H.P. Blavatsky en “Isis sin velo”: “A los animales que hoy los naturalistas llaman cetáceos los designaban los antiguos con el nombre genérico de Cetus, forma latinizada del griego Keto, equivalente a Dagon o Poseidón, cuyo elemento femenino era la Atargatis asiria, conocida también por Venus ascalonita o Astarté, cuya imagen llevaban los buques en el mascaron de proa. Los cabalistas dicen que Jonás era un sacerdote escapado del templo donde se veneraba la paloma, por haber intentado abolir la idolatría y establecer el culto monoteísta. Que sus perseguidores le prendieron cerca de Jaffa y lo encerraron en una celda carcelaria del templo de Dagon, cuya figura de hombre-pez dio origen a la leyenda”. Véase el evangelio apócrifo “Historia arabe de José el carpintero”. Esos “tres días y tres noches” son los que permaneció Cristo en el sepulcro y luego resucitó. “resucitar entre los muertos significa, pues, algunas veces simplemente reencarnar o recurrir, otras tomar la primera gran iniciación, según el rito Escocés, y otras tomar aquella iniciación aún más alta que permite al hombre escapar por completo de la fantasía, el samsara, como la llaman los budistas.

La ballena, furiosa, se abalanzó sobre los fugitivos destrozando la balsa de un coletazo. Gepetto estaba demasiado fatigado para nadar, y pidió a Pinocho que se salvara él solo. El muñeco de madera llevó a su padre hasta la orilla, consiguiendo salvarle a cambio de su propia vida. 

Mientras Gepetto lloraba la muerte de Pinocho, se apareció el Hada Azul y recompensó el heroísmo del muñeco envolviéndole la vida y transformándolo en un niño de verdad.

El final del cuento de Collodi es mucho más rico en simbología que el propuesto por Disney.

"En vez de velar aquella noche hasta las diez, Pinocho estuvo trabajando hasta después de media noche, y en vez de ocho canastos hizo dieciséis.
Después se acostó, y se quedó dormido. Y mientras dormía, le pareció que veía en sueños a su Hada, bella y risueña, que le decía, después de haberle besado cariñosamente.
—¡Muy bien, Pinocho! ¡Por el buen corazón que has demostrado tener, te perdono todas las travesuras que has hecho hasta hoy! Los muchachos que atienden amorosamente a sus padres en la miseria y en la enfermedad, merecen siempre ser queridos, aunque no se los pueda citar como modelos de obediencia ni de buena conducta. Ten juicio en adelante, y serás feliz.
En este momento terminó el sueño y despertó Pinocho.
Ahora imagínense cuál sería su sorpresa cuando, al despertar, se dio cuenta que ya no era un muñeco de madera, sino que se había convertido en un chico como todos los demás.
Miró en torno suyo, y en vez de las paredes de paja de la cabaña, vio una linda habitación amueblada con elegante sencillez. Salió de la cama y se encontró con un lindo traje nuevo, una gorra nueva y un par de preciosos zapatos de charol.
Apenas se hubo vestido, sintió el natural deseo de registrar los bolsillos; y al meter la mano, encontró un portamonedas de marfil que tenía escritas las siguientes palabras: “El Hada de los cabellos azules devuelve a su querido Pinocho los cuarenta monedas de cobre, y le agradece mucho su buena acción”.
Cuando abrió el portamonedas, en vez de cuarenta monedas de cobre encontró otras cuarenta relucientes monedas de oro.
Luego, fue a mirarse al espejo, y le pareció ser otro. No vio ya reflejada en él la acostumbrada imagen del muñeco de madera, sino la imagen viva e inteligente de un lindo muchacho con los cabellos castaños, los ojos celestes y con un aire alegre y festivo como la pascua florida.
En medio de tan maravillosos sucesos, ya no sabía Pinocho si todo era realidad o estaba soñando con los ojos abiertos.
—¿Dónde está mi papá? —gritó poco después; y entrando en una habitación contigua, encontró al viejo Gepeto sano, listo y con su antiguo buen humor, que habiendo vuelto a su oficio de tallista, estaba dibujando una preciosa cornisa adornada de hojas, de flores y de cabezas de diversos animales.
—¡Papá mío! Dime, por favor, ¿qué quiere decir todo esto?
—¿Cómo se explican estos cambios tan imprevistos?—le preguntó Pinocho, saltando a su cuello y cubriéndole el rostro de besos.
—Todos estos cambios imprevistos son debidos a tus méritos.
—¿Por qué a mis méritos?
—Porque cuando los muchachos se convierten de malos a buenos, tienen la virtud de dar otro aspecto nuevo y mejor a su familia y a todo lo que los rodea.
—¿Dónde se habrá escondido el viejo Pinocho de madera?
—Mírate —contestó Gepeto, y le indicó un gran muñeco apoyado en una silla, con la cabeza inclinada a un lado, los brazos colgando y las piernas cruzadas y dobladas por la mitad, de tal forma que parecía un milagro que se pudiese sostener derecho.
Pinocho se volteó a contemplarlo y, cuando ya lo había observado un poco, dijo para sí con grandísima complacencia:
—¡Qué cómico resultaba yo cuando era un muñeco! ¡Y qué contento estoy ahora de haberme transformado en un chico como es debido!"

Revelan póster del live action de Pinocho, la versión italiana

Collodi y Disney, eran masones, el autor escribió el cuento en una época en que la masonería era "perseguida" y como tal los símbolos masónicos son "velados" con gran habilidad, para evitar perjuicios a la publicación, cosa que ocurrió. Por su parte Disney hace una adaptación muy inteligente de la obra, de tal manera que su aceptación por el público cinefilo de todas las edades fue y es grande, de tal manera que muchísimas personas conocemos a Pinocho en la adaptación de Disney y pocos han leído el cuento original, como es mi caso, que por necesidad del "ofico" lo tenía que hacer, para verificar las muchas opiniones que se han dado sobre las enseñanzas masónicas del popular Pinocho. Si me preguntan cual es mejor, diría "cada una de ellas se adapta a su época" y como tal no son comparables, pero ambas tienen un claro mensaje masónico velado o no.



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